Ermita de San Juan Bautista
AtrásSituada sobre un cerro que domina la pequeña población de Igriés, en Huesca, la Ermita de San Juan Bautista se erige como un notable ejemplo del patrimonio románico aragonés. Su construcción, datada entre finales del siglo XII y principios del XIII, revela las características de un románico tardío, con elementos que ya anuncian la transición al gótico, como sus bóvedas de cañón apuntado. Este templo no es solo un lugar de culto, sino también un libro abierto de historia y arte para quienes se acercan a conocerlo.
Arquitectónicamente, la ermita presenta una estructura de nave única rectangular con un ábside semicircular. Su fábrica combina la sillería bien escuadrada en la cabecera y la parte baja de los muros, con el tapial y ladrillo en las secciones superiores y posteriores, lo que sugiere diferentes fases constructivas a lo largo de su historia, posiblemente con añadidos en los siglos XVII o XVIII. Un detalle que a menudo fascina a los visitantes son las abundantes marcas de cantero visibles en las piedras, firmas de los artesanos que labraron el edificio hace más de ocho siglos. La portada, de gran sencillez, se abre en el muro sur y está formada por tres arquivoltas, una de ellas decorada con puntas de diamante.
El Tesoro Oculto: Frescos del Gótico Lineal
El principal atractivo que distingue a esta ermita de otras iglesias en Huesca es, sin duda, su conjunto de pinturas murales. Descubiertas a principios del año 2002, estas obras pertenecen al estilo gótico lineal y se encuentran en el muro del presbiterio sur. La restauración de estos frescos fue un acontecimiento importante que implicó la eliminación de los nichos del cementerio que se adosaban al muro exterior para proteger las pinturas de la humedad. Estas pinturas, probablemente de finales del siglo XIII o principios del XIV, representan diversas escenas religiosas dispuestas en dos registros, ofreciendo una valiosa ventana al arte gótico lineal de la región.
Un Entorno de Paz y Naturaleza
Más allá de su valor histórico-artístico, la Ermita de San Juan Bautista ofrece un ambiente de tranquilidad. Su ubicación elevada proporciona vistas panorámicas de la comarca de la Hoya de Huesca. La experiencia de la visita se enriquece con detalles como la presencia de cigüeñas en la zona, un toque de vida silvestre que complementa la serenidad del lugar. Es un sitio que invita a la contemplación, ideal para quienes buscan un retiro del bullicio y una conexión con la historia.
Aspectos a Considerar Antes de la Visita
Si bien los puntos positivos son numerosos, los potenciales visitantes deben tener en cuenta ciertos aspectos prácticos. Al tratarse de una ermita y no de la iglesia parroquial principal, no tiene un horario de apertura regular. Su acceso interior suele estar restringido, por lo que no es un lugar donde se pueda entrar libremente en cualquier momento. Aquellos interesados en las visitas a iglesias y, en particular, en ver los frescos, deberían intentar contactar con el Ayuntamiento de Igriés para informarse sobre la posibilidad de concertar una visita.
Del mismo modo, la búsqueda de horarios de misas en esta ermita puede ser infructuosa. Las celebraciones litúrgicas son excepcionales, limitándose probablemente a fechas señaladas como el día de su patrón, San Juan Bautista (24 de junio), o eventos especiales. Por lo tanto, no es el destino adecuado para quien busca una misa del domingo de forma regular. Su función actual está más ligada a ser la capilla del cementerio adyacente y un monumento histórico. La falta de servicios como aseos o puntos de información en las inmediaciones es otro factor a prever, propio de un monumento de estas características situado en un entorno rural.
la Ermita de San Juan Bautista es una joya del románico oscense que cautiva por su arquitectura, su historia y, sobre todo, por sus valiosas pinturas góticas. Es una visita muy recomendable para amantes del arte, la historia y la tranquilidad. Sin embargo, su naturaleza de ermita histórica implica una planificación previa para poder acceder a su interior y una comprensión de que su función principal hoy en día es patrimonial más que de culto regular.