Iglesia de San Pedro
AtrásLa Iglesia de San Pedro en Pitillas se erige como el monumento principal de la villa, un edificio que encapsula siglos de historia, arte y devoción. Su construcción, que fusiona los estilos gótico y renacentista, se llevó a cabo entre finales del siglo XVI y principios del XVII, una época tardía para estas corrientes, lo que le confiere una personalidad única. Este templo no es solo un lugar de culto, sino también un compendio de la evolución arquitectónica y artística de Navarra, que merece una visita detallada para apreciar sus múltiples facetas.
Exteriormente, la iglesia proyecta una imagen de solidez y sobriedad. Sus muros de sillería bien trabajada y los contrafuertes que marcan sus esquinas definen una estructura limpia y potente. De este conjunto emerge una imponente torre de estilo herreriano, construida hacia 1680 por el cantero Gabriel Barreneche. Esta torre, con su austeridad y cuerpos bien definidos, culmina en un campanario con arcos de medio punto, dominando el perfil de la localidad. El mismo cantero fue responsable de la portada principal, de inspiración manierista, que da la bienvenida a los fieles y visitantes. Protegida por un pórtico barroco añadido en 1739, esta entrada destaca por su arco de medio punto y su cuidada decoración geométrica. Un detalle que los visitantes recientes aprecian es el entorno del templo, donde unos jardines con olivos muy bien cuidados añaden un toque de serenidad al conjunto.
Un interior rico en detalles arquitectónicos
Al cruzar el umbral, el interior revela una planta de cruz latina con una cabecera poligonal, un diseño característico de la época. Lo que realmente captura la atención es el complejo sistema de cubiertas abovedadas. Se pueden admirar bóvedas de terceletes con nervios mixtilíneos que se combinan con otras de diseño estrellado, especialmente en el crucero y a los pies de la nave. La cabecera, por su parte, está cubierta por una bóveda gallonada. Esta variedad de soluciones arquitectónicas no solo demuestra la pericia de sus constructores originales, Joanes de Elizalde y Miguel de Celaya, sino que también crea un espacio interior dinámico y visualmente rico. Es relevante señalar que la iglesia fue ampliada en 1906 con un tramo adicional, una intervención que, de forma acertada, respetó y se integró perfectamente con el estilo gótico-renacentista original.
El Retablo Mayor: La joya barroca de la parroquia
El punto focal indiscutible del interior es su retablo mayor. Esta magnífica obra barroca, realizada entre 1708 y 1711 por el maestro arquitecto Juan Zapater, es de una calidad notable. Su estructura, marcadamente vertical, se apoya en columnas salomónicas que aportan movimiento y grandiosidad. Lo que distingue a este retablo es su abigarrada y exuberante decoración, compuesta por follajes, placas geométricas y figuras de niños atlantes y seres fantásticos que parecen cobrar vida en la madera. La imaginería es igualmente destacable, presidida por una talla de San Pedro en cátedra. A sus lados, se encuentran las figuras de San Bartolomé y un santo dominico, mientras que el Calvario, San Miguel y el Ángel de la Guarda coronan el conjunto. Los relieves del banco, que representan la Anunciación y la Huida a Egipto, completan esta pieza maestra del barroco navarro.
Aspectos prácticos para el visitante
Para aquellos interesados en asistir a los servicios religiosos, encontrar información actualizada sobre los horarios de misas puede ser uno de los principales desafíos. Las plataformas online no siempre ofrecen un calendario preciso para la Parroquia de San Pedro. Por ello, la recomendación más fiable es contactar directamente con la parroquia a través de su número de teléfono, 948 74 50 13, para confirmar los horarios de misas en Pitillas, ya que estos pueden variar según la época del año o festividades. Esta falta de información digital centralizada es un pequeño inconveniente para el visitante moderno, pero se soluciona con una simple llamada.
Desde un punto de vista más crítico, aunque el edificio es un tesoro patrimonial, su propia naturaleza histórica puede presentar desafíos. La accesibilidad para personas con movilidad reducida podría ser limitada, un aspecto común en construcciones de esta antigüedad. No obstante, la valoración general de quienes la visitan es extremadamente positiva, destacando su belleza y el buen estado de conservación, lo que sugiere un cuidado constante por parte de la comunidad local.