Iglesia de San Miguel
AtrásSituada estratégicamente en el barrio de San Miguel, justo a la entrada del pueblo pesquero de Tazones, la Iglesia de San Miguel se presenta como el primer edificio significativo para los visitantes que llegan a esta localidad asturiana. Su emplazamiento, junto al aparcamiento público gratuito, la convierte en una parada casi obligada, aunque la experiencia que ofrece puede variar drásticamente dependiendo del día y la hora de la visita.
Este templo parroquial es una construcción relativamente moderna, datada en 1950, pero su historia está profundamente marcada por la tragedia y la resiliencia de la comunidad local. La iglesia actual no es la original; fue erigida para sustituir al templo primitivo que se encontraba en el barrio de San Roque y que fue incendiado y destruido en agosto de 1936, durante la Guerra Civil. De aquel desastre, solo dos elementos sagrados lograron ser rescatados del fuego, convirtiéndose en el corazón histórico y espiritual de la nueva iglesia: un crucifijo y, de manera notable, la imagen del “Niño Manolín”. La historia cuenta que una vecina, María Luz Canto, salvó la talla del niño y la ocultó en una cuna junto a su sobrina recién nacida, un acto que preservó una pieza clave del patrimonio religioso del pueblo. Tras pasar décadas guardada, la imagen fue restaurada y hoy ocupa un lugar de honor en el templo.
Arquitectura y Estética Exterior
A nivel arquitectónico, la Iglesia de San Miguel ofrece una imagen singular que combina elementos tradicionales asturianos con un acabado distintivo. Su estructura es sencilla, con un ábside redondeado y una nave principal construida en piedra vista, típica de la región. Sin embargo, lo que más llama la atención y genera opiniones diversas es su fachada principal. Esta se encuentra completamente pintada de blanco y adornada con detalles en color amarillo, una estética que algunos visitantes asocian con las casas encaladas de Andalucía, creando un fuerte contraste con el resto del edificio y el verde paisaje asturiano. Sobre esta fachada se alza una espadaña que alberga las campanas, completando una estampa ciertamente fotogénica y bien conservada.
Un soportal o pórtico lateral, protegido por verjas, rodea parte de la estructura, un elemento funcional diseñado para resguardar de la lluvia. El estado general de conservación es bueno, y su entorno inmediato es agradable, con casas tradicionales cercanas, un parque infantil en las inmediaciones y prados donde a menudo pastan ovejas, ofreciendo una escena bucólica a los visitantes.
La Experiencia del Visitante: Aspectos Positivos
Para el viajero que llega a Tazones, la iglesia presenta varias ventajas claras. Su ubicación es inmejorable, permitiendo dejar el vehículo y comenzar el recorrido a pie por el pueblo desde este punto. Es un lugar que, por su belleza y buen mantenimiento, invita a una visita, aunque sea solo exterior. Para los interesados en el arte sacro y la historia local, el relato de su reconstrucción y la supervivencia del "Niño Manolín" le otorgan una profundidad que va más allá de su humilde apariencia. El entorno es tranquilo y evocador, ideal para disfrutar de un momento de calma antes de adentrarse en las bulliciosas calles del puerto.
Puntos a Considerar: Las Dificultades de la Visita
A pesar de sus cualidades, la principal crítica y fuente de frustración para muchos turistas es la dificultad para acceder a su interior. La iglesia permanece cerrada la mayor parte del tiempo, abriendo sus puertas casi exclusivamente para la celebración de oficios religiosos. Esto significa que, a menos que la visita coincida con una misa, es muy probable que solo se pueda admirar por fuera. Incluso el pórtico lateral, que en otras iglesias de la zona suele ser accesible, aquí se encuentra cerrado con rejas, impidiendo un acercamiento mayor.
Otro aspecto negativo señalado es la falta de información. No existen paneles explicativos ni carteles que narren su interesante historia, la quema del templo original o el significado de las imágenes que alberga. Esta ausencia deja al visitante sin el contexto necesario para apreciar plenamente el valor del lugar. Finalmente, aunque hay un aparcamiento público al lado, es frecuente que algunos conductores estacionen sus vehículos justo delante de la fachada, obstaculizando la vista y la posibilidad de tomar fotografías limpias del edificio.
Planificación de la visita y Horarios de Misas
Dado que el acceso al interior está condicionado, quienes deseen conocer las imágenes y la arquitectura interna de la Iglesia de San Miguel deben planificar su visita con antelación. La clave es alinear el viaje con el horario de misas. Encontrar información actualizada sobre los horarios de las misas en iglesias de localidades pequeñas como Tazones puede ser un desafío. Las programaciones litúrgicas a menudo varían según la temporada (invierno o verano) y las festividades locales, como las de San Roque en agosto. Se recomienda consultar fuentes online como Misas.org o sitios de la diócesis, aunque la información más fiable a menudo se obtiene preguntando directamente a los vecinos o en los establecimientos del pueblo.
- Imágenes Interiores: Si se logra acceder, en el interior se pueden contemplar, además del "Niño Manolín" y el crucifijo original, otras tallas adquiridas en 1950 para la reinauguración del templo. Entre ellas destacan las de San Roque, la Virgen de Covadonga, el Sagrado Corazón y San Antonio.
- Decoración: El interior, pintado de blanco con los nervios de la bóveda del altar en amarillo, ofrece una sensación de amplitud y sencillez, en consonancia con su exterior.
Final
La Iglesia de San Miguel de Tazones es un lugar con dos caras. Por un lado, es un templo reconstruido con una historia de superación, un exterior bien cuidado y una ubicación conveniente que lo convierte en un punto de referencia. Por otro lado, sus limitadas horas de apertura suponen una barrera significativa para el turismo. Es recomendable para quienes aprecian la arquitectura religiosa popular o para aquellos que, estando en la zona, deseen conocer un pedazo de la historia local. Sin embargo, para no llevarse una decepción, es fundamental gestionar las expectativas y entender que, muy probablemente, la visita se limitará a su contemplación exterior, a menos que se haga el esfuerzo de coincidir con uno de los horarios de misas y servicios religiosos.