Iglesia parroquial de Santa María de Gúa
AtrásLa Iglesia parroquial de Santa María de Gúa, situada en el concejo de Somiedo, es mucho más que un simple templo rural; es el último vestigio físico del que fue el único monasterio cisterciense femenino en toda Asturias durante la Edad Media. Su emplazamiento, en un entorno de alta montaña de rigor climático y belleza austera, es clave para entender tanto su origen como su devenir histórico, marcado por la fe, el aislamiento y las dificultades. Para el visitante actual, este lugar ofrece una profunda conexión con la historia, aunque no exenta de importantes desafíos prácticos.
Un Legado Monástico Único en Asturias
La historia de Santa María de Gúa es inseparable de la comunidad de monjas cistercienses que la habitaron. Aunque la pérdida de su archivo en dos incendios devastadores, ocurridos antes de 1270 y 1306, ha velado gran parte de sus orígenes, los documentos posteriores confirman su singularidad. Se debate si su fundación inicial data de tiempos de Alfonso VII, lo que la convertiría en una de las primeras fundaciones femeninas del Císter en la península, aunque parece más probable que sus raíces se encuentren en un monasterio familiar que recibió el impulso definitivo y el coto jurisdiccional bajo el reinado de Fernando II de León y su esposa Urraca López de Haro en el siglo XII. Este cenobio se convirtió en un importante foco espiritual y económico en la comarca, acumulando patrimonio y recibiendo el favor de familias nobles.
Sin embargo, la vida en Gúa era extremadamente dura. El rigor del clima y el aislamiento, condiciones que inicialmente cumplían con los preceptos de austeridad de la orden, terminaron por hacer insostenible la permanencia de la comunidad. Las monjas, buscando un entorno menos hostil, decidieron trasladarse a Avilés (el proceso se inició en el siglo XV y se consolidó en el XVI), lo que supuso el abandono paulatino de las edificaciones monásticas en Somiedo. De aquel complejo, hoy solo sobrevive la iglesia, transformada en parroquia, guardando entre sus muros los ecos de aquella comunidad femenina.
Análisis Arquitectónico: Sobriedad Románica y Transformaciones Posteriores
Lo que el visitante observa hoy es un edificio modesto en tamaño pero complejo en su lectura histórica. La estructura original de la iglesia se enmarca en un estilo románico tardío, de finales del siglo XII o principios del XIII, caracterizado por una gran sobriedad, en plena consonancia con los ideales de la orden del Císter. Los elementos más puros de esta etapa se conservan en la cabecera del templo: un ábside semicircular precedido por un tramo recto, cubiertos con bóvedas de horno y de cañón, respectivamente. Al exterior, la cornisa del ábside se apoya sobre una serie de canecillos lisos, sin ornamentación alguna, un detalle que subraya deliberadamente la renuncia a lo superfluo que predicaba la regla cisterciense.
No obstante, la iglesia actual no es un reflejo exacto del templo medieval. Una profunda reforma acometida en 1669, cuya fecha consta en una inscripción interior, alteró significativamente sus dimensiones y fisonomía. Durante estas obras se acortó la longitud de la nave, se rehízo por completo la fachada con una nueva portada y se añadieron al costado sur una sacristía y una capilla de planta rectangular con un arco de medio punto de aire barroco. Estos añadidos, aunque funcionales para las necesidades de la parroquia de Santa María, rompieron la unidad estilística del conjunto románico original.
Aspectos Positivos para el Visitante Interesado en la Historia
- Historia Fascinante: Visitar Gúa es asomarse a un capítulo único de la historia religiosa de las iglesias de Asturias, el de la única comunidad de monjas del Císter.
- Entorno Natural: Su ubicación en el Parque Natural de Somiedo ofrece un paisaje espectacular que complementa la experiencia histórica.
- Huellas del Románico: A pesar de las reformas, la cabecera del templo es un testimonio valioso de la arquitectura cisterciense, con su característica austeridad.
- Potencial Interior: Algunas fuentes mencionan la existencia de restos de pinturas murales en su interior, un tesoro que, de poder ser visto, enriquecería enormemente la visita.
Desafíos y Aspectos Negativos a Considerar
A pesar de su innegable valor histórico, la experiencia de visitar la Iglesia de Santa María de Gúa está marcada por una serie de dificultades notables que cualquier interesado debe conocer antes de desplazarse.
1. Dificultad para encontrar Iglesias y Horarios de Misas
El primer obstáculo es la falta de información. La iglesia no cuenta con un régimen de visitas establecido ni horarios de apertura públicos. La búsqueda de los horarios de misas es una tarea ardua; no aparecen en los portales diocesanos ni en las aplicaciones habituales. Asistir a una misa dominical o a cualquier otro oficio litúrgico requiere una planificación proactiva. La única vía de información parece ser el teléfono de la parroquia que figura en el Arzobispado de Oviedo, por lo que es imprescindible llamar con antelación para consultar si hay culto programado o si es posible concertar una visita. De lo contrario, lo más probable es encontrar el templo cerrado.
2. Acceso Físico Limitado
El segundo problema, reportado por numerosos visitantes, es el acceso físico al perímetro del edificio. La iglesia se encuentra literalmente cercada por propiedades privadas que impiden rodearla con libertad. Esto supone una gran frustración, especialmente para aficionados a la arquitectura o la fotografía, ya que es imposible obtener una vista completa de la cabecera románica o apreciar el conjunto en su totalidad. El acceso se limita a la fachada principal, convirtiendo el intento de explorar su exterior en una especie de carrera de obstáculos.
3. Estado de Conservación Preocupante
Quizás el punto más alarmante sea su estado de conservación. Diversas fuentes especializadas han calificado su estado como "muy lamentable". Se han reportado problemas estructurales serios, como la presencia de grandes grietas en el ábside que amenazan con su derrumbe, así como el riesgo de colapso en la cubierta de la nave. Esta situación no solo pone en peligro la supervivencia de un bien patrimonial de primer orden, sino que también plantea dudas sobre la seguridad para los visitantes si no se han tomado medidas recientes.
la Iglesia de Santa María de Gúa es un destino de doble cara. Por un lado, es un enclave con una carga histórica y simbólica excepcional, un lugar que habla de la resiliencia y la fe en uno de los parajes más exigentes de Asturias. Por otro, su realidad actual es la de un patrimonio de difícil acceso, con escasa información disponible y serias dudas sobre su conservación. Es una visita muy recomendable para historiadores, investigadores y viajeros perseverantes, dispuestos a llamar con antelación y a aceptar la posibilidad de una contemplación meramente exterior. Para el visitante casual, puede resultar una experiencia frustrante si no se gestionan adecuadamente las expectativas.