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Iglesia de Nuestra Señora de Liendo

Iglesia de Nuestra Señora de Liendo

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Bo. Hazas, 11A, 39776 Hazas, Cantabria, España
Iglesia Iglesia católica
9 (81 reseñas)

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en el barrio de Hazas, se erige como el epicentro espiritual y arquitectónico del valle de Liendo. Declarada Bien de Interés Local en 2002, este templo es mucho más que un simple lugar de culto; es un compendio de historia cántabra, un museo de arte sacro y un punto de encuentro comunitario que genera tanto admiración por su patrimonio como debate por su praxis pastoral contemporánea. Quienes se acercan a ella encuentran un edificio de una riqueza artística innegable, aunque la experiencia de la visita puede estar sujeta a importantes consideraciones prácticas y a la subjetividad de la acogida religiosa.

Un Tesoro Arquitectónico entre el Gótico y el Barroco

A primera vista, la iglesia impresiona por su monumentalidad. Su construcción, iniciada a principios del siglo XVII y continuada con reformas y añadidos durante el XVIII, dio como resultado una fascinante fusión de estilos. La estructura fundamental responde a la tradición gótica, con una planta de salón de tres naves de igual altura, una característica que proporciona una sensación de amplitud y unidad espacial sobrecogedora. Sin embargo, sobre esta base gótica se despliegan elementos barrocos que definen su carácter. Las bóvedas de crucería que cubren los tramos, finalizadas en 1726, conviven con una cabecera recta y una imponente torre-campanario, considerada uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca en toda la cornisa cantábrica. Durante la Guerra de la Independencia, su robusta construcción sirvió incluso como arsenal para las tropas locales, un testimonio de su importancia estratégica más allá de lo religioso.

El exterior se ve realzado por un elegante pórtico en su fachada sur, con arcadas de medio punto que invitan a la contemplación, y una portada principal de inspiración retablística que, aunque realizada en el siglo XVIII, evoca modelos del XVI. Este acceso, flanqueado por dobles columnas y coronado por una hornacina, anticipa la riqueza artística que aguarda en el interior.

El Esplendor de sus Retablos Interiores

Si el exterior es notable, el interior es, según muchos visitantes, casi catedralicio. El espacio está dominado por una excepcional colección de arte mueble, cuyo protagonista indiscutible es el retablo del altar mayor. Esta obra maestra, ensamblada entre 1633 y 1648, es un exponente del estilo romanista con esculturas de Juan de Palacio y policromía de Pedro de Bernales. Aunque una reforma en el siglo XIX le confirió un aire más neoclásico, su magnificencia original sigue siendo palpable. A este se suman otros ocho retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII, distribuidos en las naves laterales y adosados a los pilares, creando un conjunto armónico y de un valor histórico y artístico incalculable. Los visitantes con ojo para el detalle también apreciarán el púlpito, obra de Juan de Avendaño Hazas, y las pinturas que decoran la cúpula de la capilla de la Piedad.

La Experiencia del Visitante: Entre la Acogida y la Controversia

La percepción de la iglesia no se limita a su piedra y su arte; la dimensión humana juega un papel crucial. Numerosos testimonios alaban la calidez del lugar. Algunos feligreses describen al párroco como una persona encantadora, siempre dispuesta a acoger y ayudar, fomentando un ambiente de comunidad y amabilidad. El personal que atiende la entrada también ha recibido elogios por su simpatía, contribuyendo a una primera impresión positiva para quienes llegan por primera vez.

Sin embargo, no todas las experiencias son uniformemente positivas, y aquí reside uno de los puntos conflictivos del templo. Han surgido críticas puntuales en relación con el contenido de las homilías. Un asistente a una de las misas expresó su disconformidad al sentir que el sermón se alejaba de los temas puramente espirituales para adentrarse en asuntos sociopolíticos contemporáneos, como el cambio climático o la Agenda 2030. Según su testimonio, el tono generó una sensación de inquietud más que de consuelo espiritual. Esta crítica pone de manifiesto una realidad presente en muchas comunidades: las expectativas sobre el mensaje desde el púlpito pueden variar enormemente, y lo que para unos es un discurso relevante y conectado con la realidad, para otros puede resultar un desvío de la misión principal de la liturgia.

Horarios de Misas: Un Aspecto Crítico a Planificar

Uno de los mayores inconvenientes para los potenciales visitantes, ya sean turistas interesados en el arte o fieles de paso, es la gestión de los horarios de misas y apertura. La información disponible es, en el mejor de los casos, confusa y, en el peor, contradictoria. Los datos proporcionados por el perfil del negocio indican un horario extremadamente restringido, con servicio religioso únicamente los sábados por la tarde (19:00h) y los domingos a mediodía (12:30h), permaneciendo cerrada de lunes a viernes. Esta limitación es un obstáculo significativo para cualquiera que desee visitar el templo fuera del fin de semana.

Para complicar aún más la planificación, otras fuentes en línea sugieren la existencia de misas diarias. Esta discrepancia informativa obliga a cualquier interesado a realizar una labor de investigación previa.

Recomendaciones Prácticas

  • Verificar siempre los horarios: Antes de planificar una visita, es imprescindible consultar la web oficial del arciprestazgo (parroquiasdelaredoymas.org) o, si es posible, contactar telefónicamente para confirmar los horarios de misas en la parroquia. No confíe en la primera fuente que encuentre.
  • Planificar con antelación: Dada la posible restricción horaria, especialmente entre semana, es recomendable organizar su visita en torno a los horarios de culto del fin de semana para garantizar el acceso.
  • Accesibilidad: El edificio cuenta con una entrada accesible para sillas de ruedas, un punto a favor importante para personas con movilidad reducida.

En definitiva, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Liendo es un lugar de dualidades. Es un monumento artístico de primer orden, un libro abierto sobre la historia del arte religioso en Cantabria que merece una visita detenida. Su interior es un espectáculo de retablos barrocos que puede dejar sin aliento. Al mismo tiempo, la experiencia puede verse condicionada por aspectos prácticos como la incertidumbre de sus horarios de apertura y por la percepción personal del mensaje pastoral. Es una joya que exige planificación y una mente abierta, capaz de apreciar la magnificencia de su patrimonio mientras navega por las complejidades de su presente.

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