Ermita de San Isidro
AtrásSituada en un enclave pintoresco en Ules, a escasos kilómetros del centro de Oviedo, la Ermita de San Isidro se presenta como un destino de marcados contrastes. Este pequeño templo, de orígenes que se remontan al siglo XVIII y construido en un sencillo estilo barroco popular, ofrece una experiencia que divide opiniones, mezclando una belleza paisajística innegable con desafíos notables en cuanto a su estado y accesibilidad para el culto. Su principal atractivo, destacado por quienes la visitan, es su posición privilegiada, funcionando como un auténtico balcón con vistas panorámicas hacia la capital asturiana, un lugar idóneo para la calma y la contemplación alejado del bullicio urbano.
El entorno y su valor paisajístico
El mayor punto a favor de la Ermita de San Isidro es, sin duda, su localización. Emplazada en las faldas del Monte Naranco, el entorno natural que la rodea es de una belleza serena. Los visitantes describen el lugar como tranquilo, poco frecuentado y libre de basuras, lo que lo convierte en un refugio perfecto para quienes buscan una caminata relajante o un momento de paz. Las vistas de Oviedo desde la carretera cercana son unánimemente elogiadas y constituyen una recompensa visual para quienes se acercan hasta allí. Es un rincón que invita a la fotografía y a la desconexión, un valor que se mantiene independientemente del estado del edificio en sí.
Un exterior con una historia complicada
El aspecto exterior de la ermita es uno de los puntos más controvertidos y que más ha variado con el tiempo. Durante años, el templo ha sido víctima del vandalismo, con grafitis que afeaban considerablemente sus fachadas, transmitiendo una imagen de abandono y descuido. Opiniones de hace algunos años describían un panorama desolador, con pintadas cubriendo los muros y la maleza creciendo sin control, dificultando incluso el acceso a pie alrededor del edificio. Esta falta de civismo ha sido una fuente constante de lamento para los visitantes que aprecian el valor histórico y espiritual del lugar.
Sin embargo, informaciones más recientes sugieren que se han realizado esfuerzos por mejorar su apariencia. Algunos comentarios indican que la ermita ha recibido una mano de pintura, mejorando notablemente su aspecto en comparación con fotografías antiguas. A pesar de ello, la amenaza del vandalismo persiste, y la presencia de grafitis parece ser un problema recurrente. Este ciclo de deterioro y reparación refleja la lucha por conservar el patrimonio rural frente a la falta de respeto de unos pocos.
Acceso y disponibilidad para el visitante
Uno de los mayores inconvenientes para los potenciales visitantes es la gestión del acceso y la falta de apertura regular. La ermita permanece cerrada al público la mayor parte del año. Varios testimonios confirman que, al llegar, es habitual encontrar sus puertas cerradas, lo que genera cierta frustración, especialmente para quienes acuden con la esperanza de conocer su interior. A pesar de esto, se puede observar a través de las ventanas que el interior parece estar en un estado de mantenimiento aceptable, lo que sugiere que no está completamente abandonada, sino reservada para usos puntuales.
El acceso físico también presenta particularidades. No es posible llegar en coche hasta la misma puerta, ya que una barrera con candados impide el paso de vehículos. El estacionamiento más cercano se encuentra a unos 500 metros, lo que obliga a realizar el último tramo a pie. Si bien esto puede ser un inconveniente para personas con movilidad reducida, también contribuye a preservar la tranquilidad del entorno inmediato de la ermita.
Horarios de Misas y Celebraciones Litúrgicas
La cuestión de los horarios de misas es central para muchos fieles, y en el caso de la Ermita de San Isidro, la información es prácticamente inexistente. Al no ser una parroquia con actividad regular, no dispone de un calendario de misas semanales. Su carácter de ermita la vincula a celebraciones litúrgicas muy específicas. La investigación y la tradición local confirman que el templo cobra vida principalmente durante las fiestas patronales en honor a San Isidro Labrador, que se celebran el fin de semana más próximo al 15 de mayo. Durante estos días, es costumbre celebrar una misa en honor de San Isidro, convirtiéndose en una de las pocas oportunidades garantizadas para encontrarla abierta y en pleno funcionamiento.
Para aquellos interesados en asistir a un servicio religioso en la zona fuera de estas fechas, es necesario buscar iglesias cercanas en Oviedo. La ciudad cuenta con una amplia oferta de parroquias con horarios definidos. Se recomienda a los fieles consultar recursos como el buscador de misas del Arzobispado de Oviedo para encontrar la parroquia más conveniente. La Ermita de San Isidro es, por tanto, más un destino de peregrinación anual y de visita paisajística que un lugar de culto regular.
¿Merece la pena la visita?
La Ermita de San Isidro en Ules es un lugar de dualidades. Por un lado, ofrece una escapada a un entorno natural privilegiado con vistas espectaculares, un remanso de paz a un paso de la ciudad. Por otro, presenta la decepción de un acceso limitado, un exterior vulnerable al vandalismo y la imposibilidad de participar en servicios religiosos de forma regular. Es una visita muy recomendable para senderistas, amantes de la fotografía y aquellos que buscan la soledad y la belleza del paisaje asturiano. Sin embargo, quienes busquen principalmente un templo abierto para la oración o quieran conocer los horarios de misas para asistir a un servicio, probablemente se sentirán decepcionados, a menos que planifiquen su visita para coincidir con la festividad de San Isidro en mayo. Es un pequeño tesoro rural cuyo valor reside más en su entorno y su potencial para la reflexión que en su disponibilidad como centro de culto activo.