Iglesia de San Pedro de Plecín. Ruinas
AtrásA unos seiscientos metros del núcleo urbano de Alles, en Peñamellera Alta, se encuentran los vestigios de lo que fue la antigua iglesia parroquial: la Iglesia de San Pedro de Plecín. No se trata de un templo en activo; quienes busquen horarios de misas deberán dirigirse a la nueva iglesia del pueblo, ya que San Pedro de Plecín es hoy un conjunto de ruinas que narran una historia de esplendor medieval, transformaciones y un largo y doloroso abandono. Su visita es una experiencia agridulce, un viaje a un pasado arquitectónico notable cuyo presente evidencia una palpable negligencia.
Construida en el último cuarto del siglo XII, esta iglesia es un valioso ejemplo del románico tardío asturiano. Originalmente consagrada a San Salvador, se erigió sobre un posible lugar de culto precristiano, una práctica común que buscaba cristianizar espacios de antigua sacralidad. A lo largo de los siglos, el edificio fue objeto de múltiples ampliaciones: una extensión hacia el oeste en el siglo XIII, la adición de un pórtico en el XV y la construcción de una capilla funeraria para la familia Mier en el siglo XVI. Sin embargo, su destino cambió drásticamente en 1787, cuando se inauguró el nuevo y más accesible templo parroquial en Alles. A partir de ese momento, San Pedro de Plecín fue abandonada a su suerte, iniciando un proceso de deterioro que el expolio y la desidia aceleraron hasta dejarla en el estado actual.
El Valor Histórico y Arquitectónico que Perdura
A pesar de su estado ruinoso, el valor de la Iglesia de San Pedro de Plecín es innegable, razón por la cual fue declarada Bien de Interés Cultural. Lo que queda en pie permite adivinar la nobleza de su construcción original. Los visitantes pueden admirar parte de los muros perimetrales, el arranque de la cabecera y, sobre todo, los restos de su magnífica portada meridional. Esta portada, con cuatro arquivoltas ligeramente apuntadas, presenta una decoración escultórica muy deteriorada pero aún fascinante, con representaciones de seres fantásticos como sirenas y grifos, además de motivos vegetales y figuras humanas. Los expertos la emparentan con otras importantes obras del románico cántabro y burgalés, lo que subraya su relevancia dentro del patrimonio histórico de Asturias.
El entorno, aunque descuidado, ofrece un marco de gran belleza. Las ruinas se asientan en un balcón natural con vistas privilegiadas a los Picos de Europa, creando una atmósfera de melancolía y paz. Al no ser un destino turístico masificado, la visita permite una conexión íntima con la historia y el paisaje, un paseo tranquilo de unos diez minutos desde el pueblo que culmina en el descubrimiento de esta joya olvidada. Es un lugar que invita a la reflexión sobre la fragilidad del patrimonio y el paso del tiempo.
Aspectos a Mejorar: La Cara Amarga del Abandono
La experiencia de visitar San Pedro de Plecín no está exenta de decepciones, y es fundamental que los potenciales visitantes sean conscientes de la realidad del lugar. El principal problema es el evidente estado de abandono. Varios testimonios de visitantes coinciden en una sensación de tristeza ante la "desidia" de las instituciones responsables de su conservación. Se lamenta que un monumento de esta categoría no reciba el cuidado necesario para frenar su deterioro, con voces que claman por una intervención que, si bien no busca una rehabilitación completa, al menos consolide y proteja lo que queda para las futuras generaciones.
Este abandono se manifiesta de formas muy concretas que afectan directamente la visita:
- Accesos deficientes: Aunque existe un sendero principal, se reporta que una de las vías de acceso está completamente intransitable, cubierta por zarzas y maleza. Es imprescindible seguir atentamente la señalización para no perderse o encontrarse con un camino bloqueado.
- Entorno descuidado: El área que rodea las ruinas es utilizada como zona de paso y pasto para el ganado. Esto provoca que el terreno esté a menudo sucio, restando encanto al lugar y dificultando el paseo por el interior del antiguo templo, donde la vegetación crece sin control.
- Señalización ilegible: Varios de los paneles informativos instalados en la zona son prácticamente ilegibles debido al desgaste. Esta carencia impide al visitante comprender plenamente la historia y los detalles arquitectónicos del monumento, empobreciendo la experiencia cultural.
Una Visita de Contrastes
Visitar las ruinas de la Iglesia de San Pedro de Plecín es una decisión que debe tomarse con conocimiento de causa. No es una de las iglesias en Asturias donde se pueda asistir a un servicio religioso, sino un monumento herido por el tiempo y la negligencia. Aquellos interesados en el románico, la historia medieval y los lugares con una atmósfera especial encontrarán un sitio de gran interés y belleza evocadora. El paseo hasta las ruinas y las vistas que ofrece son, sin duda, un punto a favor.
Sin embargo, es imposible ignorar la sensación de abandono. La suciedad del entorno, los problemas de acceso y la falta de información legible son aspectos negativos que ensombrecen la visita. La Iglesia de San Pedro de Plecín es un claro ejemplo de monumentos románicos que necesitan una mayor atención institucional para garantizar su preservación. Es una joya arquitectónica desconocida para muchos, un lugar que merece ser tratado con el respeto que su historia demanda, antes de que se pierda para siempre.