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La Iglesia del Sanatorio de Abades

La Iglesia del Sanatorio de Abades

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C. Mirador, SN, 38588 Abades, Santa Cruz de Tenerife, España
Iglesia
9.2 (218 reseñas)

La Iglesia del Sanatorio de Abades se presenta ante el visitante como un esqueleto de hormigón que narra una historia de ambición, miedo y olvido en la costa de Arico. Situada en la Calle Mirador, sin número, en el núcleo de Abades, esta estructura es el punto más visible de un complejo que nunca llegó a cumplir la función para la que fue diseñado. Quienes buscan información sobre iglesias y horarios de misas en esta zona de Tenerife deben comprender, antes de desplazarse, que este edificio no funciona como una parroquia activa, sino como un monumento al abandono arquitectónico y social de mediados del siglo XX.

La construcción de este templo y del sanatorio circundante comenzó en el año 1943, bajo la dirección del arquitecto José Enrique Regalado Marrero. Este profesional fue una figura clave en la arquitectura canaria de la época, responsable de obras emblemáticas como el Mercado de Nuestra Señora de África o el Cine Víctor en Santa Cruz de Tenerife. En el caso de la Iglesia del Sanatorio de Abades, el diseño siguió las directrices del estilo neo-canario mezclado con la estética nacional-católica propia de la posguerra española. El elemento más distintivo, que todavía hoy domina el paisaje, es la enorme cruz de hormigón que corona la fachada, un símbolo que pretendía ofrecer consuelo espiritual a los enfermos de lepra que, supuestamente, habitarían el lugar.

Un proyecto nacido de la obsolescencia

Resulta contradictorio analizar este espacio desde la perspectiva de un lugar de culto tradicional. Aunque su morfología es claramente la de una iglesia católica, la realidad es que nunca se ha celebrado en su interior una misa dominical reglada ni ha contado con un horario de misas para los fieles. La razón principal reside en el avance de la medicina. Cuando el complejo estaba avanzado en su construcción, la aparición de la dapsona permitió tratar la lepra de manera efectiva sin necesidad de aislamiento total. Esto convirtió al sanatorio, y por extensión a su iglesia, en una infraestructura innecesaria antes de ser inaugurada.

Para aquellos usuarios que rastrean en internet misas hoy o buscan un templo religioso para la oración en la zona de Abades, es fundamental aclarar que la Iglesia del Sanatorio de Abades es un espacio desacralizado y en ruinas. No existe una comunidad parroquial que gestione el edificio, ni tampoco se realizan celebraciones litúrgicas de ningún tipo. La estructura forma parte de lo que popularmente se conoce como el "pueblo fantasma" de Abades, una propiedad que ha pasado por manos públicas y privadas sin que se haya concretado un plan de rehabilitación definitivo.

Arquitectura y estado actual del edificio

El edificio destaca por su robustez y por el uso extensivo del hormigón, un material que ha resistido con relativa entereza la erosión del salitre marino durante décadas. Sin embargo, lo que en su día pudo ser un ejemplo de arquitectura solemne, hoy es un lienzo para el vandalismo y el arte urbano. Los puntos negativos del comercio o, mejor dicho, de este punto de interés, son evidentes para el visitante desprevenido:

  • Abandono total: El interior de la iglesia está completamente vacío. No hay bancos, ni altares, ni imágenes religiosas que permitan identificarla como un lugar para la eucaristía.
  • Vandalismo y suciedad: Las paredes están cubiertas de graffitis de diversa calidad. Además, es frecuente encontrar restos de basura y escombros, lo que resta solemnidad al lugar.
  • Inseguridad estructural: Aunque la base es sólida, existen zonas con desprendimientos y huecos en el suelo que pueden ser peligrosos si no se camina con precaución.
  • Falta de servicios: Al ser un lugar abandonado, no hay aseos, puntos de agua ni personal de información.

A pesar de estos inconvenientes, la Iglesia del Sanatorio de Abades atrae a un perfil de cliente interesado en la fotografía, la historia bélica y el turismo de lugares abandonados. Tras el fracaso del proyecto sanitario, el ejército español utilizó la zona para realizar prácticas de tiro y maniobras, lo que dejó huellas adicionales en los edificios circundantes. No es extraño encontrar a personas que, en lugar de buscar el horario de culto, buscan la luz perfecta del atardecer para capturar la silueta de la gran cruz contra el océano Atlántico.

Lo que debes saber antes de visitar

Si tu intención es acudir a una misa de precepto, deberás dirigirte a los núcleos urbanos cercanos como Porís de Abona o Villa de Arico, donde las parroquias locales mantienen su actividad regular. En Abades, la iglesia del sanatorio es puramente un objeto de observación externa y curiosidad histórica. El acceso es libre, ya que no existe vigilancia ni vallado perimetral efectivo, aunque legalmente se trata de una propiedad privada.

El entorno de la iglesia ofrece una experiencia visual potente. Desde su ubicación en la Calle Mirador, se puede caminar hacia el faro de Abades, un recorrido que permite apreciar la magnitud de los más de 40 edificios que componen el antiguo sanatorio. Esta caminata es muy valorada por quienes buscan paisajes desérticos y cinematográficos, alejados de los circuitos turísticos convencionales de Tenerife. No obstante, la sensación de decadencia es constante y puede resultar deprimente para quienes esperan encontrar un patrimonio histórico bien conservado.

En términos de accesibilidad, se puede llegar fácilmente en coche hasta las proximidades del edificio. Hay espacio suficiente para aparcar, aunque el terreno es irregular. Para las personas con movilidad reducida, el acceso al interior de la iglesia es complicado debido a la falta de rampas y al estado del suelo, que presenta desniveles y obstáculos constantes. Es un lugar que exige calzado adecuado y una actitud vigilante.

Valoración del impacto histórico y social

La Iglesia del Sanatorio de Abades es un recordatorio físico de una época en la que la enfermedad se gestionaba mediante la segregación. Aunque nunca llegó a albergar a enfermos, su sola presencia define la identidad visual de Abades. Es importante destacar que, pese a su mal estado, el edificio posee una dignidad arquitectónica innegable. La mezcla del estilo neo-canario, con sus arcos y formas tradicionales, bajo la escala monumentalista del régimen de la época, crea un contraste que pocos edificios en Canarias logran igualar.

Para los entusiastas de los templos religiosos con valor histórico, este lugar ofrece una lección sobre cómo la política y la ciencia pueden dejar huellas imborrables en el territorio. Mientras que otras iglesias y horarios de misas son el centro de la vida social de los pueblos canarios, esta iglesia es el centro de un silencio absoluto. Es un espacio que invita a la reflexión sobre el uso de los fondos públicos y la planificación urbanística, ya que la inversión realizada en los años 40 fue astronómica para la situación económica de la isla en aquel entonces.

lo bueno y lo malo de este sitio se equilibra según el interés del visitante:

  • Lo bueno: Impacto visual único, facilidad de acceso, valor histórico y arquitectónico singular, entorno natural costero de gran belleza y oportunidades fotográficas excepcionales.
  • Lo malo: Estado de ruina progresiva, presencia de basura, ausencia de mantenimiento, falta de seguridad y el hecho de que no cumple ninguna función social ni religiosa actual, frustrando a quienes buscan una iglesia católica operativa.

Para concluir, si te encuentras en el sur de Tenerife y te interesa la arquitectura singular o la historia de la medicina en España, la Iglesia del Sanatorio de Abades merece un vistazo. Sin embargo, si tu búsqueda está motivada por la fe o la necesidad de asistir a una celebración litúrgica, debes recordar que aquí las campanas nunca han sonado y los libros de horarios de culto permanecen en blanco. Es un monumento al "pudo ser", un gigante de piedra que observa el mar esperando un destino que, tras casi ochenta años, parece que nunca llegará.

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