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Iglesia del convento de San Francisco

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C. San Francisco, 20, 39770 Laredo, Cantabria, España
Iglesia Iglesia católica
8.8 (13 reseñas)

Ubicada en la calle San Francisco, la Iglesia del convento de San Francisco se erige como un monumento de notable importancia histórica y arquitectónica en Laredo. Su origen se remonta al siglo XVI, cuando los monjes franciscanos, en agradecimiento por su crucial ayuda a la población durante devastadoras epidemias, recibieron permiso para establecerse dentro de las murallas de la villa. Este hecho marcó el nacimiento de lo que es considerado uno de los primeros y más significativos edificios clasicistas de Cantabria, aunque su estructura todavía conserva con elegancia ciertos vestigios del estilo gótico tardío que lo precedió.

El exterior del templo presenta una austeridad solemne, característica del estilo herreriano, con muros de mampostería robusta y una imponente escalinata que conduce a la entrada principal. Esta sobriedad exterior contrasta deliberadamente con la riqueza artística que alberga en su interior, preparando al visitante para una experiencia de recogimiento y admiración.

Un interior que atesora arte e historia

Una vez dentro, la iglesia revela su disposición de una sola nave, amplia y diáfana, flanqueada por ocho capillas laterales y coronada por un coro en la parte alta. Esta configuración espacial dirige la mirada de forma natural hacia el presbiterio, donde se encuentra la joya indiscutible del convento: su retablo mayor. Esta obra, de estilo pre-churrigueresco, fue realizada por el maestro arquitecto de retablos Francisco Martínez de Arce en 1665 y posteriormente reconstruida en 1778. Dedicado a San Francisco, el retablo es una composición magnífica, destacando por sus columnas salomónicas o "hondeadas" y una policromía que ha resistido el paso de los siglos, convirtiéndose en un punto de referencia para entender el barroco en la región.

Las capillas laterales no son meros anexos, sino un testimonio del poder y la devoción de las familias nobles de Laredo. Fundadas por linajes como los Alvarado, los Salazar o los Marroquines, cada capilla es un pequeño museo en sí misma, ricamente decorada con escudos, tumbas y obras de arte. Entre ellas, destaca la capilla mandada a construir alrededor de 1689 por Don Felipe Vélez Cachupín. Financiada con capital traído de Perú, esta capilla es un claro ejemplo de la conexión de la villa con el Nuevo Mundo y contiene la estatua orante de su fundador, una pieza escultórica de gran valor y expresividad.

Vida actual del convento: entre la clausura y la acogida

Desde 1883, el convento es el hogar de una comunidad de Madres Trinitarias de clausura, quienes llegaron desde Villaverde de Pontones para continuar con la vida religiosa del lugar. Originalmente dedicadas a la enseñanza de niñas hasta 1974, la comunidad abrazó la clausura papal para dedicarse plenamente a la vida contemplativa. A pesar de su recogimiento, el convento mantiene una vital conexión con el exterior. Parte de sus dependencias han sido habilitadas como un Museo de Arte Sacro, que alberga una interesante exposición de Javier Hoyos Arribas y que, junto al claustro, puede ser visitado. Además, el edificio desempeña un papel fundamental en el Camino de Santiago del Norte, albergando una Residencia-Albergue para peregrinos que ofrece un refugio de paz y hospitalidad.

La experiencia del visitante: luces y sombras

Quienes se acercan a esta iglesia suelen quedar impresionados por su majestuosidad y la riqueza artística que custodia, considerando la visita gratuita un verdadero privilegio. Sin embargo, la experiencia puede verse empañada por ciertos aspectos prácticos. Una crítica recurrente es la falta de información clara y visible en el exterior sobre los horarios de misas o los periodos de visita turística. Esta ausencia de señalización puede generar confusión y frustración entre los viajeros que desean planificar su recorrido y asegurarse de encontrar el templo abierto.

Algunos visitantes han percibido en ciertas áreas un "cierto aire de abandono", una sensación que puede deberse a la antigüedad del edificio y a los recursos limitados para su mantenimiento. Si bien para algunos esto añade un halo de autenticidad histórica, para otros es un punto negativo que desmerece el conjunto. Es importante comprender que, al ser un convento de clausura, no todas las áreas son accesibles al público, lo que puede limitar la visita pero es consustancial a la naturaleza del lugar. A pesar de estos inconvenientes, el consenso general es que la visita merece la pena, siendo una parada esencial para comprender la historia de Laredo.

Para quienes buscan participar en los servicios religiosos, es fundamental conocer los horarios de las celebraciones. Según la información de la Diócesis de Santander, la misa diaria se oficia a las 19:00. Es siempre recomendable verificar si existen cambios estacionales, especialmente para la misa dominical o en festividades importantes. Encontrar información actualizada sobre el horario de misas en Laredo puede requerir una consulta telefónica previa, asegurando así una visita fructífera a una de las parroquias de Cantabria con más historia.

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