Ermita de San Felices
AtrásUbicada en pleno Camino de Santiago, en el término municipal de Villafranca Montes de Oca, la Ermita de San Felices se presenta ante peregrinos y visitantes no como un templo activo, sino como un evocador vestigio de la historia. Su apariencia actual, la de una torre parcialmente derruida, desmiente la profunda carga histórica y legendaria que atesoran sus muros. Quienes se acercan a ella buscando el consuelo de una iglesia tradicional o consultando los horarios de misas se encontrarán con una realidad muy distinta: un monumento en estado de ruina que invita a la reflexión sobre el pasado y la fragilidad del patrimonio.
Un Legado Histórico y Espiritual en Ruinas
La importancia de San Felices no reside en su vida parroquial, que es inexistente, sino en su pasado. Los orígenes del antiguo monasterio de San Félix de Oca se hunden en los albores del cristianismo en la provincia de Burgos, con raíces que se remontan a la época hispanovisigoda. Excavaciones arqueológicas han confirmado que sus cimientos datan de aquel período y que para su construcción se reutilizaron materiales de edificaciones romanas previas, una práctica común que evidencia la superposición de culturas en este estratégico enclave. De hecho, en sus muros todavía puede distinguirse alguna estela romana reaprovechada. Originalmente, el templo presentaba una planta basilical, pero hoy solo se mantiene en pie parte del ábside de planta cuadrada y una pequeña cúpula esférica sobre pechinas.
La leyenda más poderosa asociada a este lugar es la que señala sus ruinas como el lugar de sepultura del conde Diego Rodríguez Porcelos, fundador de la ciudad de Burgos en el año 884. Una placa conmemorativa instalada en el propio monumento se hace eco de esta tradición: "La Ciudad de Burgos en su MC aniversario al Conde Diego Porcelos su fundador. Quien según la tradición aquí reposa". Esta conexión convierte a la ermita en un punto de interés fundamental para comprender los orígenes de Castilla, atrayendo a curiosos y a apasionados por la historia medieval.
La Experiencia del Visitante: Entre la Decepción y el Asombro
El principal punto de fricción para muchos visitantes es, precisamente, el estado de conservación del monumento. Calificado como "lamentable" por algunos, las fotografías y testimonios describen una estructura abandonada a los elementos. Fotografías de principios del siglo XX demuestran que la ermita conservaba entonces parte de sus muros laterales y la entrada principal, lo que evidencia un deterioro progresivo y relativamente reciente. Esta situación ha llevado a su inclusión en la Lista Roja de Patrimonio de Hispania Nostra, una iniciativa que alerta sobre elementos del patrimonio español en riesgo de desaparición.
Para el peregrino o turista que busca una parroquia donde asistir a la misa dominical, la Ermita de San Felices puede suponer una decepción. Es crucial entender que no hay servicios religiosos. Aquellos interesados en los horarios de misas en Villafranca Montes de Oca deberán dirigirse a la Iglesia de Santiago Apóstol, el templo principal de la localidad. Sin embargo, para quienes viajan con una perspectiva histórica, la ermita ofrece una experiencia diferente. La posibilidad de acceder libremente a cualquier hora, ya que el recinto está permanentemente abierto, permite una visita íntima y personal, especialmente valorada por los peregrinos del Camino de Santiago que pasan por allí al amanecer o al atardecer.
Lo Positivo y lo Negativo de la Ermita de San Felices
Analizando la situación desde la perspectiva de un potencial visitante, se pueden destacar varios aspectos:
- Puntos a favor:
- Relevancia histórica: Su vinculación con la época visigoda y, sobre todo, con la figura del fundador de Burgos, le confiere un valor histórico y simbólico incalculable.
- Ubicación estratégica: Situada en el Camino de Santiago, es una parada natural y de fácil acceso para miles de peregrinos cada año.
- Acceso libre: La ermita está abierta 24 horas, permitiendo una visita sin restricciones de horario.
- Potencial evocador: Sus ruinas poseen una belleza melancólica que, para muchos, resulta más inspiradora y auténtica que un edificio restaurado en exceso.
- Puntos en contra:
- Estado de conservación: El avanzado estado de ruina es la crítica más recurrente. La sensación de abandono choca directamente con la importancia histórica que se le atribuye.
- Ausencia de servicios religiosos: No es una iglesia funcional. No hay misas, ni celebraciones, lo cual puede confundir a quienes buscan un lugar de culto activo.
- Falta de información in situ: Aparte de la placa conmemorativa, la información disponible en el lugar es escasa, lo que obliga al visitante a investigar previamente para comprender el significado del enclave.
En definitiva, la Ermita de San Felices es un lugar de dualidades. Es un testimonio de piedra de los orígenes de Castilla y un monumento que clama por una mayor atención para su preservación. No es un destino para quien busca la liturgia y el esplendor de una catedral, sino para el viajero que sabe encontrar la belleza en la decadencia y la historia en las cicatrices del tiempo. Visitarla implica ajustar las expectativas: se va a contemplar el esqueleto de un antiguo monasterio y a conectar con una leyenda fundacional, no a participar en la vida de una comunidad parroquial.