Ermita de San Isidro
AtrásSituada en una posición privilegiada sobre el Cerro de la Corneja, la Ermita de San Isidro en El Molar es un edificio que captura la atención tanto por su arquitectura como por su turbulenta historia. No es un templo convencional; su valor reside tanto en su estética neomudéjar como en las impresionantes vistas panorámicas que ofrece y el entorno natural que la acoge. Sin embargo, quienes se acerquen buscando una vida parroquial activa y constante pueden encontrarse con una realidad diferente.
Una Historia de Fuego, Guerra y Reconstrucción
La historia de este lugar es, sin duda, uno de sus mayores atractivos. Su construcción original data de finales del siglo XIX, concretamente de 1896, y fue obra del arquitecto de origen alemán Joaquín Kremel. Este arquitecto, asiduo del cercano balneario de la Fuente del Toro, diseñó un templo de estilo neogótico-mudéjar, con muros de ladrillo visto y mampostería, de una sola nave y planta rectangular. La financiación corrió a cargo de la vizcondesa Ramona Goicochea, quien sufragó la obra con la condición de que albergara a la Virgen del Remolino, una imagen venerada que se encontraba en otra ermita más alejada.
Esta decisión no estuvo exenta de polémica. El traslado de la virgen generó un fuerte rechazo en una parte de la población, hasta el punto de que se produjeron enfrentamientos con la Guardia Civil. Poco después, un incendio devastó el templo, un suceso que las crónicas de la época atribuyen a un posible descuido, pero que la tradición popular ha interpretado como un acto provocado por los detractores del traslado. En 1911, la Junta de Labradores impulsó su reconstrucción, momento en el que la ermita fue puesta bajo la advocación de San Isidro.
La tranquilidad duró poco. Durante la Guerra Civil Española, su ubicación estratégica en lo alto del cerro la convirtió en un observatorio militar y polvorín. La contienda la dejó en un estado de ruina total. Durante décadas, sus restos permanecieron como un esqueleto en la cima, hasta que en 1999, gracias a un acuerdo entre el Ayuntamiento de El Molar y la Comunidad de Madrid, se llevó a cabo su reconstrucción definitiva, devolviéndole el aspecto que presenta hoy.
La Experiencia del Visitante: Vistas y Naturaleza
El principal reclamo para la mayoría de los visitantes no es el culto religioso regular, sino la experiencia de ascender al cerro y disfrutar del entorno. La ermita está enclavada dentro del parque forestal de La Corneja, un agradable pinar que, a pesar de haber sufrido algún incendio reciente, sigue siendo un pulmón verde y un lugar idóneo para el paseo.
Lo Positivo: Un Mirador Excepcional
- Vistas Panorámicas: Junto a la ermita se encuentra un mirador desde el que se obtienen unas vistas espectaculares de todo el pueblo de El Molar y, en días claros, del horizonte de Madrid. Es un punto fotográfico de primer orden.
- Entorno Natural: El camino hasta la ermita, a través del pinar, es una experiencia en sí misma. Es un destino popular para caminantes y familias que buscan un contacto con la naturaleza sin alejarse demasiado del núcleo urbano.
- Valor Arquitectónico e Histórico: Para los interesados en la historia y la arquitectura, el edificio es un testimonio fascinante de las vicisitudes del siglo XX. Su estilo neomudéjar, aunque fruto de una reconstrucción, es estéticamente agradable y singular.
Aspectos a Considerar: Las Limitaciones de la Visita
A pesar de sus virtudes, es fundamental que los potenciales visitantes ajusten sus expectativas, especialmente si su interés es de carácter religioso. La Ermita de San Isidro no funciona como una parroquia con un calendario de culto estable.
- Acceso al Interior: La queja más recurrente es que la ermita permanece cerrada al público la mayor parte del año. Por lo tanto, quienes busquen iglesias y horarios de misas de forma regular, no los encontrarán aquí. La visita suele limitarse a contemplar el exterior del edificio.
- Accesibilidad Física: El ascenso al cerro puede ser un desafío. Es una subida que, aunque no excesivamente larga, tiene cierta pendiente. Personas con movilidad reducida o familias con carritos de bebé pueden encontrarlo complicado. Una visitante relata la proeza que supuso subir con tacones y un niño en brazos, señalando que, aunque el esfuerzo mereció la pena, es un factor a tener en cuenta.
- Mantenimiento del Entorno: Algunos visitantes han reportado problemas de civismo en la zona, como la presencia de cristales rotos y basura, restos de botellones nocturnos. Este es un punto negativo que puede deslucir la belleza del paraje natural.
¿Cuándo es Posible Asistir a Misa en la Ermita?
La gran pregunta para los fieles es cuándo abre sus puertas este templo. La respuesta es clara: la ermita cobra vida principalmente durante la festividad de su patrón. Para aquellos que deseen asistir a un acto litúrgico, la fecha clave es el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador. En esa jornada, es tradición celebrar una Misa Mayor en honor a San Isidro en la ermita, habitualmente a las 12:00 del mediodía. Tras la misa, se realiza una procesión por la pradera y se organizan actividades populares como degustaciones de limonada y paella, convirtiendo el entorno en el epicentro de la fiesta local.
Fuera de esta fecha, es muy improbable encontrar el templo abierto. No es el lugar para buscar la misa del domingo semanalmente. Para el culto regular, los interesados deberán dirigirse a otras parroquias de El Molar, como la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. La web de la parroquia local, por ejemplo, no lista horarios de misa para la Ermita de San Isidro, salvo posibles eventos especiales que se anunciarían puntualmente.
Un Monumento para Visitar, no una Iglesia para Asistir Regularmente
La Ermita de San Isidro es un lugar con un encanto innegable, un monumento que narra una historia de resiliencia y un mirador natural de gran valor. Es una visita muy recomendable para amantes de la historia, la fotografía, el senderismo y para cualquiera que desee disfrutar de un paisaje excepcional. Sin embargo, no debe ser el primer destino para quien busque activamente Iglesias y Horarios de Misas para el culto diario o semanal. Su función es más conmemorativa y festiva, centrada en la celebración de su patrón. Conociendo esta realidad, la visita al Cerro de la Corneja y a su emblemática ermita será, sin duda, una experiencia gratificante y enriquecedora.