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Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

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C. Baja, 14, 22148 Lecina, Huesca, España
Iglesia
7.6 (5 reseñas)

Ubicada en la calle Baja de la pequeña localidad de Lecina, en Huesca, la Iglesia de San Juan Bautista se presenta como un edificio de notable solidez y presencia. A simple vista, su arquitectura puede parecer sencilla, pero tras sus muros de piedra se esconde una historia compleja de destrucción, reconstrucción y la pervivencia de vestigios artísticos de gran valor. Este templo no es solo un lugar de culto, sino también un testimonio de la evolución histórica y artística de la región del Sobrarbe, ofreciendo a sus visitantes una experiencia que combina la sobriedad del barroco rural con la fascinación por sus escasos pero significativos restos románicos.

Un Edificio Renacido de sus Cenizas

La historia de la Parroquia de San Juan Bautista está marcada por una profunda transformación. Lo que hoy se observa es mayoritariamente una reconstrucción de finales del siglo XVIII, aunque algunas fuentes apuntan al siglo XVI o XVII. Esta reedificación se realizó sobre los cimientos de un templo románico anterior, que a su vez probablemente se erigió sobre el antiguo monasterio visigótico de San Cucufate, mencionado en documentos del siglo XI. La iglesia sufrió un devastador incendio en 1936, al inicio de la Guerra Civil, que destruyó sus retablos y gran parte de su patrimonio interior. No fue hasta los años 1999-2000 cuando se llevó a cabo una importante restauración, impulsada por diversas instituciones y los propios vecinos, devolviéndole parte de su dignidad.

Esta compleja historia se refleja directamente en su estructura. El exterior combina sillería bien trabajada con mampostería, mostrando diferentes fases constructivas. La torre del campanario, de dos cuerpos y cubierta a cuatro aguas, se alza robusta, mientras que la entrada principal, resguardada por un atrio abovedado, presenta un arco de medio punto con grandes dovelas, sobre el cual se aprecian restos de ornamentos renacentistas.

Los Tesoros Románicos: El Crismón y los Vestigios del Muro Sur

A pesar de la dominante estética posterior, el principal atractivo para los aficionados a la historia y el arte reside en los escasos pero valiosos elementos románicos que han sobrevivido. El más destacado es, sin duda, el crismón trinitario que se exhibe en el atrio. Esta pieza, un anagrama del nombre de Cristo formado por las letras griegas X (ji) y P (ro), es un símbolo de victoria espiritual y un elemento iconográfico fundamental del románico aragonés. El crismón de Lecina fue encontrado entre los escombros durante una de las reformas y reubicado en el atrio para su protección y exhibición, junto a una pequeña ventana monolítica también recuperada. Su diseño circular y de siete brazos es característico y de gran interés para los estudiosos.

Además del crismón, en la parte inferior del muro sur se conservan otros vestigios de la fábrica original. Se puede identificar una pequeña ventana románica con guardapolvo y una puerta de medio punto dovelada, actualmente cegada y parcialmente oculta. Estos detalles, aunque discretos, son una ventana directa al pasado medieval del templo y constituyen un punto fuerte para quienes buscan las raíces históricas del edificio.

El Interior: Un Espacio de Sobriedad y Memoria

El interior del templo contrasta con la antigüedad de sus vestigios románicos. La planta, de gran nave central cubierta con bóveda de lunetos y una cúpula plana sobre el crucero, es característica de la arquitectura barroca tardía. La articulación del presbiterio se realiza mediante elementos de yeso, como pilastras con capiteles corintios y cornisas voladas, que aportan un toque clasicista al conjunto. Un detalle interesante es el pavimento de ladrillo, que lleva inscrita la fecha de 1828.

Lamentablemente, como consecuencia del incendio de 1936, las imágenes y retablos originales se perdieron por completo. Sin embargo, se conservan algunas pinturas murales del siglo XIX, como la representación de la Santísima Trinidad en el ábside y los cuatro evangelistas en los ángulos de la nave. En el coro alto, una inscripción pintada en rojo data del año 1861 y nombra al cura de la época y al pintor, Juan Soler, ofreciendo un pequeño retazo de la vida de la parroquia en aquel siglo. También destaca una pila bautismal, posiblemente medieval, que presenta una cruz patada esculpida en su frente, otro de los pocos elementos que conectan el interior actual con sus orígenes.

Aspectos a Mejorar: La Dificultad para Encontrar Información y Horarios

Uno de los principales inconvenientes para los potenciales visitantes, ya sean fieles o turistas, es la notable falta de información actualizada y accesible. Quienes buscan asistir a una celebración religiosa se encuentran con la dificultad de no poder consultar horarios de misas de forma sencilla a través de internet. No existe una web oficial de la parroquia o una ficha constantemente actualizada que detalle los horarios de misas, ya sea para la misa del domingo o para los servicios de diario. Esta ausencia de información obliga a los interesados a intentar contactar telefónicamente con la parroquia de Alquézar, de la que depende, o a informarse directamente en el pueblo, lo cual resulta poco práctico para planificar una visita.

Esta carencia informativa se extiende también al turismo cultural. No hay horarios de apertura establecidos para visitar el templo fuera de los actos litúrgicos. Con frecuencia, los visitantes se encuentran la iglesia cerrada, pudiendo admirar únicamente su exterior y los elementos del atrio. Esta situación limita la experiencia y puede resultar frustrante para aquellos que viajan a Lecina específicamente para conocer su patrimonio, especialmente el famoso crismón. La valoración general de 3.8 estrellas, basada en pocas opiniones, refleja esta dualidad: se valora su interés histórico, pero la limitada accesibilidad y la falta de información penalizan la experiencia global.

Un Legado Histórico que Merece Ser Más Accesible

La Iglesia de San Juan Bautista de Lecina es un lugar con un indudable valor patrimonial. Su capacidad para preservar elementos románicos de primer orden, como su crismón, la convierte en una parada de interés en las rutas del románico del Alto Aragón. La reconstrucción barroca, aunque más sobria, narra una historia de resiliencia y adaptación a lo largo de los siglos. Sin embargo, su potencial se ve mermado por una gestión informativa deficiente. Para que tanto la comunidad local como los visitantes puedan apreciar plenamente este monumento, sería fundamental mejorar la difusión de los horarios de misas en Lecina y establecer un régimen de visitas que garantice el acceso a su interior. Mientras tanto, sigue siendo un tesoro un tanto oculto, cuya contemplación completa depende, en gran medida, de la suerte.

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