Iglesia de Santa María Magdalena
AtrásLa Iglesia de Santa María Magdalena, ubicada en la parte más alta del pequeño núcleo de Rucandio, en Riotuerto, es una de las edificaciones religiosas más singulares y discutidas de Cantabria. Su imponente presencia, desproporcionada para el tamaño de la localidad, y su particular diseño arquitectónico la convierten en un punto de referencia ineludible para los aficionados a la historia del arte y la arquitectura. Sin embargo, la experiencia de visitarla está marcada por un contraste significativo entre su valioso exterior y la frecuente inaccesibilidad de su interior.
Declarada Bien de Interés Cultural desde el año 1988, esta construcción es considerada por muchos expertos como el ejemplo más puro y definitorio de la arquitectura barroca en la región. Su origen se remonta a 1740, cuando fue mandada edificar por Tomás de Crespo Agüero, un hijo ilustre del pueblo que llegó a ser Arzobispo de Zaragoza. Este acto de mecenazgo, destinado a engrandecer su lugar de nacimiento, dio como resultado un templo cuya audacia estructural rompe con la tradición constructiva montañesa de la época.
Una joya arquitectónica de planta octogonal
Lo que primero y más poderosamente llama la atención de Santa María Magdalena es su planta. Tanto el cuerpo principal de la iglesia como su imponente torre adosada presentan una forma octogonal, una rareza que la distingue de cualquier otro templo de la zona. Esta elección geométrica, muy del gusto barroco por las formas centrales y dinámicas, genera una sensación de volumen y monumentalidad sorprendentes. Varios visitantes la han descrito cariñosamente como una "bombonera", una metáfora que alude a su cuidada y original forma. La torre, de cuatro alturas y construida en sillería de excelente calidad, se eleva con sobriedad, rematada por una balaustrada que evoca influencias herrerianas. La entrada principal, situada en la base de la torre, es de una sencillez que contrasta con la complejidad de la planta, presentando un frontón partido sobre pilastras.
Otro detalle destacado, mencionado por observadores atentos, es la presencia de un reloj de sol en su fachada sur, un elemento funcional y decorativo que añade encanto al conjunto. La construcción fue llevada a cabo por canteros locales, lo que demuestra la pericia de los artesanos de la zona para materializar un diseño tan poco convencional. El exterior, en general, se caracteriza por una austeridad decorativa que cede todo el protagonismo a la potencia de sus volúmenes octogonales.
Un interior barroco que pocos pueden ver
La información histórica y las descripciones de quienes han podido acceder a su interior hablan de un espacio tan rico como su exterior es sobrio. Se dice que alberga una gran bóveda poligonal que cubre la nave única, decorada con estucos policromados típicos del barroco. Además, el presbiterio estaría presidido por un retablo de estilo churrigueresco, y el conjunto se completaría con diversas pinturas, incluyendo un retrato del Arzobispo fundador. Una inscripción recorre el interior, dejando constancia del mecenazgo de Tomás de Crespo Agüero. Esta riqueza ornamental interior es, precisamente, el mayor anhelo y la principal frustración para la mayoría de los visitantes.
El principal inconveniente: Las puertas cerradas
A pesar de su indudable valor patrimonial y atractivo visual, la Iglesia de Santa María Magdalena presenta un problema recurrente y significativo: suele estar cerrada al público. Las reseñas y testimonios de viajeros coinciden de forma casi unánime en este punto. Visitantes que se acercan con la ilusión de admirar su interior se encuentran sistemáticamente con las puertas cerradas, sin previo aviso ni información sobre posibles horarios de misas o de visita. Esta situación resulta especialmente decepcionante en fechas señaladas, como un visitante que relató su frustración al encontrarla inaccesible incluso durante la Semana Santa, un periodo en el que se esperaría que los templos estuvieran abiertos para el culto.
Esta falta de acceso es el gran punto negativo del lugar. Para los interesados en la búsqueda de iglesias y horarios de misas, la visita puede ser un completo fracaso. La información sobre los horarios de misas en la Iglesia de Santa María Magdalena es prácticamente inexistente en línea y no hay indicaciones claras en el lugar. Aunque una búsqueda exhaustiva revela que pertenece a las Parroquias de Riotuerto y San Roque y que se oficia misa los domingos a las 11:00, esta información puede no estar actualizada o sujeta a cambios, como funerales, que pueden llevar a la cancelación del servicio regular. Por tanto, para quien busca un lugar para la práctica religiosa, la incertidumbre es un factor disuasorio.
Recomendaciones para el potencial visitante
Quien esté planeando una visita debe hacerlo con las expectativas adecuadas. El viaje a Rucandio merece la pena sin lugar a dudas para contemplar el magnífico exterior del edificio, apreciar su originalidad arquitectónica y disfrutar de la tranquilidad del entorno, un pueblo descrito como apacible y con vecinos amables. La visita exterior, junto con un paseo por el pueblo, ya justifica el desvío desde localidades cercanas como La Cavada.
Sin embargo, si el objetivo principal es conocer el interior o asistir a una celebración litúrgica, el riesgo de encontrarla cerrada es muy alto. Se recomienda no hacer de la visita interior el único motivo del viaje. Para aquellos decididos a intentar asistir a un acto de culto, la mejor opción sería tratar de confirmar el horario de misas contactando con la Diócesis de Santander o los teléfonos de contacto de las parroquias de la zona, aunque no se garantiza obtener una respuesta clara. Es una pena que un Bien de Interés Cultural de esta categoría no disponga de un régimen de visitas regulado que permita a todos disfrutar plenamente de su patrimonio, una carencia que limita enormemente la experiencia y el potencial de una de las iglesias barrocas en Cantabria más importantes.