Ermita de San Emeterio
AtrásUbicada en el concejo de Ribadedeva, la Ermita de San Emeterio se presenta como un destino de notable interés para quienes recorren la costa oriental de Asturias. No es un templo convencional de fácil acceso y servicios constantes; su valor reside en una combinación de historia, un entorno natural sobrecogedor y su función como punto de partida para descubrir otros tesoros cercanos. Sin embargo, esta experiencia viene acompañada de ciertas limitaciones que los visitantes deben conocer para ajustar sus expectativas.
Un enclave privilegiado y su contexto histórico
El principal atractivo de la Ermita de San Emeterio es, sin duda, su localización. Rodeada de prados de un verde intenso y arboledas que la enmarcan, se sitúa a un paso del mar Cantábrico, ofreciendo un paisaje que invita a la calma y la contemplación. Esta atmósfera tranquila es uno de los puntos más elogiados por quienes la visitan. Su cercanía a los impresionantes acantilados de la zona y a la famosa Cueva del Pindal, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la convierte en una parada casi obligatoria dentro de una ruta de gran valor cultural y paisajístico.
Históricamente, el templo tiene raíces profundas. Aunque algunas fuentes populares la sitúan en el siglo XVII, la documentación y estudios más detallados sugieren orígenes que podrían remontarse al siglo XIII o incluso antes. Su arquitectura es un reflejo de la sencillez de las construcciones religiosas rurales de la región. Presenta una nave única con cabecera recta, robustos contrafuertes que aseguran sus muros de piedra y una característica espadaña de un solo arco. Un pórtico lateral con el suelo empedrado añade un toque rústico y tradicional al conjunto. Frente a ella, se encuentra un antiguo humilladero, una pequeña capilla abierta con una reproducción cerámica de la desaparecida imagen de "Santu Medé", que añade una capa de folclore y devoción popular al lugar.
Aspectos positivos: más que una simple ermita
La Ermita de San Emeterio funciona como un excelente catalizador para la exploración. Para muchos, es el punto de inicio o una parada fotogénica antes de adentrarse en la Cueva del Pindal. Pero su potencial no termina ahí. Desde su parte trasera parte un sendero que, a través de un agradable y tranquilo recorrido por un bosque de encinas, conduce a las ruinas del Monasterio de Santa María de Tina, un antiguo cenobio cisterciense que añade una dimensión de misterio y descubrimiento al paseo.
Además de su valor arquitectónico y paisajístico, el lugar está impregnado de tradiciones. Junto a la ermita brota una fuente a la que la creencia popular atribuye propiedades curativas para dolencias óseas, lo que históricamente la convirtió en un punto de peregrinación. Este detalle, junto con la festividad dedicada al santo, la conecta directamente con la cultura y las costumbres de la comarca.
Iglesias y Horarios de Misas: La Fiesta de San Emeterio
Para aquellos interesados en los servicios religiosos, es crucial entender que esta ermita no funciona como una parroquia con un horario de misas regular. De hecho, uno de los puntos negativos más recurrentes es que el interior permanece cerrado al público la mayor parte del año. La única oportunidad para participar en un acto litúrgico y ver el templo en todo su esplendor es durante la Fiesta de San Emeterio (Santu Medé), declarada de Interés Turístico del Principado de Asturias.
Esta celebración tiene lugar el primer fin de semana de marzo (los días cercanos al 2 y 3 de marzo) y consiste en una romería y procesión que parte desde el pueblo de Pimiango. Durante la festividad, se oficia una misa solemne de campaña en el prado junto a la ermita, un evento que congrega a numerosos devotos y visitantes. Por lo tanto, si la intención es asistir a una celebración religiosa, es indispensable planificar la visita para coincidir con esta fecha. Para encontrar una misa dominical u otros servicios regulares, es necesario consultar los horarios de las parroquias de Ribadedeva, como la iglesia de San Roque en el propio Pimiango.
Puntos a considerar: las limitaciones de la visita
El principal inconveniente, como ya se ha mencionado, es la imposibilidad de acceder a su interior fuera de la festividad. Varios visitantes expresan su decepción al encontrarla cerrada, limitando la experiencia a la contemplación de su exterior. Este es un factor clave a tener en cuenta para no llevarse una sorpresa desagradable.
Otro aspecto señalado es su estado de conservación. Aunque se mantiene en pie y su estructura es sólida, algunos comentarios apuntan a un cierto deterioro por el paso del tiempo y un mantenimiento que podría ser más exhaustivo. No se trata de un monumento impecablemente restaurado, sino de un edificio que muestra las huellas de su larga historia.
Finalmente, la accesibilidad es una barrera importante. La información disponible confirma que el lugar no cuenta con acceso adaptado para sillas de ruedas, lo que dificulta o imposibilita la visita para personas con movilidad reducida. Los caminos de tierra y el propio empedrado del pórtico refuerzan esta limitación.
¿Merece la pena la visita?
La Ermita de San Emeterio es un destino altamente recomendable, pero no para todos los públicos. No es el lugar ideal para quien busca una iglesia activa con servicios frecuentes o un monumento perfectamente conservado y accesible. En cambio, es un lugar perfecto para amantes de la naturaleza, la fotografía, el senderismo y la historia. Su valor reside en el conjunto: una ermita con encanto en un paraje espectacular, que sirve de puerta de entrada a cuevas prehistóricas, ruinas monásticas y acantilados de vértigo. Es una experiencia que recompensa a quienes aprecian la belleza de lo antiguo y la serenidad de los paisajes de la costa asturiana.