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Iglesia de Santa María de Bendones

Iglesia de Santa María de Bendones

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Aldea Bendones, 3, 33195 Santa María de Bendones, Asturias, España
Atracción turística Iglesia Iglesia católica Monumento
8.8 (143 reseñas)

La Iglesia de Santa María de Bendones representa uno de los testimonios más singulares y, a menudo, menos transitados del prerrománico asturiano. Situada en la aldea que le da nombre, a escasos cinco kilómetros del núcleo urbano de Oviedo, esta edificación se mantiene como un vestigio fundamental para comprender la evolución arquitectónica del Reino de Asturias durante el siglo IX. A diferencia de otros templos más renombrados que gozan de una afluencia turística constante, este edificio ofrece una experiencia más austera y directa con la historia, aunque no exenta de dificultades para el visitante contemporáneo que busca cumplir con los Horarios de Misas o simplemente conocer su estructura interna.

Historia y origen de un patrimonio recuperado

El origen cronológico de la Iglesia de Santa María de Bendones ha sido objeto de debate entre historiadores. Tradicionalmente se ha vinculado al reinado de Alfonso II el Casto, situando su construcción en las primeras décadas del siglo IX, basándose en sus similitudes estilísticas con San Julián de los Prados. No obstante, existen documentos, como una donación de Alfonso III recogida en el Liber Testamentorum Ecclesiae Ovetensis, que mencionan el lugar en el año 905. Esta dualidad temporal sugiere que el edificio pudo haber sido parte de un complejo monástico familiar o una fundación real que evolucionó con el paso de las décadas.

La historia moderna de este inmueble es trágica y, a la vez, de un valor arqueológico incalculable. En 1936, durante los conflictos de la Guerra Civil, el edificio sufrió un incendio devastador que lo dejó prácticamente en ruinas. Durante casi dos décadas, los restos quedaron ocultos bajo la maleza y fueron utilizados para fines agrícolas por los habitantes de la zona, perdiéndose la noción de su importancia histórica. Fue en 1954 cuando Joaquín Manzanares, secretario de la Comisión Provincial de Monumentos, identificó los restos prerrománicos detrás de la antigua casa rectoral. Este hallazgo inició un largo proceso de restauración dirigido por el arquitecto Luis Menéndez-Pidal, que se extendió hasta 1971, devolviendo al edificio su fisonomía actual, aunque con algunas licencias arquitectónicas que hoy generan debate entre los expertos.

Análisis arquitectónico: Singularidades y estructura

Desde el punto de vista técnico, la Iglesia de Santa María de Bendones rompe con algunos esquemas habituales de las Iglesias y Horarios de Misas de la época. Su planta es rectangular, con un porche de entrada que da paso a una nave única, la cual se comunica con un transepto de gran altura. Lo más destacado de su cabecera es su carácter tripartito, con tres capillas rectangulares que siguen el modelo de Santullano, pero a una escala más reducida. Un elemento distintivo es la existencia de cámaras laterales en el transepto que no tienen comunicación directa con la nave central, lo que sugiere usos litúrgicos específicos hoy desaparecidos.

A diferencia de las bóvedas de cañón que se verían en etapas posteriores del prerrománico (como en Santa María del Naranco), este edificio utiliza una cubierta de madera a dos aguas, lo que le otorga una sensación de ligereza interior. En el exterior, la torre-campanario es el elemento más llamativo y controvertido. Se trata de una estructura exenta, situada en el ángulo suroeste, que fue reconstruida sobre sus cimientos originales. Es el único ejemplo de este periodo que conserva una torre de estas características, aunque su altura final y el remate superior son fruto de la interpretación del restaurador en los años 50, más que de una evidencia arqueológica absoluta.

Lo bueno de visitar Santa María de Bendones

  • Autenticidad histórica: Al no ser un sitio masificado, el visitante puede apreciar la técnica constructiva de los maestros del siglo IX de una forma mucho más íntima.
  • Elementos originales: A pesar del incendio de 1936, en su interior se conservan piezas clave como la pila bautismal y el ara de piedra arenisca, elementos genuinos que sobrevivieron a la destrucción.
  • Entorno tranquilo: Su ubicación en la aldea de Bendones permite un acercamiento al patrimonio sin el ruido urbano, facilitando un ambiente de recogimiento ideal para quienes buscan parroquias con silencio espiritual.
  • Accesibilidad física: El recinto cuenta con acceso para personas en silla de ruedas, lo cual es un punto positivo frente a otros monumentos antiguos con barreras arquitectónicas insuperables.

Lo malo y los desafíos para el visitante

  • Restricción de horarios: El mayor inconveniente es la dificultad para acceder al interior. Los Horarios de Misas son extremadamente breves, limitándose habitualmente a los domingos de 9:15 a 9:45 de la mañana. Fuera de ese rango de treinta minutos, el templo suele permanecer cerrado al público general.
  • Problemas de estacionamiento: La zona carece de un aparcamiento señalizado o amplio. Los visitantes deben dejar sus vehículos en los márgenes de la carretera o en espacios reducidos de la aldea, lo que puede ser complicado en días de mayor afluencia.
  • Falta de información in situ: Para los interesados en la historia profunda, la ausencia de guías permanentes o paneles informativos detallados obliga a llevar una investigación previa para no perderse los detalles arquitectónicos.
  • Restauración debatida: Algunos puristas del arte consideran que la reconstrucción de Menéndez-Pidal fue demasiado intervencionista, lo que puede distorsionar la percepción de cómo era realmente el templo original.

Información práctica sobre Iglesias y Horarios de Misas

Para aquellos fieles o interesados en la vertiente religiosa del edificio, es fundamental planificar la visita con precisión quirúrgica. Como se ha mencionado, la misa dominical es el único momento garantizado en el que las puertas de este monumento nacional se abren para el culto. Este breve espacio de tiempo, de apenas media hora, refleja la realidad de muchas pequeñas parroquias en Asturias que luchan por mantener su actividad litúrgica con una población local reducida.

Es recomendable contactar previamente a través del teléfono 984 11 07 87 para confirmar si hay cambios en las celebraciones litúrgicas, especialmente en festividades locales o periodos vacacionales, ya que la información digital no siempre se actualiza con la rapidez necesaria. Para el turista cultural, este horario de apertura tan limitado supone un reto, ya que obliga a madrugar y coordinar el viaje de forma estricta si se desea contemplar las pinturas murales (aunque muy deterioradas) y la disposición del altar.

Detalles del interior y patrimonio mueble

Si se logra acceder durante el horario de misas, el interior revela una sencillez sobrecogedora. La luz penetra de forma tenue, iluminando los restos de las pinturas al fresco que decoraban los muros, con motivos geométricos y vegetales que recuerdan poderosamente a la estética del reinado de Alfonso II. El ara prerrománica, situada en el presbiterio, es una pieza de gran valor litúrgico, tallada en piedra arenisca y compuesta por dos bloques que muestran la sobriedad del arte asturiano primitivo. La pila bautismal, por su parte, es otro de los pocos testigos mudos que han permanecido en el sitio desde hace más de mil años, permitiendo imaginar los ritos de iniciación cristiana que se celebraban en los albores de la Reconquista.

La Iglesia de Santa María de Bendones no es solo un objeto de estudio para arqueólogos, sino un centro de fe que persiste a pesar de las adversidades históricas. Su resiliencia tras el incendio de 1936 y su posterior olvido la convierten en un símbolo de la identidad asturiana. Sin embargo, la gestión de su apertura sigue siendo un punto crítico. Mientras que otras Iglesias y Horarios de Misas en la región han logrado establecer sistemas de visitas turísticas reguladas, Bendones permanece en un limbo entre la parroquia de aldea y el monumento nacional, lo que le otorga un encanto especial pero también frustra a quienes viajan desde lejos para admirarla.

acudir a este templo requiere voluntad y planificación. Es un destino para el viajero que valora la historia por encima de la comodidad, y para el fiel que busca una misa en un entorno que ha visto pasar más de diez siglos de devoción. A pesar de las dificultades logísticas y de la brevedad de su apertura, la oportunidad de estar frente a una de las estructuras más antiguas de la península ibérica compensa con creces el esfuerzo del desplazamiento.

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