Iglesia de Santa María
AtrásLa Iglesia de Santa María de la Asunción se erige como el principal templo parroquial de Pola de Laviana, un edificio que no solo domina el paisaje urbano sino que también encapsula más de un siglo de la historia y la fe de la comunidad. Construida a finales del siglo XIX, esta iglesia de estilo neogótico es el resultado de un proyecto ambicioso, de las dificultades económicas de su tiempo y de la resiliencia de sus feligreses, ofreciendo hoy un espacio de culto activo y un punto de referencia arquitectónico con luces y sombras.
Una Construcción Marcada por la Ambición y la Realidad
La historia del templo actual comienza en 1895, bajo la dirección del notable arquitecto Luis Bellido. La necesidad de un nuevo y más grande espacio parroquial era evidente, ya que el Santuario de la Virgen de Otero, hasta entonces el principal centro de culto, se había quedado pequeño para una población en crecimiento. El diseño original de Bellido era grandioso, concebido en un puro estilo neogótico que buscaba evocar la majestuosidad de las catedrales medievales. Sin embargo, la realidad económica pronto impuso sus límites. El proyecto inicial contemplaba la construcción de dos imponentes torres gemelas en la fachada, un rasgo característico del diseño. La falta de fondos obligó a tomar una decisión drástica: solo una de las torres se levantaría. Para sufragar los costes, la parroquia tuvo que vender propiedades, incluyendo el terreno y los materiales de la antigua capilla de San Miguel, sobre cuyo solar se construiría más tarde la casa consistorial. Este hecho, aunque fruto de la necesidad, alteró permanentemente la visión del arquitecto y dejó una huella visible en la estructura que se inauguró finalmente en 1899.
Arquitectura Exterior: Lo que Pudo Ser y lo que Es
Al observar la Iglesia de Santa María, el visitante se encuentra con una fachada de piedra de carácter otoniano, dominada por la única torre-campanario, rematada con un chapitel y un reloj. Aunque la torre existente es esbelta y cumple su función, la asimetría resultante de la ausencia de su compañera es un recordatorio constante del compromiso entre el ideal y la viabilidad financiera. Pese a ello, el conjunto exterior no carece de interés. La planta de cruz latina y el ábside poligonal son fieles a la tradición neogótica. Un detalle que añade encanto al entorno son los cuatro cedros que flanquean la entrada principal, plantados en 1940 durante una de sus restauraciones, y que hoy ofrecen una solemne bienvenida. Sin embargo, no todo son elogios para su estado actual. Algunas opiniones de visitantes y feligreses señalan que el exterior del templo acusa el paso del tiempo y se beneficiaría enormemente de una limpieza profunda, un "lavado de cara" que le devolviera el esplendor original de su piedra.
Un Interior que Sorprende y Acoge
Si el exterior habla de dificultades y adaptaciones, el interior de la Iglesia de Santa María de la Asunción cuenta una historia diferente. Al cruzar sus puertas, se revela un espacio que muchos describen como sorprendentemente bello y acogedor. La planta de tres naves, aunque de diseño sobrio, está coronada por una bóveda coloreada que aporta calidez y una atmósfera de recogimiento, logrando un equilibrio entre la solemnidad neogótica y una sensación de cercanía. Este ambiente invita a la paz y al sosiego, un aspecto muy valorado por quienes buscan un refugio espiritual. Además, la parroquia supuestamente custodia reliquias de los santos Vicente, Feliciano, Aurelia y Tecla, que sirvieron para la consagración del templo, añadiendo una capa de profundidad histórica y devocional al altar mayor.
Historia de Supervivencia y Comunidad
La vida de la iglesia no ha estado exenta de adversidades. En 1921, un rayo causó daños significativos en el campanario, lo que requirió una restauración en la que se añadió la cruz que lo corona actualmente. Un desafío mucho mayor llegó durante la Guerra Civil Española, cuando el templo sufrió graves desperfectos. La fortaleza de la comunidad parroquial se hizo entonces más evidente que nunca. Mientras se llevaban a cabo las labores de rehabilitación, las misas y celebraciones no se detuvieron; encontraron un hogar temporal en el quiosco de la música de la localidad, un testimonio conmovedor de la importancia de la fe y la unión para los lavianeses. La casa rectoral, adosada a la parte posterior, también ha evolucionado, siendo la estructura actual una construcción de 1970 que reemplazó a una anterior de 1928.
La Parroquia Hoy: Un Centro de Fe Activo
Actualmente, la parroquia de Santa María es un lugar vibrante. Las reseñas de sus feligreses destacan el buen cuidado del templo, un mérito que atribuyen tanto al sacerdote como a la activa participación de la comunidad. Se menciona con especial aprecio al párroco, el padre Luis Fernández Candanedo, descrito como un "excelente" y "santo varón" cuya dedicación es palpable. Esta sinergia entre el clero y los laicos es fundamental para mantener viva la iglesia, no solo como monumento, sino como un hogar espiritual. La gente de Laviana es descrita como cálida y generosa, y este carácter se refleja en la vida parroquial.
Información para el visitante y el feligrés
Para quienes deseen asistir a los servicios religiosos, es fundamental tener en cuenta los Iglesias y Horarios de Misas. La mejor recomendación es consultar horarios de misas directamente con la parroquia, ya que pueden variar según la época del año o por celebraciones especiales. El teléfono de contacto es el 985 60 02 24. A menudo, encontrar el horario de misas actualizado para las iglesias en Asturias puede ser un desafío online, por lo que una llamada telefónica garantiza la información más precisa para la misa dominical u otros servicios. Un punto a favor muy importante es que el templo cuenta con una entrada accesible para sillas de ruedas, facilitando la visita a personas con movilidad reducida.
la Iglesia de Santa María de la Asunción es una institución compleja. Arquitectónicamente, es un bello ejemplo del neogótico asturiano, aunque marcado por una historia de limitaciones económicas que dejaron su diseño original incompleto. Su interior es, para muchos, su mayor tesoro, mientras que su exterior clama por una mayor atención. Históricamente, es un símbolo de perseverancia. Y lo más importante, como parroquia, es un centro de fe dinámico y acogedor, sostenido por una comunidad fuerte y un liderazgo pastoral apreciado. Es, en definitiva, un lugar con una rica historia y un presente lleno de vida que merece ser conocido.