Iglesia de San Román
AtrásLa Iglesia de San Román, ubicada en Elizalde Kalea, en la pequeña localidad de Egileta, Araba, se presenta como un testimonio arquitectónico de la historia religiosa de la Llanada Alavesa. Este templo, plenamente operativo, es el corazón espiritual de una comunidad reducida, pero su valor trasciende lo puramente local, ofreciendo una rica mezcla de estilos y épocas que narran una historia de constantes transformaciones. A simple vista, las fotografías revelan una construcción sólida de piedra, con una torre de base cuadrada y un acogedor pórtico que protege la entrada, elementos característicos de las iglesias rurales del País Vasco.
Sin embargo, un análisis más profundo y la información histórica disponible dibujan un panorama mucho más complejo. La parroquia de San Román tiene sus raíces en la Edad Media, conservando una destacada portada del siglo XIII. Este elemento medieval es quizás uno de sus mayores atractivos. Pese a este origen, el edificio actual es en gran medida el resultado de una importante reconstrucción acometida en el siglo XVIII, alrededor de 1730, bajo la dirección de Miguel de Gorospe y ejecutada por el cantero Diego de Iriarte. Esta intervención definió su actual planta de salón, con una sola nave cubierta por bóvedas de lunetos, aunque inteligentemente se conservaron los arcos fajones que mantienen la estructura de la primitiva iglesia románica. Esta fusión de lo medieval con lo barroco es uno de los puntos fuertes del templo, creando un espacio único.
Tesoros artísticos en su interior
El interior de la Iglesia de San Román alberga piezas de notable interés artístico que merecen una mención especial. El retablo mayor, aunque de dimensiones modestas, es un conjunto de principios del siglo XVII que acoge la imagen titular de San Román, una talla posterior del siglo XVIII. Curiosamente, este retablo no fue diseñado para Egileta, sino que fue adquirido a otra parroquia en 1775, un dato que revela las dinámicas de intercambio y reutilización de bienes eclesiásticos en la época. Aún más destacable es el retablo lateral del Calvario o Santo Cristo, una obra gótica de finales del siglo XV que contrasta con el marco neoclásico que se le añadió a principios del XIX. Bajo el coro, también se conserva una pila bautismal medieval, de copa lisa pero con una base decorada con motivos geométricos y mascarones en las esquinas, otro vestigio de sus orígenes.
Un edificio marcado por la historia
La historia de esta iglesia es una de adaptación continua. El historiador Becerro de Bengoa la describió como "una pobre iglesia remendada en todos los siglos", una afirmación que, lejos de ser un demérito, subraya su resiliencia y su capacidad para evolucionar a lo largo del tiempo. Cada intervención, desde la portada medieval hasta la reconstrucción barroca y los añadidos neoclásicos, ha dejado una huella visible, convirtiendo al edificio en un libro abierto sobre la historia del arte y la arquitectura religiosa en Álava. Las fotografías disponibles muestran la belleza de su sillería, el trabajo de la madera en el coro y la atmósfera de recogimiento que se respira en su interior, un espacio que ha servido a generaciones de fieles.
Desafíos para el visitante: la falta de información
A pesar de su indudable valor patrimonial y espiritual, la Iglesia de San Román presenta un obstáculo significativo para el visitante o feligrés no residente: la casi total ausencia de información práctica. La principal dificultad radica en encontrar datos sobre Iglesias y Horarios de Misas. No existe una página web oficial, ni perfiles en redes sociales, y los directorios eclesiásticos o turísticos no especifican los horarios de culto. Esta carencia informativa es un punto negativo considerable para cualquiera que desee planificar una visita, ya sea por motivos de fe o por interés cultural.
Para quien busque el horario de misas en Egileta, la tarea se convierte en una pesquisa. La solución más probable es contactar directamente con el Ayuntamiento de Alegría-Dulantzi, al que pertenece la localidad, o con la unidad pastoral que gestiona las misas en Araba en esta zona. Esta falta de accesibilidad a la información es una barrera importante en la era digital y limita el potencial del templo para atraer a visitantes interesados en el rico patrimonio románico y barroco de la región. Asimismo, es muy probable que la iglesia permanezca cerrada fuera de los actos litúrgicos, lo que complica la visita para turistas o estudiosos del arte que deseen admirar sus retablos y su arquitectura interior. La única valoración online disponible es una solitaria calificación de cuatro estrellas sin texto, lo que no aporta ninguna información útil sobre la experiencia de visita.
Aspectos a considerar antes de ir
- Planificación imprescindible: Debido a la falta de información sobre horarios, es crucial intentar confirmar si la iglesia estará abierta antes de desplazarse hasta Egileta. Se recomienda llamar al Ayuntamiento de Alegría-Dulantzi.
- Acceso: Egileta es una pequeña localidad rural. El acceso es sencillo en vehículo privado, pero las opciones de transporte público pueden ser limitadas, lo que requiere una planificación logística adicional.
- Valor patrimonial: El principal atractivo es su riqueza histórica y artística. Es un lugar ideal para quienes aprecian la arquitectura religiosa rural, la historia y el arte sacro, especialmente el contraste entre sus elementos medievales y barrocos.
- Experiencia de visita: Es un lugar de culto activo, por lo que se espera un comportamiento respetuoso. La experiencia es la de una auténtica iglesia de pueblo, alejada de los circuitos turísticos masivos, lo que puede ser un gran atractivo para quienes buscan tranquilidad y autenticidad.
En definitiva, la iglesia en Egileta es un bien patrimonial de gran interés, un ejemplo de supervivencia y adaptación a lo largo de los siglos. Su belleza reside tanto en su portada medieval como en su reconfiguración barroca y sus tesoros artísticos. No obstante, su potencial se ve mermado por una notable falta de información accesible al público, un aspecto negativo que obliga a los interesados a un esfuerzo adicional para poder coordinar una visita y, especialmente, para conocer los horarios de misas.