Iglesia románica de San Facundo y San Primitivo
AtrásLa Iglesia románica de San Facundo y San Primitivo se erige en Silió como una de las representaciones más significativas y estudiadas del arte románico cántabro. Este templo no es solo un lugar de culto activo, sino también un monumento que encapsula siglos de historia y un notable catálogo de escultura medieval, atrayendo tanto a fieles como a entusiastas del arte y la historia. Su valoración general es alta, reflejando la admiración por su belleza arquitectónica, aunque esta percepción se ve matizada por una dificultad recurrente que enfrentan sus visitantes: el acceso a su interior.
Un Tesoro Arquitectónico del Valle del Besaya
Considerada la pieza románica más relevante del Valle del Besaya, la iglesia fue declarada Monumento Histórico Artístico, hoy Bien de Interés Cultural, en 1970. Su construcción actual data principalmente del siglo XII, aunque se asienta sobre un monasterio preexistente cuya fundación se remonta al menos al siglo X. Documentos históricos confirman que en 1068 fue donado por el rey Sancho II a la diócesis de Oca, y posteriormente, en 1119, la reina Urraca lo cedió a la Catedral de Burgos. Estas conexiones regias y eclesiásticas subrayan la importancia que tuvo el cenobio en su época.
El exterior del templo es lo que primero captura la atención y, afortunadamente, es siempre accesible. Lo más destacado es su imponente ábside semicircular, una obra maestra de proporciones y composición. Está estructurado verticalmente por cuatro finas columnas adosadas que lo dividen en cinco paños, y horizontalmente por dos líneas de imposta, una de las cuales presenta una decoración de billetes o taqueado jaqués. En los tres paños centrales se abren tres ventanas abocinadas, ricamente decoradas con arquivoltas y capiteles que, a pesar del paso del tiempo, conservan una iconografía fascinante.
Los Canecillos y Capiteles: Un Catecismo en Piedra
Una de las joyas de San Facundo y San Primitivo es su excepcional colección de escultura en canecillos y capiteles. La cornisa del ábside está sostenida por una notable serie de canecillos que exhiben un variado repertorio temático: desde músicos tocando el arpa y figuras humanas en diversas actitudes (incluyendo una pareja de hombre y mujer desnudos), hasta un amplio bestiario con animales y seres monstruosos. Estas tallas, llenas de simbolismo, ofrecían una narrativa visual a una población mayoritariamente analfabeta.
Los capiteles de las ventanas y columnas exteriores no son menos impresionantes. Se pueden identificar escenas como la de dos obreros transportando un caldero, un tema recurrente en el románico de la primera mitad del siglo XII, así como representaciones de leones en combate o monstruos andrófagos devorando figuras humanas. Cada pieza escultórica es un testimonio del virtuosismo de los canteros medievales y una ventana a la mentalidad y la simbología de la época.
La portada principal, situada en el muro sur, es otro elemento de gran interés. Se presenta ligeramente avanzada respecto al muro, protegida por un tejadillo sostenido por más canecillos tallados. Sus arquivoltas de medio punto y su cuidada ejecución la convierten en un espléndido ejemplo de portal románico rural.
El Interior: Belleza y Cicatrices de la Historia
Para aquellos que logran acceder al interior, la iglesia revela una estructura de una sola nave de gran altura. El espacio más importante sigue siendo la cabecera. El presbiterio y el ábside se cubren con bóvedas de cañón y de horno, respectivamente. Un arco triunfal de medio punto, apoyado sobre capiteles historiados, da paso a este espacio sagrado. El interior del ábside conserva una de sus características más singulares: una arquería ciega de nueve arcos en su parte inferior, cuyos capiteles están igualmente decorados con motivos figurativos y simbólicos.
Sin embargo, el interior también muestra las heridas de su pasado. Durante la Guerra Civil Española, el templo sufrió un incendio que causó daños significativos, afectando especialmente a los capiteles del ábside. Aunque la estructura y gran parte de su belleza perduran, estas cicatrices son un recordatorio de su convulsa historia reciente.
El Principal Inconveniente: La Dificultad para Visitarla
A pesar de su innegable valor, el principal punto negativo señalado de forma unánime por numerosos visitantes es la dificultad para encontrar la iglesia abierta. Es una queja recurrente que el templo permanezca cerrado la mayor parte del tiempo, sin indicaciones claras sobre posibles horarios de visitas a iglesias o la disponibilidad de un guía. Esta situación genera una considerable frustración entre los viajeros y amantes del arte que se desplazan hasta Silió específicamente para admirar esta joya del románico y se encuentran con las puertas cerradas.
Algunas opiniones apuntan a una gestión restrictiva del acceso por parte del párroco, lo que impide que este Bien de Interés Cultural pueda ser disfrutado plenamente por el público. La falta de información visible en el lugar agrava el problema, dejando a los visitantes sin saber si existe alguna posibilidad de concertar una visita o si su viaje ha sido en vano.
Información Práctica y Horarios de Misas
Para quienes deseen asegurar la posibilidad de ver el interior, la estrategia más fiable es planificar la visita coincidiendo con los actos litúrgicos. La información más consistente, aportada por visitantes, indica que se celebra una misa dominical.
- Horario de Misa: Domingos a las 13:00h.
Asistir a la misa del domingo es, para muchos, la única oportunidad garantizada de acceder al templo. No obstante, es siempre recomendable confirmar, ya que los horarios pueden variar. El portal oficial de Turismo de Cantabria corrobora que la iglesia "se abre la hora de la Misa" y facilita un número de teléfono para más información: 942 840 317. Llamar con antelación podría ser la clave para evitar una decepción.
la Iglesia de San Facundo y San Primitivo es una parada esencial para comprender el patrimonio cultural de Cantabria. Su arquitectura exterior y su riqueza escultórica son espectaculares y justifican plenamente la visita. Sin embargo, el potencial cliente o visitante debe ser consciente del importante obstáculo que supone su restrictivo acceso. La planificación en torno al horario de misas o el intento de contacto telefónico previo son pasos casi obligatorios para quien aspire a contemplar la totalidad de este magnífico monumento.