Iglesia de San Francisco Javier
AtrásLa Iglesia de San Francisco Javier se erige como una pieza fundamental del conjunto histórico-artístico de Nuevo Baztán, un proyecto urbanístico e industrial concebido a principios del siglo XVIII por el visionario Juan de Goyeneche. Diseñada por el célebre arquitecto barroco José Benito de Churriguera, esta iglesia no es solo un lugar de culto, sino el epicentro arquitectónico y espiritual de una localidad planificada, declarada Monumento Histórico Artístico en 1941 y, posteriormente, Bien de Interés Cultural en el año 2000. Su valor trasciende lo puramente religioso para convertirse en un testimonio del barroco español y de un experimento social y económico sin precedentes en su época.
Arquitectónicamente, el templo está indisolublemente unido al contiguo Palacio de Goyeneche, formando una fachada continua que domina la plaza principal. El diseño de Churriguera logra un equilibrio solemne, donde las dos torres de la iglesia, de 27,5 metros de altura y rematadas con chapiteles de pizarra de inspiración herreriana, flanquean la portada y duplican la altura del palacio, estableciendo una clara jerarquía visual. La fachada, de estilo barroco, presenta una estructura de entablamento sobre cuatro columnas que enmarcan un arco de medio punto, con una hornacina que acoge la figura del santo titular, San Francisco Javier, una elección que subraya el origen navarro de su promotor, Juan de Goyeneche.
El Interior: Esplendor Barroco y Devoción
Una vez dentro, la percepción del espacio cambia. A pesar de su imponente exterior, varios visitantes la describen como una iglesia de aspecto reducido, pequeña pero sumamente acogedora. Su planta de cruz latina, con una nave central y crucero, guía la mirada directamente hacia el presbiterio. Es aquí donde se encuentra la joya artística del templo: el retablo mayor, una obra maestra diseñada y ejecutada por el propio Churriguera. Realizado principalmente en mármol rojo y jaspe de Cuenca, el retablo es un ejemplo paradigmático del estilo churrigueresco, caracterizado por su profusa y dinámica decoración. La estructura está presidida por la imagen de San Francisco Javier, enmarcada por un espectacular cortinaje de estuco dorado que parece ser sostenido por angelotes, creando una escena de gran teatralidad y movimiento.
Un detalle singular es la conexión directa que existía entre el palacio y la iglesia. Una tribuna en el lado del Evangelio permitía a la familia Goyeneche asistir a los oficios divinos con privacidad, un privilegio nobiliario común en la época. Sobre el crucero se alza una cúpula de media naranja que, aunque no es visible desde el exterior al estar cubierta por un chapitel, en su interior albergaba pinturas atribuidas a Antonio Palomino, representando a cuatro santos. Este cuidado por el detalle y la riqueza ornamental confirman la importancia del templo dentro del proyecto global de Nuevo Baztán.
La Realidad para el Visitante: Horarios y Acceso
Aquí es donde la experiencia de un potencial visitante puede encontrar claroscuros. La belleza y el valor histórico del templo son innegables, pero su acceso está significativamente restringido. Para aquellos interesados en la vida parroquial, es fundamental conocer los horarios de misas. Según la información disponible, el culto se distribuye de la siguiente manera:
- Lunes a Miércoles: 18:30 h.
- Jueves: Existe una adoración eucarística de 11:00 a 11:30 h.
- Viernes: Cerrado.
- Sábados y vísperas de festivo: 18:30 h.
- Domingos y festivos de precepto: 12:30 h.
Es crucial entender que estos horarios de culto son, en la práctica, las principales ventanas de oportunidad para ver el interior. Varios visitantes han expresado su frustración al encontrar la iglesia cerrada fuera de estos momentos, lo que limita las visitas de carácter puramente turístico. La recomendación general para quienes deseen admirar su aclamado retablo es planificar su llegada para coincidir con la misa de hoy o del día de su visita.
Una alternativa valiosa son las visitas guiadas que se organizan en el municipio, especialmente durante los fines de semana. Estas rutas suelen incluir el acceso al interior de la iglesia y al palacio, proporcionando un contexto histórico detallado que enriquece la experiencia. Optar por una de estas visitas es, quizás, la forma más segura de garantizar el acceso y evitar la decepción de encontrar las puertas cerradas. El precio de estas visitas es asequible, rondando los 3 euros.
Un Legado Histórico en un Entorno Monumental
La Iglesia de San Francisco Javier no puede entenderse de forma aislada. Forma parte de un complejo que incluye el palacio, la Plaza de la Iglesia y la Plaza del Mercado (o de las Fiestas), todo ello conectado por una trama urbana racionalista y barroca. Frente a la iglesia se encuentra la Fuente de los Tritones, otro elemento emblemático del conjunto. Este entorno fue concebido como un centro industrial para la fabricación de productos de lujo, desde vidrios finos hasta paños, una iniciativa pionera en la España del siglo XVIII. Visitar la iglesia es, por tanto, sumergirse en el sueño de Juan de Goyeneche: crear una ciudad productiva y autosuficiente bajo los principios del colbertismo.
la Iglesia de San Francisco Javier es un destino de alto interés para aficionados a la historia, el arte y la arquitectura. Su retablo churrigueresco es, por sí solo, motivo suficiente para la visita. Sin embargo, el principal punto negativo es su limitada accesibilidad. Los visitantes deben ser proactivos y planificar su viaje en torno a los estrictos horarios de misas en Nuevo Baztán o asegurarse una plaza en una visita guiada. Para los fieles que buscan asistir a misas dominicales o diarias, el templo ofrece un entorno acogedor y de un valor artístico excepcional. Para el turista, la planificación es la clave para desvelar los tesoros que custodia este notable ejemplo del barroco madrileño.