Ermita de Santa María de Davalillo
AtrásLa Ermita de Santa María de Davalillo se erige como un monumento cargado de historia en un enclave estratégico de La Rioja. Situada a los pies del castillo homónimo, cerca de San Asensio, esta construcción no es solo un lugar de culto, sino un testimonio de un pasado medieval y un mirador excepcional sobre el Valle del Ebro. Sin embargo, la experiencia para el visitante presenta una dualidad marcada: un exterior y un entorno que cautivan, frente a un interior que, en la mayoría de los casos, permanece inaccesible.
Un Balcón a la Historia y al Paisaje de La Rioja
El principal atractivo de la Ermita de Santa María de Davalillo es, sin duda, su ubicación. Emplazada sobre un cerro, ofrece unas vistas panorámicas que dominan la vega del Ebro, los extensos viñedos de la Sonsierra y La Rioja Alta y, en días despejados, la silueta de la Sierra de Cantabria. Muchos visitantes la consideran uno de los mejores puntos de observación de la región, especialmente durante el otoño, cuando el paisaje se tiñe de colores ocres y rojizos.
Históricamente, este templo tiene una relevancia que explica sus dimensiones, considerablemente grandes para una ermita. En su origen, fue la iglesia parroquial del poblado medieval de Davalillo, hoy desaparecido. Junto al imponente Castillo de Davalillo, una fortaleza románica del siglo XIII, formaba un complejo defensivo clave para vigilar la frontera frente a las incursiones navarras. Este contexto histórico añade una profunda capa de interés a la visita, transportando al visitante a una época de castillos y batallas fronterizas.
Las instalaciones para los visitantes son un punto a favor. El acceso por carretera está asfaltado y es sencillo, aunque algunos viajeros señalan que el desvío desde la carretera N-232 (en dirección a Haro, tras pasar la salida de la estación de San Asensio) no está señalizado, lo que puede requerir algo de atención. Una vez allí, dispone de una amplia zona de aparcamiento y un área de merendero con mesas, bancos y la sombra de los árboles, convirtiéndolo en un lugar ideal para una pausa en el camino, una comida en familia o simplemente para descansar y disfrutar del entorno.
El Gran Inconveniente: Una Puerta Generalmente Cerrada
Aquí reside la principal desventaja y una fuente de frustración para muchos que se acercan al lugar. A pesar de su interés arquitectónico e histórico, la ermita suele estar cerrada al público. Numerosos testimonios de visitantes confirman que no es posible acceder a su interior, lo que supone una decepción significativa. Para quienes buscan Iglesias y Horarios de Misas, este no es el destino adecuado. La imposibilidad de consultar horarios de misas o de encontrar la iglesia abierta la convierte más en un monumento para ser admirado desde fuera que en un templo activo para el culto regular.
Esta falta de acceso al interior impide apreciar elementos que, según la documentación, son de interés. La construcción, aunque remodelada, conserva una estructura de sillería con una nave de cuatro tramos y capillas laterales. No poder ver su pila bautismal del siglo XVI o su imaginería de los siglos XVII y XVIII es una oportunidad perdida para los aficionados al arte sacro y la historia. La experiencia, por tanto, se limita a su exterior, que algunos describen como sencillo, y al disfrute del paisaje y la visita a las ruinas del castillo adyacente.
¿Qué Esperar de la Visita?
Un viaje a la Ermita de Santa María de Davalillo debe planificarse con las expectativas correctas. Es una excursión perfecta para los amantes de la fotografía de paisajes, los entusiastas de la historia medieval y aquellos que disfrutan de espacios tranquilos y con vistas espectaculares. El conjunto que forma con el castillo es fotogénico y evocador.
- Lo positivo:
- Vistas panorámicas inmejorables del Valle del Ebro y los viñedos de La Rioja.
- Alto valor histórico como parte de un complejo defensivo medieval y antigua iglesia parroquial.
- Buen acceso en coche con aparcamiento amplio.
- Zona de picnic bien acondicionada, ideal para familias y grupos.
- Un ambiente tranquilo y cargado de encanto.
- Lo negativo:
- El interior de la ermita permanece cerrado al público de forma habitual.
- No es un lugar para asistir a oficios religiosos; no hay horarios de misas disponibles.
- La señalización para llegar desde la carretera principal puede ser deficiente.
- La arquitectura exterior, aunque correcta, puede resultar simple para quienes esperan una gran ornamentación.
En definitiva, la Ermita de Santa María de Davalillo es un lugar con un potencial enorme que se ve mermado por su principal limitación. Es un magnífico destino para una escapada de medio día centrada en el paisaje, la historia y la tranquilidad, pero dejará insatisfechos a quienes deseen explorar su interior o busquen un lugar de culto activo entre las iglesias de La Rioja.