Iglesia de San Francisco «El Nuevo»
AtrásLa Iglesia de San Francisco "El Nuevo", situada en la céntrica Plaza del Altozano de Utrera, es un templo que encierra una historia y un patrimonio artístico más complejos de lo que su serena fachada puede sugerir a primera vista. No se trata simplemente de un lugar de culto, sino de un espacio donde convergen dos importantes órdenes religiosas, la Compañía de Jesús y los Franciscanos, dejando cada una su impronta indeleble en la estructura y el espíritu del edificio. Este legado dual es, en gran medida, lo que define su carácter único y lo convierte en un punto de interés tanto para fieles como para aficionados al arte y la historia.
Un Legado Jesuita y Franciscano
Para comprender la esencia de este templo, es fundamental conocer su origen. Inicialmente, no fue concebida como Iglesia de San Francisco, sino como la Iglesia de San José, formando parte integral del convento-escuela que la Compañía de Jesús estableció en Utrera. Su construcción refleja el estilo barroco de la época, con una clara intención evangelizadora y educativa. Sin embargo, la historia dio un giro drástico en 1767 con el decreto de expulsión de los jesuitas de España por orden del rey Carlos III. Como consecuencia, el imponente edificio quedó sin uso y en un estado de abandono durante tres décadas.
Fue entonces cuando los frailes franciscanos, cuya propia sede en Utrera se encontraba en estado ruinoso, solicitaron y obtuvieron el permiso para trasladarse a este complejo. Este hecho no solo salvó al edificio del deterioro, sino que también provocó su "rebautizo" como San Francisco "El Nuevo", para distinguirlo de su antiguo convento. Esta transición es visible arquitectónicamente. La portada principal, ubicada en la calle Clemente de la Cuadra, conserva la grandilocuencia barroca jesuita, destacando en ella el escudo real de Carlos IV, un recordatorio de que todas las propiedades de la orden expulsada pasaron a ser patrimonio de la Corona. En contraste, el acceso lateral desde la Plaza del Altozano es mucho más sobrio y funcional, una intervención probablemente realizada ya en la etapa franciscana.
Tesoros Artísticos en su Interior
Al acceder al interior, el visitante se encuentra con un templo de planta de cruz latina y una sola nave, amplia y luminosa, flanqueada por capillas laterales. Esta disposición, a pesar de su aparente sencillez, está diseñada para dirigir la mirada hacia la Capilla Mayor, donde se encuentra una de las joyas más destacadas del templo: su retablo principal. Se trata de una magnífica obra de estilo rococó de mediados del siglo XVIII, concebida de una manera muy teatral. Su diseño simula un gran cortinaje o dosel que parece suspendido desde una corona real en lo alto, sostenido por figuras de ángeles. Esta pieza no solo enmarca el altar, sino que crea un escenario sagrado de gran impacto visual.
La cúpula sobre el crucero es otro de los puntos focales del templo. Adornada con una impresionante pintura mural atribuida al pintor sevillano Juan de Espinal, representa la "Apoteosis de la Compañía de Jesús". Esta obra es un testimonio elocuente del pasado jesuita de la iglesia, una exaltación de la orden y sus santos que ha sobrevivido al cambio de titularidad. La calidad de la pintura y su compleja iconografía la convierten en una pieza de notable valor dentro del panorama del barroco sevillano.
Vida Espiritual y Sede de Hermandad
Más allá de su valor histórico-artístico, San Francisco "El Nuevo" es un centro de fe vivo y activo. Los feligreses y visitantes suelen destacar el ambiente de paz y recogimiento que se respira en su interior, un remanso de tranquilidad en medio del ajetreo de la Plaza del Altozano. Las celebraciones litúrgicas son descritas como cercanas y participativas, fomentadas por una comunidad parroquial acogedora. Para quienes buscan un lugar para la oración, encontrar las iglesias abiertas para visitar como esta resulta una experiencia reconfortante.
Un aspecto crucial de la identidad de esta iglesia es ser la sede canónica de la Antigua y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de la Santa Vera-Cruz, Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y María Santísima de los Dolores. Esta es una de las hermandades más antiguas y con mayor devoción de Utrera. El templo custodia sus veneradas imágenes procesionales, entre las que destaca la Virgen de los Dolores, una talla que suscita una profunda devoción local. La presencia de la hermandad dota a la iglesia de una actividad constante, especialmente intensa durante la Cuaresma y la Semana Santa, convirtiéndola en un epicentro de las tradiciones cofrades de la ciudad. Aquellos interesados en los horarios de misas especiales durante estas fechas deben estar particularmente atentos a los programas de la hermandad.
Aspectos a Considerar Antes de la Visita
Si bien las virtudes del templo son numerosas, los potenciales visitantes deben tener en cuenta ciertos aspectos. La iglesia es descrita como "pequeña y coqueta", lo que para algunos es un encanto, pero para otros puede significar que durante la misa dominical o eventos importantes de la hermandad, el espacio puede resultar limitado y llenarse con facilidad. Aquellos que busquen la grandiosidad de una catedral podrían encontrarla modesta en dimensiones, aunque no en riqueza artística.
Otro punto a considerar es que algunas áreas, como la Capilla del Sagrario, pueden encontrarse cerradas al culto o a la visita en determinados momentos, lo que podría limitar una exploración completa del edificio. Quizás el inconveniente más significativo para el viajero o fiel que planifica su visita es la dificultad para encontrar información clara y actualizada sobre los horarios de misas y confesiones. No existe una fuente online centralizada y fiable, por lo que la recomendación general es intentar confirmar la misa diaria o los horarios de apertura directamente en el lugar o a través de los canales de la Archidiócesis de Sevilla, para evitar encontrar el templo cerrado.
La Iglesia de San Francisco "El Nuevo" es un lugar que merece una visita detallada. Su valor reside en la fusión de su rica herencia histórica jesuita y franciscana, su notable patrimonio artístico con el retablo mayor y la cúpula de Espinal como protagonistas, y su vibrante vida espiritual como sede de una importante hermandad. Aunque su tamaño es recogido y la información práctica sobre sus horarios puede ser esquiva, su belleza, la atmósfera de paz y la devoción que alberga la convierten en una parada esencial para comprender el tejido cultural y religioso de Utrera.