Ermita de Santa María de Cillas
AtrásAnálisis de la Ermita de Santa María de Cillas en Sajazarra
Ubicada a aproximadamente un kilómetro y medio del núcleo urbano de Sajazarra, en dirección a Castilseco, se encuentra la Ermita de Santa María de Cillas, un edificio que encapsula siglos de historia y devoción local. Su emplazamiento sobre una loma no es casual; ofrece una panorámica excepcional de los viñedos característicos de La Rioja, los Montes Obarenes y la Sierra de la Demanda, convirtiendo el entorno en uno de sus principales atractivos. Sin embargo, la experiencia de visitarla presenta tanto aspectos muy positivos como algunas limitaciones que los potenciales visitantes deben conocer.
Un Legado Histórico y Arquitectónico con Matices
La ermita es un vestigio de un poblado medieval homónimo, Cillas, que existió en la zona y que probablemente fue abandonado entre los siglos XIV y XV, integrándose su población en la villa de Sajazarra. Originalmente, este templo funcionó como la iglesia parroquial de aquella comunidad, lo que explica la presencia de una importante necrópolis con sepulturas altomedievales a su alrededor. Este origen como iglesia de un núcleo poblado le confiere una relevancia histórica que va más allá de su función actual como ermita.
Arquitectónicamente, el edificio data del siglo XIII y se enmarca en un estilo románico tardío, construido con sillería y mampostería. Su estructura es de una sola nave rectangular con presbiterio recto, cubierta por una bóveda de cañón ligeramente apuntada. No obstante, quienes esperen encontrar una joya del románico puro pueden sentirse algo decepcionados. La ermita ha sufrido importantes reformas a lo largo de los siglos, especialmente entre los siglos XVI y XVIII, y una intervención más reciente en 1945. Estas modificaciones han alterado su fisonomía original, dándole un aspecto más sobrio y funcional, que un visitante describió como "nada espectacular" por fuera. La espadaña actual, por ejemplo, es un añadido moderno de mediados del siglo XX.
A pesar de su sencillez exterior, se aprecian detalles de interés, como los seis robustos estribos que refuerzan la estructura y una portada en el muro sur con un arco simple y levemente apuntado. Los canecillos bajo el alero son mayoritariamente lisos, aunque en el muro sur del presbiterio se pueden distinguir cuatro con motivos decorativos como un ave, una cabeza de animal y un tonel.
La Necrópolis: Un Tesoro Oculto
Uno de los mayores puntos de interés, y a la vez una de sus facetas menos accesibles, es la necrópolis medieval que rodea el templo. Excavaciones realizadas en los años 90 sacaron a la luz enterramientos que datan desde el siglo IX hasta el XIII. Se encontraron sarcófagos monolíticos y tumbas tipo "bañera" excavadas directamente en la roca arenisca. Este hallazgo es un testimonio invaluable de la antigua población de Cillas.
Aquí surge una de las principales desventajas para el visitante: debido a la fragilidad de la roca, se decidió cubrir la mayor parte del área excavada para su conservación. Los sarcófagos mejor conservados fueron trasladados al interior de la ermita, por lo que no son visibles si el templo está cerrado. Algunos restos de sarcófagos desechados eran visibles en el talud del camino, pero con el tiempo la vegetación los ha ido cubriendo, dificultando su observación. La falta de un centro de interpretación o de paneles más detallados in situ sobre este importante yacimiento es una oportunidad perdida.
Aspectos Positivos: Paisaje y Espiritualidad
Lo que la ermita podría carecer en espectacularidad arquitectónica exterior, lo compensa con creces su ubicación. Visitantes y locales coinciden en que el enclave es "precioso", ofreciendo vistas de 360 grados que son un verdadero deleite para los sentidos. Es un lugar ideal para disfrutar del silencio, el sol y el paisaje de viñedos que define a La Rioja. El sendero circular que lleva a la ermita, de baja dificultad, es una actividad muy recomendable, especialmente al atardecer, permitiendo a los caminantes y fotógrafos capturar la belleza de la región.
En el plano religioso, la Ermita de Santa María de Cillas tiene un profundo significado para Sajazarra. La Virgen de Cillas es la patrona de la villa, aunque la imagen original se custodia actualmente en la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción, en el pueblo, para su mejor conservación. El evento religioso más importante es la romería que se celebra en honor a la virgen. Si bien no se celebran misas de forma regular en la ermita, esta peregrinación anual congrega a la comunidad, manteniendo viva la tradición y la devoción.
Consideraciones para la Visita: ¿Qué Esperar?
El principal punto negativo para muchos turistas es la dificultad para visitar el interior. La ermita suele permanecer cerrada, lo que impide contemplar el retablo neoclásico de 1804, el púlpito barroco y, sobre todo, los sarcófagos medievales que alberga. La falta de un horario de apertura regular o de información clara sobre visitas guiadas es un inconveniente. Aquellos interesados en consultar horarios de misas deben saber que no existe un calendario litúrgico habitual; la actividad se centra en la romería y eventos puntuales.
Puntos a favor:
- Ubicación y Vistas: Entorno paisajístico espectacular, ideal para el senderismo y la fotografía.
- Historia y Arqueología: Alto valor histórico como iglesia de un despoblado medieval y por su necrópolis asociada.
- Tranquilidad: Es un lugar de paz y silencio, perfecto para desconectar.
- Importancia Cultural: Foco de la devoción local y sede de la tradicional romería a la patrona.
Puntos a mejorar:
- Acceso al Interior: La ermita suele estar cerrada, impidiendo ver su patrimonio mueble y los sarcófagos.
- Señalización e Información: Se echa en falta una mejor puesta en valor de la necrópolis para el visitante.
- Falta de Servicios: Al estar aislada, no cuenta con servicios de ningún tipo.
- Información sobre Horarios: No hay información clara sobre posibles aperturas o horarios de misas, que son inexistentes de forma regular.
En definitiva, la Ermita de Santa María de Cillas es una visita de gran interés para quienes valoran la historia, la arqueología y los paisajes rurales. Es un testimonio de la vida medieval en La Rioja. Sin embargo, los visitantes deben gestionar sus expectativas: el disfrute se centra en el exterior, el entorno y la historia que se intuye, más que en un monumento de fácil acceso y con un interior visitable. Es un lugar para sentir la historia bajo los pies, más que para observarla tras una puerta que, la mayoría de las veces, permanecerá cerrada.