Iglesia de Santa María La Mayor
AtrásLa Iglesia de Santa María La Mayor, situada en la localidad burgalesa de Escalada, se presenta como un edificio de contrastes. Su principal reclamo, visible y accesible desde la carretera N-623, es una portada románica de una riqueza escultórica excepcional que la convierte en un punto de referencia para el patrimonio religioso en Burgos. Sin embargo, tras esta fachada de gran valor artístico se esconde una realidad más compleja, marcada por importantes reformas a lo largo de los siglos y una necesidad palpable de conservación que define la experiencia de cualquier visitante.
Construida originalmente en el siglo XII, la iglesia ha sido testigo de profundas transformaciones. Las intervenciones más significativas, llevadas a cabo en los siglos XVII y XVIII, alteraron su estructura original, ampliando su única nave y convirtiendo la antigua espadaña en la torre actual. Esto significa que, aunque se visita una iglesia en Escalada con una fuerte identidad románica, gran parte de lo que se observa, especialmente en su estructura interna, corresponde a épocas posteriores. De su fábrica medieval original se conserva principalmente el muro meridional, donde se ubica su joya más preciada.
Una portada que acapara todas las miradas
El elemento más destacado y elogiado de Santa María La Mayor es, sin duda, su portada. Se trata de una obra de gran monumentalidad, con un notable abocinamiento creado por seis arquivoltas que descansan sobre seis pares de columnas. Este diseño no solo le confiere una profundidad visual impresionante, sino que alberga un programa iconográfico de gran interés, aunque de talla algo tosca y afectado por la erosión.
La arquivolta interior es particularmente fascinante, con 22 figuras que, aunque recuerdan a los Ancianos del Apocalipsis, no parecen seguir un programa iconográfico claro. Entre ellas se pueden distinguir músicos con laúdes, un arpista, un personaje con un libro abierto y figuras que sostienen objetos diversos. Las arquivoltas exteriores exhiben una decoración variada, con motivos como puntas de diamante, sogueados y elementos vegetales finamente tallados, mostrando influencias de importantes centros artísticos como el Monasterio de las Huelgas de Burgos y Santa María la Real de Aguilar de Campoo. Los capiteles de las columnas también son dignos de mención, con representaciones de arpías, guerreros y motivos vegetales que, a pesar del desgaste, todavía evidencian la maestría de sus creadores.
Un detalle que los visitantes suelen señalar son los restos de policromía aún visibles en algunas arquivoltas y bajo el tejaroz, un testimonio silencioso del colorido aspecto que debió tener el templo en su origen.
El interior: entre la renovación y la necesidad
Una vez dentro del templo, la percepción cambia. El interior, con sus bóvedas de crucería estrellada y una capilla añadida en el lado norte, refleja las reformas barrocas. El punto focal es el retablo mayor, una pieza atribuida al escultor del siglo XVI Sebastián de Salinas. No obstante, este retablo ha sido un punto crítico en cuanto a su conservación. Afectado durante mucho tiempo por xilófagos y el paso del tiempo, ha requerido una intervención urgente. Recientemente, la asociación local 'Raíces de Escalada' ha impulsado una campaña de micromecenazgo para recaudar los fondos necesarios para su restauración, un proyecto valorado en unos 45.000 euros. Este esfuerzo comunitario demuestra el compromiso de los habitantes por salvar su patrimonio, aunque también subraya la falta de financiación institucional que a menudo afecta a estos tesoros rurales.
La renovación del retablo contrasta con el estado general de otras partes de la iglesia, que, según algunos visitantes, muestran una clara necesidad de más fondos para su mantenimiento y rehabilitación. Esta dualidad entre el esplendor de su portada y las urgencias de su interior es una característica definitoria del templo.
La experiencia de la visita: amabilidad y falta de información
Visitar la Iglesia de Santa María La Mayor puede ser una experiencia gratificante pero impredecible. No existen horarios de misas fijos publicados en línea ni un régimen de visitas regular. La Archidiócesis de Burgos no proporciona un calendario de misa dominical ni de apertura al público, lo que significa que encontrar la iglesia abierta puede depender de la suerte o de la presencia casual de algún responsable.
Sin embargo, quienes han tenido la fortuna de acceder al interior a menudo relatan experiencias muy positivas, como ser atendidos por una amable señora mayor del pueblo que, con la ayuda de sus notas, explica con dedicación la historia y los detalles del templo. Este trato cercano y personal es uno de los puntos fuertes que se mencionan, aportando un calor humano que no se encuentra en visitas más institucionalizadas. A pesar de ello, para el viajero que busca planificar su ruta, la incertidumbre sobre la apertura de iglesias como esta es un inconveniente considerable. La recomendación general es disfrutar de la magnífica portada exterior, que siempre está accesible, y considerar la posibilidad de ver el interior como un extra afortunado.
Aspectos positivos y negativos a considerar
Lo favorable:
- Portada románica monumental: Es una de las más destacadas de la región, con una riqueza escultórica que justifica por sí sola la visita.
- Fácil acceso: Su ubicación junto a la carretera principal la convierte en una parada cómoda y rápida para los viajeros que recorren la zona.
- Entorno natural: Se enclava en un paraje de gran belleza, en el contexto del Cañón del Ebro.
- Iniciativas locales de conservación: El esfuerzo de la comunidad por restaurar el retablo mayor es un signo de vitalidad y aprecio por su patrimonio.
Puntos a mejorar:
- Estado de conservación general: Más allá de la portada, la iglesia muestra signos de necesitar una restauración más profunda.
- Falta de horarios fijos: La ausencia de información sobre horarios de visita o litúrgicos dificulta enormemente la planificación y puede llevar a la decepción de encontrarla cerrada.
- Información turística limitada in situ: La guía depende de voluntarios, lo que, aunque encantador, no garantiza una disponibilidad constante de información detallada.
En definitiva, la Iglesia de Santa María La Mayor de Escalada es una parada casi obligatoria para los interesados en el arte románico. Su portada es un libro abierto en piedra que narra historias de hace más de ocho siglos. No obstante, es un monumento que vive una realidad dual: la de ser una joya artística a la vista de todos y, al mismo tiempo, un edificio con necesidades evidentes y una gestión de visitas basada más en la voluntariedad que en una estructura formal. El viajero debe acercarse con la mente abierta, preparado para admirar su belleza exterior y consciente de que el acceso a su interior es un privilegio incierto.