Ermita de San Diego del Monte
AtrásLa Ermita de San Diego del Monte, situada en la Avenida de San Diego de La Laguna, se presenta como un enclave con una profunda dualidad. Por un lado, es un lugar de recogimiento espiritual con más de cuatro siglos de historia; por otro, es el epicentro de una de las tradiciones estudiantiles más singulares y persistentes de Canarias. Esta doble identidad la convierte en un punto de interés notable, aunque su acceso limitado representa un desafío significativo para quienes desean conocerla a fondo.
Un Legado Histórico y Espiritual
Los orígenes de este templo se remontan al año 1615, cuando Don Juan de Ayala y Zúñiga dispuso en su testamento la fundación de un convento para los franciscanos descalzos. Aunque la construcción definitiva del complejo no se completó hasta 1672, la ermita ha sido desde entonces un testigo silencioso de la evolución de La Laguna. Con el tiempo, el convento principal pasó a ser una residencia particular, pero la ermita se mantuvo como el espacio de culto que, aunque de forma intermitente, sigue abierto a la comunidad. Este lugar fue declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 2015, un reconocimiento a su valor patrimonial.
El interior de la ermita alberga piezas de gran valor histórico y artístico. Destacan dos lápidas de mármol: una en honor a su fundador, acompañada de una escultura orante del mismo material, y otra dedicada a Fray Juan de Jesús, conocido como el ‘Siervo de Dios’. Este fraile franciscano, que vivió 40 años en el convento, es una figura mística de gran relevancia local, y su tumba es un punto de peregrinación para muchos devotos. El retablo mayor es otra de las joyas del templo, con imágenes de la Virgen de los Ángeles, San Diego y San Francisco, complementado por lienzos que representan a Santo Domingo y a Cristo crucificado.
La Figura de Fray Juan de Jesús
No se puede hablar de la Ermita de San Diego sin mencionar a Fray Juan de Jesús Hernández y Delgado (1615-1687). Nacido en Icod de los Vinos, este fraile lego franciscano desarrolló su vida espiritual en el convento de San Diego del Monte. Fue contemporáneo y consejero espiritual de Sor María de Jesús de León y Delgado, la "Siervita". Su vida estuvo marcada por la humildad y, según las crónicas, por fenómenos místicos como la levitación. Su fama de santidad era tal que, tras su muerte, su tumba en la ermita se convirtió en un lugar de veneración. Actualmente, se encuentra en proceso de beatificación, lo que añade una capa de relevancia espiritual al templo para muchos fieles.
El Principal Inconveniente: Horarios de Visita y Misa
El mayor punto negativo, y una queja recurrente entre visitantes y locales, es la accesibilidad extremadamente restringida de la ermita. Lejos de ser un templo de puertas abiertas, la Ermita de San Diego del Monte permanece cerrada la mayor parte de la semana. La única oportunidad para visitarla es durante una breve ventana horaria los domingos, generalmente entre las 11:00 y las 13:00 horas. Esta limitación frustra a muchos que se acercan con la intención de conocer su patrimonio y se encuentran con las puertas cerradas.
Para aquellos interesados en las prácticas de culto, el horario de misas es aún más específico. La misa dominical se oficia a las 12:30. Este es, en la práctica, el momento principal en el que se puede apreciar el interior del templo en su contexto litúrgico. Quienes deseen visitar la iglesia deben planificar su agenda con precisión para coincidir con este breve periodo de apertura. Es fundamental para cualquier directorio de Iglesias y Horarios de Misas destacar esta particularidad para evitar desplazamientos en vano.
La "Fuga de San Diego": Una Tradición Centenaria
Lo que realmente distingue a esta ermita es su conexión con la "Fuga de San Diego", una tradición estudiantil que data de 1919. Su origen se encuentra en el antiguo Instituto de Canarias, hoy IES Canarias Cabrera Pinto, cuando el catedrático Diego Jiménez de Cisneros y Hervás decidió poner un examen a sus alumnos cada 13 de noviembre, coincidiendo con la festividad de San Diego. Como protesta, los estudiantes decidieron no asistir a clase y, en su lugar, caminar en romería hasta la Ermita de San Diego del Monte.
- El Ritual: La tradición incluye una superstición particular: contar los botones de la estatua del fundador, Juan de Ayala, con la creencia de que hacerlo asegura aprobar los exámenes.
- Evolución: Con el tiempo, la "fuga" se extendió a otros institutos y universidades de Canarias, convirtiéndose en un día no oficial de asueto estudiantil.
- Problemáticas: Desafortunadamente, esta tradición también ha tenido sus sombras. En el pasado, actos de vandalismo y falta de civismo durante la celebración llevaron al cierre temporal de la ermita para su restauración, lo que podría explicar en parte las estrictas restricciones de acceso actuales.
Esta celebración, que mezcla lo pagano y lo religioso, es un fenómeno cultural que atrae a muchos jóvenes cada noviembre, ofreciendo una oportunidad única de ver la ermita en un ambiente festivo, aunque a veces caótico.
Valoración Final: Un Tesoro de Acceso Complicado
La Ermita de San Diego del Monte es, sin duda, un lugar cargado de historia, arte y tradiciones únicas. Su valor patrimonial es innegable, y la historia de la "Fuga de San Diego" le otorga un carácter singular que no se encuentra en otros templos. El interior, con sus retablos y monumentos funerarios, justifica con creces una visita.
Sin embargo, su principal defecto es un obstáculo mayúsculo. La política de mantenerla cerrada casi toda la semana la convierte en un destino difícil. Para el turista o el fiel que no pueda acudir el domingo por la mañana, la experiencia se limitará a contemplar su sencilla pero bonita fachada de piedra y su espadaña de tres vanos. Es un lugar que exige planificación y, para muchos, una dosis de suerte. Quienes logren visitarla durante la misa dominical o en la festividad de noviembre, descubrirán un rincón pintoresco y fundamental para entender una parte de la cultura popular y religiosa de La Laguna.