Santuario de la Virgen de La Silla
AtrásEl Santuario de la Virgen de La Silla se erige como un volumen arquitectónico notable y solitario en el paisaje de Fonfría, Teruel. Su imponente estructura de mampostería, visible desde la carretera A-2511, invita a una parada que va más allá de un simple descanso en el camino. Este edificio no es solo un lugar de culto, sino un compendio de historia, naturaleza y tradiciones que ofrece una experiencia rica y compleja, aunque no exenta de importantes limitaciones para el visitante ocasional.
Un Legado Histórico y Arquitectónico de Gran Calado
Construido principalmente en el siglo XVIII bajo una clara influencia barroca, el santuario presenta una planta de cruz latina y un crucero cubierto por una cúpula sobre un cimborrio octogonal que se destaca en el exterior. Su aspecto es robusto y bien conservado, fruto de numerosas restauraciones a lo largo de los siglos, especialmente a partir de 1989, cuando la hermandad a su cargo acometió una profunda rehabilitación para salvarlo de la ruina. El complejo incluye, además del templo, antiguas dependencias como la casa del ermitaño, salones para cofrades, cocina y cuadras, lo que evidencia su pasada importancia como centro de vida comunitaria y religiosa.
La historia del lugar es mucho más antigua que el edificio actual. Una placa en el santuario y la tradición popular lo vinculan directamente con Jaime I el Conquistador. La leyenda cuenta que el rey donó la imagen de la Virgen que siempre le acompañaba en la silla de su caballo, dando origen tanto al culto como al nombre del santuario. Aunque la imagen original atribuida al monarca desapareció a mediados del siglo XX, esta conexión histórica le confiere al lugar un aura especial. Además, existe una interesante teoría sobre su nombre, que sugiere que "La Silla" podría ser una deformación fonética o un error de transcripción medieval del topónimo original de la zona, conocido como "Losilla" o "Usilla". Esta dualidad entre la leyenda y la filología añade una fascinante capa de misterio a la identidad del santuario.
Un Interior Marcado por la Historia
Aquellos afortunados que encuentran el santuario abierto, a menudo durante alguna celebración especial, se topan con un interior que es un testimonio vivo de la convulsa historia de España. El templo fue parcialmente quemado y saqueado durante la Guerra Civil en 1936. Con un criterio de conservación muy particular, se decidió no restaurar por completo algunos de los daños. Por ello, es posible observar estatuas con impactos de bala y paredes con orificios de proyectiles, un recordatorio crudo y directo de aquellos tiempos difíciles. Esta decisión convierte la visita al interior en una experiencia impactante y reflexiva, muy alejada de la serenidad que se podría esperar de un lugar sagrado.
Entorno Natural y Oportunidades Recreativas
Uno de los mayores atractivos del Santuario de la Virgen de La Silla es su privilegiado emplazamiento. Situado sobre una loma, ofrece unas vistas panorámicas excelentes de la Sierra de Cucalón y el entorno natural circundante. Es un punto de interés geográfico por su proximidad al nacimiento del río Huerva, el tercer río de Zaragoza. Esta ubicación lo convierte en una parada ideal para viajeros, moteros y cualquier persona que busque un momento de paz en plena naturaleza.
- Senderismo: En las inmediaciones existen caminos señalizados que permiten realizar rutas de senderismo y explorar el paisaje turolense.
- Área de descanso: La amplia campa que rodea la ermita es perfecta para hacer un alto en el viaje, comer al aire libre —es recomendable llevar provisiones propias, ya que no hay servicios de restauración— y disfrutar de la tranquilidad.
- Observación de estrellas: La ausencia de contaminación lumínica en la zona hace del santuario un lugar idóneo para la observación de estrellas, atrayendo a aficionados a la astronomía.
El Principal Inconveniente: La Dificultad de Acceso al Interior
A pesar de todas sus virtudes, el Santuario de la Virgen de La Silla presenta un desafío significativo para la mayoría de los visitantes: la alta probabilidad de encontrarlo cerrado. Múltiples testimonios reflejan la decepción de llegar hasta este imponente edificio y solo poder admirar su exterior. Esta falta de un horario de apertura regular es, sin duda, su mayor punto negativo y algo que cualquier potencial visitante debe tener muy en cuenta para no llevarse una sorpresa desagradable.
Buscando Iglesias y Horarios de Misas: ¿Qué Esperar?
Para quienes buscan activamente servicios religiosos, es fundamental comprender la naturaleza de este lugar. No se trata de una parroquia con un calendario litúrgico convencional. Por lo tanto, la búsqueda de horarios de misas para un día concreto o de misas hoy resultará, con toda probabilidad, infructuosa. No es la típica iglesia cerca de mí para el culto diario. La vida litúrgica del santuario se concentra en momentos muy específicos, siendo el más destacado la romería que se celebra anualmente. La fecha tradicional es el último domingo de mayo, aunque algunas fuentes la sitúan el primer domingo del mismo mes. Es durante esta festividad, que congrega a devotos de todos los pueblos de la comarca (Fonfría, Bea, Lagueruela, Allueva, entre otros), cuando el santuario cobra vida y sus puertas se abren de par en par, ofreciendo la mejor oportunidad para conocer su interior y participar en los actos religiosos. También se menciona una reunión en diciembre para colocar un belén.
Una Visita que Requiere Planificación
El Santuario de la Virgen de La Silla es, en definitiva, un destino de gran valor patrimonial, paisajístico e histórico. Su imponente arquitectura, su rica historia ligada a Jaime I y las cicatrices visibles de la Guerra Civil lo convierten en un lugar único. Su entorno natural ofrece paz y oportunidades para el ocio. Sin embargo, la experiencia puede quedar incompleta debido a la dificultad para acceder a su interior. Es un lugar perfecto para una parada contemplativa, una excursión o un pícnic, pero quienes deseen explorar el interior deben planificar su visita para coincidir con la romería de mayo o investigar si algún evento especial permitirá su apertura. Es un tesoro oculto de Aragón que recompensa a quienes lo visitan conociendo de antemano tanto sus encantos como sus limitaciones.