Iglesia de Santa María de La Estrella
AtrásSituada en el apacible Paseo Gallego Díaz, en la histórica localidad de Sabiote, Jaén, se alza un monumento que respira la transición de los siglos y la devoción de un pueblo: la Iglesia de Santa María de La Estrella. Este templo, conocido cariñosamente por los lugareños como "Las Monjas" debido a su histórica vinculación con el antiguo Convento de las Carmelitas Descalzas, no es solo un edificio de piedra, sino el corazón espiritual que custodia a la patrona de la villa. A diferencia de las iglesias situadas en el intrincado laberinto de callejuelas medievales del recinto amurallado, esta edificación se encuentra extramuros, ofreciendo una bienvenida monumental a quienes se acercan a conocer el patrimonio renacentista de la comarca de La Loma.
La historia de este lugar sagrado es fascinante y compleja, hundiendo sus raíces mucho antes de su configuración actual. Aunque lo que hoy vemos es una joya del renacimiento andaluz, las crónicas y estudios sugieren que el templo se edificó sobre una primitiva estructura románica. Es un testigo silencioso de la evolución jurídica y social de la zona, pues ya se hacía mención a una edificación religiosa en este emplazamiento en el antiguo Fuero de Sabiote, un documento medieval de vital importancia para la repoblación de estas tierras. Sin embargo, su esplendor definitivo llegó en la segunda mitad del siglo XVI, concretamente hacia 1584, cuando la nobleza local, encabezada por figuras de la talla de Francisco de los Cobos y María de Mendoza, impulsó la fundación del convento anexo, transformando para siempre la fisonomía del lugar.
Desde el punto de vista arquitectónico, la Iglesia de Santa María de La Estrella es un ejemplo sublime de la sobriedad y elegancia que caracteriza a la escuela de Vandelvira. Se atribuye la traza y diseño de la portada y del claustro conventual a Alonso de Vandelvira, hijo del célebre Andrés de Vandelvira, el gran maestro del Renacimiento en Jaén. La fachada presenta una portada con arco de medio punto flanqueada por columnas, coronada por los escudos nobiliarios de los fundadores, un recordatorio perenne del mecenazgo que hizo posible tal obra. La estructura exterior, en perfecta armonía con el edificio del antiguo convento (hoy recuperado como auditorio y centro cultural), ofrece una estampa de solidez y equilibrio que invita al recogimiento antes incluso de cruzar el umbral.
Al adentrarse en su interior, el visitante se encuentra con una nave única, conocida en la terminología arquitectónica como "templo de cajón". Esta disposición, lejos de ser simple por carencia, responde a una búsqueda de acústica y visualidad directa hacia el altar mayor. La nave está cubierta por una bóveda de medio cañón con lunetos, una solución técnica que permite la entrada de luz natural de forma rítmica y suave. Uno de los elementos más destacados es la cúpula sobre el antepresbiterio, una media naranja que eleva la vista hacia el cielo, simbolizando la conexión divina en el punto más sagrado del templo. La decoración es austera pero de gran calidad, destacando frescos barrocos del siglo XVII que narran alegorías bíblicas, supervivientes del paso del tiempo y de los avatares históricos.
Mención aparte merece el coro alto, situado a los pies del templo y frente al altar mayor. Este espacio conserva una magnífica viga de madera que lo sustenta, apoyada sobre zapatas talladas con figuras de ángeles y el escudo de la Orden del Carmelo. Es aquí donde mejor se percibe la antigua vida monástica; uno puede casi escuchar los cánticos de las monjas de clausura que habitaron el edificio anexo durante siglos. La conexión física y espiritual entre el convento y la iglesia fue indivisible hasta la Desamortización de Mendizábal, momento en el que el convento pasó a manos privadas y posteriormente municipales, mientras que la iglesia mantuvo su función sagrada, preservando su identidad como casa de oración.
Pero más allá de la piedra y el arte, lo que realmente da vida a este edificio es su inquilina más ilustre: la Virgen de la Estrella, patrona de Sabiote. La devoción que el pueblo profesa por esta imagen es conmovedora y tiene su punto álgido durante las festividades de mayo. El día 1 de mayo, la iglesia se convierte en el epicentro de una de las tradiciones más bellas de la provincia: la romería y procesión que, junto con los cánticos de los "Mayos", reafirma el vínculo entre la comunidad y su protectora. La iglesia no es un museo estático; es el escenario vibrante de la fe local, especialmente durante la celebración de las Fiestas del Medievo en agosto y la procesión de las Candelas, donde el entorno histórico cobra una vida inusitada.
Entre los aspectos positivos de visitar este comercio de la fe, destaca indudablemente su accesibilidad. Al estar situada en el Paseo Gallego Díaz, fuera del recinto amurallado, el acceso es mucho más sencillo que para los templos ubicados en la zona alta del castillo, contando con zonas de aparcamiento cercanas más amplias. Además, el estado de conservación del edificio es notable, gracias a las restauraciones que han sabido respetar su esencia original. La proximidad con el Auditorio del Convento permite al visitante disfrutar de un "pack" cultural completo: historia monástica, arquitectura renacentista y espiritualidad viva en apenas unos metros cuadrados. La atmósfera de paz que se respira en su interior es ideal para quienes buscan un momento de silencio y reflexión lejos del ruido turístico.
Sin embargo, es necesario señalar algunos puntos negativos o desafíos para el visitante foráneo. El principal inconveniente radica en la irregularidad de su apertura. Al no ser la parroquia mayor de la localidad (título que ostenta la iglesia de San Pedro), la Iglesia de Santa María de La Estrella no siempre está abierta en horario continuo. A menudo, el viajero puede encontrar sus puertas cerradas si no coincide con un acto litúrgico o una festividad específica. Además, la información digital sobre sus actividades cotidianas es escasa, lo que obliga al interesado a depender de la cartelería física en la puerta o de la amabilidad de los vecinos para confirmar si podrá acceder al interior.
Para aquellos devotos y turistas interesados en la planificación de su visita, es crucial tener en cuenta la búsqueda de información sobre Iglesias y Horarios de Misas antes de acudir. Dado que los horarios pueden variar según la estación (invierno o verano) y la disponibilidad sacerdotal, no existe un calendario fijo inamovible publicado en internet. Lo más recomendable para conocer con exactitud los Iglesias y Horarios de Misas en este templo es consultar el tablón de anuncios de la Parroquia de San Pedro o preguntar directamente en la oficina de turismo de Sabiote, situada muy cerca. Generalmente, el culto se celebra en fines de semana o vísperas de festivos, y especialmente durante el mes de mayo, mes de la Virgen.
la Iglesia de Santa María de La Estrella es un destino obligatorio para quien visite Sabiote. No solo por ser la morada de la patrona, sino por la calidad de su arquitectura vandelviriana y la historia que encierran sus muros. Es un espacio donde el arte del Renacimiento se funde con la devoción popular, ofreciendo una experiencia auténtica y profunda. A pesar de las dificultades logísticas que puedan surgir con los horarios, la recompensa de contemplar su cúpula, sus frescos y la serena belleza de su nave justifica plenamente el esfuerzo de acercarse a este rincón sagrado de la provincia de Jaén.