Iglesia de San Juan Evangelista
AtrásLa Iglesia de San Juan Evangelista, situada en el límite del recinto amurallado de Ayllón, representa un caso atípico dentro del patrimonio eclesiástico de la provincia de Segovia. A diferencia de la mayoría de las iglesias y horarios de misas que se rigen por la administración diocesana convencional, este templo del siglo XII es hoy una propiedad privada. Esta condición marca profundamente la experiencia del visitante, transformando lo que podría ser una parada rápida en una incursión detallada por la historia, el arte funerario y una particular visión del coleccionismo moderno.
El edificio presenta una estructura híbrida que narra visualmente el paso de los siglos. Su origen es puramente románico, datado en el siglo XII, del cual se conserva un ábside cilíndrico de notable factura. Este elemento arquitectónico destaca por sus tres arcos de medio punto y una serie de canecillos que sostienen el alero, ofreciendo una muestra fidedigna del románico segoviano. Sin embargo, el templo no se detuvo en el medievo. A principios del siglo XVI, se le añadió una capilla gótica de gran envergadura dedicada a San Sebastián. Esta ampliación no fue casual; sirvió como panteón para la familia de Pedro Gutiérrez de César, quien fuera secretario y tesorero de los primeros Marqueses de Villena, una de las estirpes más influyentes de la época.
Un templo reconvertido: Del culto a la gestión privada
La historia contemporánea de la Iglesia de San Juan Evangelista es tan fascinante como su arquitectura. Hace unas décadas, el Obispado decidió vender las ruinas del templo a un particular ante el avanzado estado de deterioro en el que se encontraba. El actual propietario, Francisco Martín, emprendió una labor de restauración que ha permitido mantener en pie estructuras que, de otro modo, habrían desaparecido. Para quienes buscan templos para la oración comunitaria o celebraciones litúrgicas habituales, es fundamental aclarar que este espacio ya no funciona como una parroquia activa bajo el control del clero. Por lo tanto, si su intención es consultar horarios de misas para asistir a un oficio, deberá dirigirse a otros edificios religiosos de la localidad, ya que aquí el enfoque es estrictamente cultural y museístico.
El acceso al recinto es peculiar. No existen puertas abiertas de par en par ni un mostrador de recepción convencional de forma permanente. El sistema se basa en la proximidad del propietario, quien reside en una vivienda adosada a la estructura de la iglesia. Los visitantes suelen encontrar la puerta cerrada y deben llamar al timbre para ser atendidos. Esta dinámica personalizada es uno de los puntos más valorados por algunos y criticados por otros, dependiendo de la disponibilidad del dueño en ese momento específico.
Lo que se puede ver en el interior: Arte Gótico y Sepulcros
Una vez dentro, el silencio del templo revela tesoros que justifican el pago de la entrada. Uno de los elementos más destacados es el sepulcro de estilo gótico perteneciente a Don Álvaro Núñez de Daza. La finura de la talla y la conservación de los detalles permiten apreciar la importancia social que tuvo este enclave en siglos pasados. A pesar de que la capilla de San Sebastián perdió su altar original y los túmulos centrales que ocupaban el espacio, todavía se pueden observar los arcos sepulcrales en los muros laterales, que mantienen esa atmósfera de panteón nobiliario.
La mezcla de materiales es otro punto de interés para los aficionados a la arquitectura. Se puede observar el uso de adobe, piedra y restos de la antigua muralla que se integra con los contrafuertes del edificio. La presencia de elementos simbólicos, como una estrella de cinco puntas y referencias al Templo de Esculapio, sugieren una visión que trasciende lo puramente católico, reflejando las inquietudes intelectuales y artísticas de su restaurador.
El Museo de Arte Brut: Una sorpresa contemporánea
Un aspecto que diferencia radicalmente a esta edificación de otras parroquias de la zona es la inclusión del Museo de Arte Brut en un edificio anexo y en los jardines del recinto. El Art Brut, o arte marginal, se caracteriza por ser creado fuera de los límites de la cultura oficial, a menudo por personas sin formación académica artística. Esta colección añade una capa de complejidad al conjunto, uniendo la sobriedad del románico con la expresividad cruda y directa de las obras modernas.
Esta dualidad puede resultar chocante. El visitante que espera un entorno puramente histórico puede verse sorprendido por estas manifestaciones artísticas contemporáneas. No obstante, es esta fusión la que dota de una personalidad única a la Iglesia de San Juan Evangelista, alejándola del estándar de monumento estático para convertirla en un espacio vivo, aunque su vida actual sea muy distinta a la de sus orígenes como lugar de culto religioso.
Información práctica para el visitante
- Ubicación: Calle Fuente del Cuerno, 2, en un extremo del casco histórico.
- Acceso: Es necesario llamar al timbre si la puerta está cerrada. El propietario suele estar disponible los fines de semana y festivos.
- Precio: La visita a la iglesia tiene un coste aproximado de 4 euros. Si se desea incluir el Museo de Arte Brut, el precio asciende a 6 euros.
- Horarios: Aunque se menciona una disponibilidad amplia de 11:00 a 22:00 en días festivos, es recomendable no acudir en horas intempestivas dado el carácter privado de la gestión.
Análisis de puntos positivos y negativos
Como en cualquier establecimiento gestionado de forma independiente, existen luces y sombras que el potencial cliente debe conocer antes de su llegada. Entre lo más positivo destaca la posibilidad de recibir explicaciones directas del propietario. Al ser él quien ha liderado la recuperación del espacio, su conocimiento sobre cada piedra y cada rincón es profundo y apasionado, algo que difícilmente se encuentra en monumentos de gestión pública masificada.
La conservación del ábside románico y la capilla gótica es excelente, permitiendo un estudio detallado de la transición entre estos dos estilos. Además, la tranquilidad que se respira al no ser un punto de turismo masivo permite una contemplación pausada de los sepulcros y la arquitectura.
En el lado negativo, la falta de horarios de misas y de un horario de apertura garantizado mediante canales oficiales (como una web actualizada o un teléfono de contacto operativo) puede generar frustración. Algunos usuarios han reportado dificultades para contactar previamente, lo que convierte la visita en una cuestión de azar si no se viaja en fin de semana. El cobro de una entrada de 4 o 6 euros también es un punto de debate; mientras que para algunos es un precio justo por el mantenimiento de un patrimonio privado, otros acostumbrados al acceso libre de las iglesias parroquiales pueden considerarlo elevado.
Otro factor a considerar es que, al ser una propiedad privada con una vivienda integrada, la línea entre el espacio público y el privado es delgada. Esto requiere que el visitante mantenga un respeto escrupuloso por las normas del propietario, quien ejerce de guía, anfitrión y guardián del lugar.
¿Vale la pena la visita?
Para el entusiasta del arte sacro y la historia medieval, la Iglesia de San Juan Evangelista es una parada obligatoria. La calidad de sus restos románicos y la importancia histórica de su panteón gótico superan la media de lo que se puede encontrar en pequeñas localidades. Es un lugar para quienes valoran la singularidad y no les importa pagar por el mantenimiento de un edificio que, de otra forma, sería una ruina olvidada.
Si su interés principal es el turismo religioso convencional o la asistencia a servicios litúrgicos, este no es el lugar adecuado. Pero si busca entender cómo la iniciativa privada puede rescatar el patrimonio y cómo el arte antiguo puede convivir con las vanguardias del Art Brut, encontrará aquí una de las experiencias más originales de la provincia de Segovia. La clave para disfrutar de este comercio cultural es la flexibilidad: acuda con tiempo, llame al timbre con paciencia y déjese llevar por la narrativa de un propietario que ha dedicado gran parte de su vida a que estas piedras sigan contando su historia.
la Iglesia de San Juan Evangelista no es solo un edificio; es un proyecto personal de conservación. Aunque carezca de las comodidades y la previsibilidad de los horarios de misas de una catedral, ofrece a cambio una autenticidad y una cercanía que los grandes circuitos turísticos han perdido hace tiempo. Un enclave donde el pasado nobiliario de Segovia y la creatividad del presente se encuentran bajo un mismo techo de piedra y adobe.