Iglesia de San Martín de Viḷḷayana
AtrásLa Iglesia de San Martín de Viḷḷayana, ubicada en la parroquia de Villallana en Lena, es un templo que condensa siglos de historia, arte y transformaciones. Su valoración general es notablemente alta entre quienes la visitan, pero una mirada detallada a su pasado y a las experiencias de sus feligreses revela una realidad compleja, con elementos de gran valor patrimonial y, al mismo tiempo, cicatrices de intervenciones que han alterado su esencia original.
Documentada por primera vez en el año 905 en una donación de Alfonso III a la Catedral de Oviedo, sus orígenes podrían ser incluso anteriores, posiblemente prerrománicos, aunque de esa primera etapa no se conservan vestigios visibles. Lo que hoy define principalmente al templo es su estructura de arte románico, datada entre finales del siglo XII y principios del XIII. Esta herencia medieval es el principal foco de atracción para los amantes de la historia y la arquitectura, convirtiéndola en una de las iglesias en Asturias con un pasado más profundo y documentado.
El esplendor del románico: Canecillos y portada
El punto más elogiado de San Martín de Viḷḷayana es, sin duda, su ábside semicircular. Aquí se concentra una colección de 28 canecillos que son una auténtica crónica en piedra de la mentalidad medieval. Los visitantes quedan fascinados por la variedad y el buen estado de conservación de estas piezas. Las tallas abarcan los temas característicos del románico: motivos geométricos, símbolos vegetales como la sextapétala, y una rica figuración que incluye representaciones del diablo, calaveras, un buen pastor, e incluso escenas de la vida cotidiana y la naturaleza humana, como un hombre con un tonel, un bufón, un monje con escrituras o una pareja de amantes. Estas figuras no eran meramente decorativas; cumplían una función didáctica y moralizante para una población mayoritariamente analfabeta.
Otro elemento de gran interés es su portada sur. Aunque de apariencia sencilla, con dos arquivoltas sin decoración, se apoya sobre dos columnas con capiteles de temática vegetal y unas basas figuradas que capturan la atención. Un detalle singular es el aprovechamiento de un antiguo capitel como pila bautismal, un testimonio del pragmatismo y la reutilización de materiales a lo largo de la historia del templo. Estos elementos, en su conjunto, ofrecen una valiosa ventana al simbolismo y las técnicas constructivas del románico rural asturiano.
Las huellas de la historia: Reformas y alteraciones
Pese a su indudable valor, la iglesia no es un ejemplo puro de arte románico. Su estado actual es el resultado de múltiples intervenciones a lo largo de los siglos, siendo la más drástica la acometida en 1893. Esta reforma, impulsada por el párroco José María Penanes, alteró de manera irreversible la estructura original. La planta de nave única fue transformada en una de cruz latina mediante la adición de dos capillas laterales y dos sacristías. Esta intervención, aunque probablemente necesaria por las necesidades litúrgicas de la época, supuso la destrucción de parte de las trazas románicas originales, introduciendo además elementos ajenos al estilo, como el ladrillo visto, que hoy pueden generar cierta disonancia visual en los puristas.
Un aspecto controvertido de esta reforma fue la sustitución de algunos de los canecillos originales del ábside, considerados "obscenos" para la moral decimonónica. Entre las figuras retiradas se encontraba una de un hombre con un gran falo, un motivo que, aunque chocante hoy, era relativamente común en el románico como una advertencia contra la lujuria. Esto significa que el conjunto actual, aunque espléndido, es una versión censurada del original. La espadaña que corona el templo es también un añadido posterior, de 1911, y en la década de 1980 se realizó una nueva intervención de consolidación.
La vida del templo hoy: Entre la devoción y la confusión
Actualmente, la Iglesia de San Martín de Viḷḷayana sigue siendo un lugar de culto operativo. Quienes asisten a los servicios religiosos destacan el trato del párroco, descrito como una persona "muy llana y amena", lo que contribuye a crear una comunidad acogedora. Sin embargo, existe cierta confusión entre algunos visitantes. Una opinión, por ejemplo, data erróneamente el templo en la década de 1950, lo que evidencia un desconocimiento de su profundo legado histórico. Esta confusión puede deberse a las notorias reformas del siglo XX que enmascaran su verdadera antigüedad.
Un punto débil importante para potenciales visitantes y feligreses es la falta de información clara sobre los horarios de misas. No parece existir una fuente online fiable que detalle el calendario litúrgico. Por tanto, cualquier persona interesada en asistir a una celebración o en encontrar la iglesia abierta deberá buscar confirmación localmente. Es fundamental tener en cuenta que, aunque históricamente fue una de las principales parroquias en Asturias de la zona, en el siglo XX su función parroquial principal fue trasladada a la Capilla de Santo Cristo del Hospital, lo que podría influir en la frecuencia de las misas y los actos. Para quienes buscan información sobre Iglesias y Horarios de Misas, la recomendación es contactar directamente con la diócesis o preguntar en la localidad para obtener datos precisos.
la Iglesia de San Martín de Viḷḷayana es un destino de gran interés. Ofrece una de las colecciones de canecillos más notables de la región y una atmósfera cargada de historia. Sin embargo, el visitante debe ser consciente de que el edificio ha sido profundamente alterado y que lo que se observa es un palimpsesto arquitectónico. Su valor reside tanto en su esplendor románico original como en las cicatrices y añadidos que cuentan la historia de su supervivencia y adaptación a través de los siglos.