Ermita de Nuestra Señora de los Remedios
AtrásLa Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, situada en la Calle del Doctor Fleming de Zamora, se presenta como un caso paradójico. Por un lado, es un templo con profundas raíces históricas y culturales, vestigio del románico tardío del siglo XIII; por otro, es un edificio que actualmente frustra a fieles y visitantes por su estado de cierre prolongado y un visible descuido exterior. Quienes buscan incluirla en su recorrido por las iglesias de Zamora se encuentran con una puerta que no se abre y un entorno que no refleja su verdadero valor patrimonial.
Su historia es rica y relevante. La ermita, con una planta basilical de tres naves, conserva elementos de su fábrica original, como el muro meridional y una cornisa con canecillos que evocan la arquitectura de la Catedral de Zamora. A lo largo de los siglos, especialmente en el XVIII, sufrió importantes reformas que modificaron su aspecto original, añadiendo una cúpula y yeserías. Además, este lugar está intrínsecamente ligado a tradiciones locales, como la romería de la Hiniesta y la leyenda de la Cruz del rey don Sancho. Sin embargo, su conexión más peculiar es la que se narra sobre un lagarto protector de la Virgen, un relato de fe que ha pasado entre generaciones y que le añade un aura de misticismo.
El Valor Histórico Frente al Abandono Actual
A pesar de su valioso pasado, la realidad contemporánea de la Ermita de los Remedios es desalentadora. La principal queja, repetida de forma consistente por quienes se acercan a ella, es su inaccesibilidad. La información oficial es contradictoria, catalogándola a veces como cerrada temporalmente y otras como permanentemente clausurada. En la práctica, los testimonios confirman que lleva años cerrada al público de forma ininterrumpida. Esta situación genera una notable frustración, especialmente durante eventos tan significativos como la romería de la Hiniesta, momento en que la comunidad esperaba poder acceder al templo, encontrándose en cambio con las puertas cerradas.
Este cierre imposibilita por completo la celebración de misas y celebraciones religiosas, dejando a los devotos sin un importante punto de referencia espiritual. Por tanto, cualquier búsqueda de horarios de misas en Zamora que apunte a esta ermita resultará infructuosa. Los visitantes deben ser conscientes de que solo es posible contemplar su arquitectura exterior.
Un Exterior que Refleja el Olvido
El segundo gran punto negativo es el estado de su entorno. Diversas opiniones de visitantes coinciden en calificar el mantenimiento exterior como “nulo” y “pésimo”. La vegetación crece sin control y la limpieza es deficiente, ofreciendo una imagen de abandono que desmerece a un edificio que fue objeto de restauración en el pasado. Se menciona que la ermita está anexa a lo que fue un colegio ya desaparecido, y hoy se encuentra embutida entre los muros del Convento de las Hijas de la Caridad, lo que quizás complica su gestión y mantenimiento. Esta falta de cuidado es un clamor popular, con personas que valoran altamente la ermita pero lamentan profundamente su desagradable aspecto actual.
¿Merece la Pena la Visita?
Para aquellos interesados en visitar iglesias en Zamora, la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios debe ser abordada con las expectativas correctas. Es una de las ermitas con historia más singulares de la ciudad, y su cercanía al Castillo de Zamora la convierte en una parada fácil en un recorrido por la zona. Su arquitectura exterior, con la espadaña de 1858 y su pórtico, todavía ofrece un vistazo a su pasado románico y barroco.
Sin embargo, es crucial entender que la visita se limitará a una observación externa. No se podrá apreciar su interior, ni la imagen de la Virgen, ni vivir la experiencia espiritual que un lugar de peregrinación debería ofrecer. La decepción es un sentimiento común entre quienes llegan sin conocer su situación. es un tesoro cultural encerrado y descuidado, un monumento que espera una intervención que le devuelva la vida y lo reabra no solo a la vista, sino también al corazón de la comunidad zamorana y sus visitantes.