Iglesia de Sta. María
AtrásLa Iglesia de Santa María en Tafalla se erige como uno de los edificios religiosos más significativos de la localidad, un lugar que atesora una profunda carga histórica y un patrimonio artístico de primer orden. Sin embargo, la experiencia para quien se acerca a conocerla puede resultar ambivalente, oscilando entre la admiración por su monumentalidad y la frustración por su accesibilidad. Este templo es un claro ejemplo de cómo un bien de gran valor puede generar opiniones contrapuestas dependiendo de la posibilidad real de disfrutarlo.
El edificio que hoy se contempla es el resultado de una larga evolución. Sus orígenes se remontan a una primitiva iglesia del siglo XIII, de estilo románico y bajo la advocación de San Salvador. Aquella construcción inicial sufrió una transformación capital en el año 1556, momento en que no solo se rebautizó como Santa María, sino que también se inició un proceso de reformas y ampliaciones que se extenderían hasta el siglo XVIII. Esta superposición de etapas ha dado como resultado un conjunto arquitectónico sobrio y robusto, construido en sillería, con una planta de cruz latina y bóvedas de terceletes que denotan su herencia gótica tardía y renacentista.
El Tesoro Interior: El Retablo de Juan de Anchieta
Si el exterior impone por su solidez, el interior alberga la verdadera joya de la corona: el retablo mayor. Esta obra está considerada una de las cumbres del romanismo navarro y es la pieza que más elogios concentra entre quienes han tenido la fortuna de acceder al templo. Fue encargado en 1581 al maestro escultor guipuzcoano Juan de Anchieta, una figura capital en la escultura de la segunda mitad del siglo XVI, fuertemente influenciado por la obra de Miguel Ángel. Anchieta, que ya había demostrado su maestría en otras localidades navarras, diseñó una monumental "máquina" arquitectónica de estilo manierista que integra un complejo programa iconográfico.
Lamentablemente, Anchieta falleció en 1588 sin poder concluir la obra. Fue su discípulo y colaborador, Pedro González de San Pedro, quien finalizó el encargo siguiendo fielmente los diseños y modelos del maestro. La policromía y el estofado, que realzan la calidad de la talla, fueron aplicados por el pintor Juan de Landa, colaborador habitual de Anchieta. El resultado es un conjunto espectacular que domina el presbiterio y justifica por sí solo la visita. Además del retablo, la iglesia custodia otras obras de gran valor, como la imagen gótica de San Sebastián, patrón de Tafalla, esculpida en piedra en el siglo XV por Jehan Lome de Tournay por encargo del secretario de Carlos III el Noble; y un impresionante órgano barroco de 1735.
La Experiencia del Visitante: Luces y Sombras
Aquí es donde el análisis se bifurca. Por un lado, los testimonios de quienes han podido entrar son unánimes en su alabanza. Calificativos como "espectacular", "imponente" y "precioso" se repiten para describir el retablo y el ambiente del templo. La belleza interior es innegable y el valor histórico-artístico es de primer nivel. Además, se valora positivamente que la entrada sea accesible para personas con movilidad reducida.
Sin embargo, un problema recurrente y de gran importancia empaña la experiencia de muchos visitantes: la dificultad para encontrar la iglesia abierta fuera de los horarios de misas. Varios testimonios reflejan la decepción de llegar hasta la Calle Primicia y toparse con las puertas cerradas, limitando la visita a la contemplación de la fachada exterior. Esta situación es especialmente frustrante para los turistas que, habiendo leído sobre los tesoros que guarda, no pueden acceder a ellos. A esta problemática se suma otra carencia señalada por los visitantes: la ausencia de información en el exterior. No existe un panel o cartel que explique la historia del edificio, su estilo arquitectónico o la relevancia de las obras que contiene. Esta falta de contextualización empobrece la visita para quien la encuentra cerrada y deja sin una valiosa información a quien simplemente pasea por el casco antiguo.
Planificar la Visita: La Clave para no Decepcionarse
Para evitar la situación descrita, es fundamental conocer los horarios de misas, ya que suelen ser los momentos más seguros para encontrar el templo abierto. La planificación se convierte en un requisito indispensable. A continuación, se detallan los horarios habituales de las celebraciones litúrgicas, que constituyen la principal vía de acceso para la visita cultural:
- Lunes a Sábado: 18:30.
- Domingos y festivos: 09:00, 13:00 y 18:00.
Se recomienda llegar con algo de antelación para poder recorrer el templo con calma antes de que comience el culto. Aunque no se especifiquen horarios de visita turística propiamente dichos, contactar previamente a través del número de teléfono de la parroquia (948 70 02 49) puede ser una buena estrategia para confirmar la apertura. En definitiva, la Parroquia de Santa María es una de las iglesias más importantes de Navarra, un espacio que custodia un patrimonio excepcional. Su valoración final depende en gran medida de la suerte o, mejor dicho, de la planificación. Si se logra acceder, la experiencia es magnífica. Si se encuentra cerrada, la sensación es de una oportunidad perdida y de una gestión mejorable de un recurso cultural y turístico de primer orden.