Ermita de San Juan de Murla
AtrásUbicada en el barrio de Ibarrola, dentro del municipio de Aulesti, la Ermita de San Juan de Murla se presenta como un testimonio arquitectónico y espiritual de la historia de Bizkaia. Este templo, discreto y apartado de los grandes circuitos turísticos, toma su nombre del caserío Murla, junto al cual se asienta sobre una pequeña colina, ofreciendo un enclave de notable tranquilidad. Aunque no figura entre las iglesias en Bizkaia más conocidas, su valor patrimonial y su buen estado de conservación la convierten en un punto de interés para quienes buscan conocer el legado cultural y religioso de la comarca de Lea-Artibai.
A pesar de su aparente sencillez, la ermita posee una historia documentada que, si bien se remonta de forma escrita al año 1745, los expertos sugieren que sus orígenes son anteriores. Un hito clave en su biografía es la reconstrucción llevada a cabo en 1779, una intervención que definió en gran medida la estructura que se puede apreciar en la actualidad. Este dato histórico es fundamental para comprender su fisonomía, que combina elementos de la arquitectura rural vasca con las corrientes estilísticas de la época de su reedificación.
Análisis Arquitectónico de la Ermita
La estructura de San Juan de Murla responde a una tipología constructiva funcional y robusta, característica de las parroquias y ermitas de su entorno. Presenta una planta rectangular de dimensiones considerables para una ermita, con 13,60 metros de largo por 5,80 metros de ancho. Los muros están levantados en mampostería, una técnica que utiliza piedra sin labrar o con labra tosca, pero se refuerzan en las esquinas con sillares de piedra bien trabajados, lo que no solo aporta solidez sino también un contraste estético apreciable.
Su cubierta a dos aguas, protegida por teja, culmina en una sencilla pero distintiva espadaña de una sola tronera, coronada por una cruz de piedra. Este elemento, que sirve de campanario, es un rasgo icónico en muchas iglesias rurales del País Vasco. El acceso al templo se realiza a través de dos puertas: la principal, situada a los pies de la ermita, presenta un arco de medio punto, mientras que en el muro lateral se abre un segundo acceso más simple y adintelado. Esta dualidad de entradas podría responder a funciones litúrgicas o sociales del pasado.
Un Interior Sobrio y Funcional
Al traspasar el umbral, el interior revela una atmósfera de recogimiento. Un coro de madera se alza a los pies de la nave, una estructura común destinada a los cantores durante las celebraciones litúrgicas. El suelo está pavimentado con grandes losas de piedra que denotan antigüedad y durabilidad. La zona del presbiterio, donde se sitúa el altar, se encuentra ligeramente elevada respecto al resto de la nave, una disposición jerárquica habitual en los templos católicos para destacar el espacio más sagrado. El altar mayor está presidido por un retablo de factura moderna que alberga la imagen de su santo patrón, San Juan Bautista, acompañado por otra talla que representa a San Antonio de Padua.
La Vida de la Ermita: Misas y Tradiciones
Para aquellos visitantes que buscan información sobre los horarios de misas en Aulesti, es crucial entender la naturaleza de este lugar. La Ermita de San Juan de Murla no funciona como una parroquia con un calendario regular de servicios. Su actividad litúrgica es excepcional y se concentra en un único día al año: el 24 de junio, festividad de San Juan Bautista. Ese día, la ermita cobra vida con la celebración de una misa que congrega a los vecinos de los caseríos cercanos, manteniendo viva una tradición que se ha transmitido a lo largo de generaciones. Por lo tanto, no es un lugar donde se pueda asistir a una misa dominical de forma habitual. Quienes deseen consultar misas regulares deberán dirigirse a la iglesia parroquial principal de Aulesti.
Ventajas y Desventajas para el Visitante
Puntos a Favor:
- Valor Histórico y Arquitectónico: Es un excelente ejemplo de la arquitectura religiosa rural de Bizkaia, bien conservado y con una historia documentada.
- Entorno Natural: Su ubicación en una colina del barrio de Ibarrola proporciona un ambiente de paz y tranquilidad, ideal para la contemplación o como parte de una ruta de senderismo para descubrir el paisaje de Aulesti.
- Autenticidad: Al estar fuera de las rutas turísticas masificadas, ofrece una experiencia más genuina y conectada con la cultura local. La falta de reseñas en línea puede interpretarse como un indicador de que es un lugar poco alterado por el turismo.
- Interés Arqueológico: La zona que rodea la ermita está catalogada como de presunción arqueológica, lo que añade una capa de interés para los aficionados a la historia y la arqueología.
Aspectos a Considerar:
- Acceso Limitado: El principal inconveniente es que la ermita permanece cerrada la mayor parte del año. Los visitantes solo pueden admirar su exterior, a menos que su visita coincida con la festividad de San Juan.
- Ausencia de Servicios Regulares: Como se ha mencionado, no hay un horario de misas fijo. Esto puede ser una decepción para quienes buscan un lugar de culto activo para la oración o la asistencia a servicios religiosos semanales.
- Falta de Información Turística: La escasez de información práctica en línea (como horarios de apertura, visitas guiadas o contacto directo) dificulta la planificación de una visita más allá de la simple observación exterior.
- Ubicación Rural: Si bien su entorno es un punto a favor, el acceso puede requerir un vehículo particular y familiaridad con las carreteras locales de la zona rural de Aulesti.
En definitiva, la Ermita de San Juan de Murla es una joya patrimonial que cautivará a los amantes de la historia, la arquitectura tradicional y los paisajes rurales. Es un destino perfecto para una escapada tranquila, para ser incluido en una ruta de senderismo o para aquellos interesados en las ermitas de Bizkaia. Sin embargo, los potenciales visitantes deben gestionar sus expectativas: es un monumento para ser admirado principalmente por su valor histórico y estético exterior, ya que su vida interior y sus celebraciones son un evento anual y muy específico, ligado a la más profunda tradición local.