Iglesia de Santa María de Xerdiz
AtrásLa Iglesia de Santa María de Xerdiz se presenta como un testimonio de piedra con una profunda carga histórica, aunque su presente está marcado por el silencio. Para quienes buscan un lugar de culto activo, es fundamental conocer desde el principio su estado actual: la iglesia se encuentra cerrada de forma permanente. Esto significa que la búsqueda de horarios de misas en este templo resultará infructuosa, ya que no se celebran servicios religiosos de manera regular. A pesar de esta realidad, su valor patrimonial y artístico justifica un análisis detallado de lo que fue y lo que aún representa en el paisaje de Lugo.
Un Legado Histórico de Siglos
La historia de esta parroquia es notablemente extensa, con raíces que se hunden hasta el siglo XII. Documentos del periodo entre 1124 y 1128 ya la mencionan bajo el nombre de "S. Maria de Seserit", cuando el rey Alfonso VII medió en un reparto de parroquias entre el Obispado de Mondoñedo y el conde Rodrigo Velaz. Este dato no es menor, pues sitúa a Xerdiz como un enclave de importancia eclesiástica y social desde la plena Edad Media. Durante el Antiguo Régimen, la parroquia funcionó como un coto señorial, una figura jurídica que otorgaba a un señor jurisdicción sobre el territorio, con la excepción de algunas áreas que permanecían bajo control real. Esta condición la convirtió en escenario de disputas y tensiones entre el poder eclesiástico del obispado de Mondoñedo-Ferrol y el poder civil del Concejo de Viveiro, reflejando las complejas relaciones de poder de la época.
El edificio que se observa hoy no es el original del siglo XII. La estructura actual fue levantada principalmente en el siglo XVIII, siguiendo los cánones del barroco rural gallego, un estilo caracterizado por su robustez y su integración con el entorno. Sin embargo, en su interior atesora elementos de épocas muy anteriores que sobrevivieron a la reconstrucción, conectando directamente con su pasado más remoto.
Tesoros Artísticos y Arquitectónicos
Aunque el acceso a su interior no es posible para el visitante casual, la información disponible y las fotografías compartidas por anteriores visitantes revelan la existencia de piezas de gran valor. El elemento más destacado es, sin duda, un retablo que data del siglo XVI, una joya renacentista que ha presidido el altar mayor durante generaciones. Junto a él, se conserva una imagen de la Virgen descrita como antiquísima, probable vestigio de la devoción mariana que dio origen a la parroquia. Estos tesoros, lamentablemente, permanecen ocultos a la vista del público debido al cierre del templo.
Exteriormente, el conjunto parroquial ofrece varios puntos de interés que sí pueden ser apreciados. La propia fábrica de la iglesia, con su campanario de piedra, es un ejemplo representativo de la arquitectura religiosa de la zona. Adosado a la iglesia, se encuentra un singular cobertizo o pórtico sostenido por robustas columnas de piedra, una estructura funcional que servía de refugio a los feligreses antes y después de los oficios. El entorno se completa con el cementerio, que alberga excelentes ejemplos de cruces de piedra labrada, y un "cruceiro" del siglo XIX. Estas cruces y "cruceiros" son elementos icónicos del patrimonio cultural y espiritual de Galicia, marcadores de caminos, protectores de almas y puntos de encuentro comunitario.
La Realidad Actual: Un Templo Sin Culto
El principal aspecto negativo para cualquier persona con interés religioso es la inactividad de la parroquia de Santa María de Xerdiz. El estatus de "cerrado permanentemente" implica la ausencia total de vida litúrgica. No hay misa dominical, ni celebraciones en festividades señaladas. Por lo tanto, cualquier feligrés que desee asistir a un servicio religioso deberá buscar iglesia cercana que sí se encuentre activa. Esta situación es un reflejo de la despoblación que afecta a muchas zonas rurales de España, un fenómeno que lleva a la reorganización de las unidades parroquiales y al cierre de templos por la falta de fieles y de sacerdotes para atenderlos.
La falta de información actualizada es otro inconveniente. Aunque existe un número de teléfono asociado, es poco probable que esté operativo o que ofrezca información relevante sobre el estado del edificio. La web de la diócesis, aunque completa, no suele detallar el estado particular de cada una de sus cientos de parroquias, especialmente de aquellas que ya no tienen culto. Esta carencia de datos claros puede generar confusión a quien planifique una visita sin conocer previamente su estado de cierre.
¿Qué Puede Esperar el Visitante?
A pesar de las puertas cerradas, una visita al exterior de la Iglesia de Santa María de Xerdiz no es en vano, especialmente para los amantes de la historia, el arte y la etnografía. El conjunto ofrece una estampa evocadora y melancólica.
- Valor arquitectónico y etnográfico: Se puede admirar la estructura del templo, el cobertizo lateral, el "cruceiro" y las cruces del cementerio, elementos que en conjunto narran una historia de fe y comunidad a lo largo de los siglos.
- Entorno paisajístico: Ubicada en "Lugar a Igrexa", su emplazamiento es típicamente rural, ofreciendo una atmósfera de paz y recogimiento, ideal para la fotografía y la contemplación.
- Conexión con la historia: Estar frente a un edificio con casi 900 años de historia documentada, aunque reconstruido, invita a la reflexión sobre el paso del tiempo y la evolución de la sociedad y la fe en la región.
En definitiva, la Iglesia de Santa María de Xerdiz es un lugar con dos caras. Por un lado, es un cofre cerrado que guarda tesoros artísticos e históricos de gran valor, un legado que merece ser conservado. Por otro, es un templo silente, un espacio que ya no cumple la función para la que fue creado, un hecho decepcionante para quienes buscan vivir su fe. Quienes se acerquen a ella deben hacerlo con la perspectiva de visitar una reliquia histórica más que un lugar de culto activo, apreciando la belleza de su decadencia y el eco de las historias que sus muros aún guardan. Para encontrar misas hoy o servicios religiosos, será imprescindible dirigir la atención a otras iglesias en Lugo que mantengan su actividad parroquial.