La Escurquilla

La Escurquilla

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26586 La Escurquilla, La Rioja, España
Iglesia
9.6 (5 reseñas)

Enclavada en el paisaje riojano, dentro de los límites del municipio de Enciso, la iglesia de Santa Ana en La Escurquilla se presenta no como un lugar de culto activo, sino como el evocador esqueleto de una comunidad desaparecida. Este templo es el corazón silencioso de un pueblo que dejó de latir en la década de 1960, concretamente en 1963, cuando sus últimos habitantes cerraron sus puertas y marcharon en busca de un futuro que el campo ya no ofrecía. Para el visitante actual, la experiencia de acercarse a esta iglesia va más allá de lo religioso; es un encuentro directo con la historia, el arte resiliente y la palpable melancolía del éxodo rural.

Un Legado Entre Muros Caídos

La primera impresión al llegar a La Escurquilla puede ser desalentadora para quien busque una parroquia en funcionamiento. Como bien apunta una de las valoraciones de visitantes, "es una pena que estos pueblos se abandonen y se vengan abajo. Todo en ruinas". Y es una verdad innegable. La iglesia de Santa Ana, una construcción barroca de los siglos XVII y XVIII, ha sufrido el inexorable paso del tiempo y el abandono. Su estructura, levantada en mampostería y sillarejo, se encuentra parcialmente derrumbada. Específicamente, la nave de tres tramos ha perdido el primero de ellos, y la sacristía también ha sucumbido. El pórtico que una vez dio la bienvenida a los fieles bajo un arco de medio punto hoy solo existe en el recuerdo y en viejas descripciones.

Sin embargo, es precisamente en esta decadencia donde reside su principal atractivo. A pesar del colapso, el templo conserva un tesoro inesperado que desafía el deterioro general: unas extraordinarias y vistosas pinturas barrocas que todavía decoran la bóveda de lunetos que se mantiene en pie. Este elemento artístico es el punto focal de la visita y una sorpresa para muchos. Las pinturas, aunque afectadas por el tiempo, mantienen una viveza que contrasta brutalmente con el entorno ruinoso, ofreciendo un destello de la belleza que un día llenó este espacio. Este es el principal argumento a favor de su visita, un vestigio de patrimonio eclesiástico que sobrevive contra todo pronóstico.

La Vida Pasada de la Parroquia

La Escurquilla llegó a ser una aldea con más de 20 casas y cerca de 80 vecinos en sus momentos de mayor apogeo. La iglesia no solo era el centro espiritual, sino el eje de la vida social. Las fiestas patronales se celebraban cada 14 y 15 de septiembre, con una misa, una procesión y baile en la era al son de la dulzaina y el tamboril. Aunque hoy es imposible buscar horarios de misas, es fácil imaginar al cura, Don Eladio, subiendo desde Enciso para oficiar los servicios religiosos para la comunidad. La vida giraba en torno a la agricultura, la ganadería ovina y el trabajo en las fábricas textiles cercanas. La iglesia de Santa Ana fue testigo de bautizos, bodas y funerales de generaciones de escurquillanos, cuyas historias ahora impregnan las piedras silenciosas del lugar.

Aspectos a Considerar Antes de la Visita: Lo Bueno y lo Malo

Puntos Fuertes y Atractivos

  • Valor Histórico y Artístico: La principal razón para visitar La Escurquilla es su valor como cápsula del tiempo. La oportunidad de ver las pinturas barrocas en un entorno tan crudo es una experiencia única para aficionados a la historia, el arte y la fotografía.
  • Un Entorno Excepcional: Tal como lo describe un visitante, es "un pueblo abandonado excepcional, sin duda uno de los más bellos de La Rioja". El enclave, rodeado de naturaleza y con vistas a las lomas montañosas, proporciona un marco incomparable de paz y reflexión.
  • Experiencia Auténtica: A diferencia de destinos restaurados, aquí se encuentra la historia sin filtros. Algunos vecinos de pueblos cercanos, descendientes o conocedores de la historia de La Escurquilla, a veces cuidan del lugar y comparten relatos con los visitantes respetuosos, añadiendo una capa humana y personal al recorrido.

Desventajas y Advertencias

  • Estado de Ruina y Peligro: La desventaja más obvia es el estado del lugar. No es una iglesia convencional; es un conjunto de ruinas. El acceso al interior de los edificios, incluida la iglesia, puede ser peligroso debido a la inestabilidad estructural. Se debe extremar la precaución y ser consciente de que no hay medidas de seguridad.
  • Ausencia Total de Servicios: Al ser un despoblado, no hay ningún tipo de servicio: ni agua, ni baños, ni tiendas. Los visitantes deben ser completamente autosuficientes. El acceso, aunque posible en coche, es a través de un camino rural que puede no estar señalizado claramente.
  • Sin Actividad Religiosa: Es fundamental entender que no hay vida parroquial. Quienes busquen una iglesia para asistir a misa o un lugar para la oración en un entorno consagrado tradicional, no lo encontrarán aquí. La conexión que ofrece el lugar es de otra naturaleza: histórica, estética y reflexiva.

Recomendaciones para una Visita Respetuosa

Acercarse a la iglesia de Santa Ana y al pueblo de La Escurquilla exige una actitud de máximo respeto. No es un parque temático del abandono, sino el vestigio de un hogar para muchas familias y un lugar sagrado. Es crucial no alterar nada, no llevarse "recuerdos" y ser cuidadoso para no acelerar el deterioro. El hecho de que algunos lugareños cuiden el entorno es un motivo más para actuar con civismo. La visita debe realizarse durante el día, con buena luz para apreciar los detalles y moverse con seguridad por el terreno irregular. Aunque no hay horarios de visita a la iglesia establecidos, el sentido común dicta que la prudencia es la mejor guía. Este lugar ofrece una profunda lección sobre la memoria, la despoblación y la capacidad del arte para perdurar incluso en las condiciones más adversas, convirtiendo la búsqueda de una simple parroquia riojana en un viaje mucho más significativo.

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