Ermita de Santa Anna (antigua Mezquita de la Xara)
AtrásLa Ermita de Santa Anna, conocida en su origen como la Mezquita de la Xara, es uno de esos edificios que encapsulan siglos de historia y transformaciones culturales en sus muros. Situada en Simat de la Valldigna, esta construcción no es simplemente un lugar de culto, sino un testimonio tangible del pasado islámico de la Comunidad Valenciana y su posterior cristianización. Considerada una de las mezquitas más importantes y mejor conservadas de la región, su visita genera tantas expectativas como, en ocasiones, frustraciones, ofreciendo una experiencia con notables puntos positivos y algunos inconvenientes importantes que todo visitante debería conocer de antemano.
Un Legado Arquitectónico y Espiritual de Valor Incalculable
El principal atractivo de la Ermita de Santa Anna reside en su dualidad histórica. Fundada como mezquita alrededor del siglo XV para servir a la comunidad musulmana de la alquería de La Xara, su estructura original está notablemente preservada. Este no es un dato menor; es uno de los pocos ejemplos de arquitectura religiosa islámica que se mantienen en pie en la Comunidad Valenciana. Al visitarla, incluso desde el exterior, se pueden apreciar elementos que delatan su pasado. Conserva vestigios de su función como mezquita, como los arcos del mihrab en el muro de la quibla, el elemento más sagrado que indica la dirección de La Meca. Además, se mantiene una escalera de caracol que antiguamente servía como minarete para llamar a la oración y una puerta lateral con un característico arco de herradura.
Tras el decreto de conversión de 1525, la mezquita fue reconvertida en una ermita cristiana bajo la advocación de Santa Ana. Esta transformación añadió elementos cristianos, como el altar, creando un fascinante sincretismo arquitectónico. Los visitantes que han logrado acceder a su interior describen con admiración cómo conviven elementos de ambas religiones, un altar cristiano frente al muro de la quibla, o puertas de estilos diferentes que marcan las distintas épocas del edificio. Esta fusión la convierte en un lugar de un valor histórico y artístico excepcional, un libro de piedra que narra la compleja historia de la región.
El Entorno: Un Paseo entre Naranjos
Otro aspecto muy valorado es su emplazamiento. La ermita se encuentra a unos diez o quince minutos a pie del imponente Monasterio de Santa María de la Valldigna. El trayecto, que discurre entre campos de naranjos, es descrito por muchos como un paseo agradable y pintoresco, añadiendo un valor experiencial a la visita. Este entorno rural y tranquilo permite contextualizar la importancia del edificio en la antigua alquería y ofrece un respiro del bullicio, haciendo del camino parte del disfrute. El conjunto de iglesias y ermitas de la zona, junto con el monasterio, conforma un recorrido de gran interés cultural.
El Gran Inconveniente: La Accesibilidad
A pesar de su inmenso valor, el principal punto negativo, y fuente de la mayoría de las quejas, es su accesibilidad. La ermita permanece habitualmente cerrada al público. Muchos visitantes llegan al lugar, atraídos por su historia, para encontrarse con una puerta cerrada a través de la cual apenas pueden vislumbrar el interior. Esta situación genera una notable decepción, especialmente para quienes no han investigado previamente las condiciones de visita. Las opiniones de una estrella suelen reflejar esta frustración, describiéndola como "una ermita sin más" precisamente porque no pudieron acceder a lo que la hace única: su interior.
Quienes deseen buscar misas o servicios religiosos regulares en este lugar deben saber que no funciona como una parroquia activa. Su uso es principalmente cultural y turístico. La falta de un horario de misas fijo o de apertura libre es el mayor obstáculo para una visita espontánea. La única manera de garantizar el acceso y comprender verdaderamente la riqueza del edificio es mediante una visita guiada.
La Solución: Planificación y Cita Previa
La buena noticia es que sí es posible visitar su interior, pero requiere una planificación cuidadosa. Las visitas guiadas deben concertarse con antelación a través de la oficina de Turismo de Simat de la Valldigna (Tourist Info). Se pueden reservar por teléfono o WhatsApp, y tienen un coste simbólico de 1€ por persona. Esta información es crucial para evitar decepciones. Los visitantes que optan por la visita guiada hablan de una experiencia completamente diferente, pudiendo apreciar de cerca los detalles del mihrab, la estructura de las naves y las explicaciones de un guía que pone en valor cada rincón. Por tanto, el problema no es que sea "no visitable", sino que exige una gestión previa que no todos los turistas conocen.
la Ermita de Santa Anna (antigua Mezquita de la Xara) es una joya histórica que merece sin duda una visita, pero con condiciones. Su valor patrimonial es incuestionable, ofreciendo una lección de historia y arquitectura en un entorno rural encantador. Sin embargo, su política de acceso restrictivo es un inconveniente significativo que puede empañar la experiencia. Para el viajero interesado en la historia, la arquitectura y las raíces culturales de la Valldigna, el pequeño esfuerzo de contactar con la oficina de turismo para reservar una visita guiada transformará una posible decepción en una experiencia memorable y enriquecedora. Para quien simplemente pase por la zona, será un bello edificio histórico para contemplar desde fuera, pero con su verdadero tesoro oculto tras una puerta cerrada.