Ermita de Nuestra Señora de la Torre o de San Marcos
AtrásLa Ermita de Nuestra Señora de la Torre, también conocida popularmente como Ermita de San Marcos, es una construcción singular ubicada en el término municipal de Pozuel de Ariza, Zaragoza. Su particularidad más destacada, y que define gran parte de su historia y carácter, es su posición geográfica exacta: se asienta sobre la misma línea fronteriza que históricamente separó los reinos de Aragón y Castilla, hoy las comunidades autónomas de Aragón y Castilla y León. Esta ubicación no es casual, sino un símbolo de concordia nacido tras un largo conflicto bélico.
A pesar de su apariencia modesta y su entorno rural, esta ermita atesora un valor histórico y arquitectónico considerable. Su historia está directamente ligada a la finalización de la "Guerra de los Dos Pedros", un enfrentamiento que duró casi dos décadas entre Pedro IV de Aragón y Enrique II de Castilla. Como símbolo de la paz firmada en el Tratado de Almazán en 1375, se erigió este templo. La tradición cuenta que la división administrativa pasaba justo por el centro de la nave, al nivel de la pila bautismal, otorgando a los bautizados en ella la doble condición de aragoneses y castellanos, un privilegio único en la época. Durante las ceremonias, los fieles de Aragón ocupaban el lado del Evangelio y los de Castilla, el de la Epístola.
Arquitectura e Historia: Un Edificio con Dos Almas
Aunque su origen simbólico se remonta al siglo XIV, la estructura que hoy se puede visitar no es la original. La edificación actual es el resultado de al menos dos fases constructivas importantes. La cabecera, de planta rectangular, corresponde a un estilo gótico tardío de la primera mitad del siglo XVI y destaca por albergar su joya más preciada: una magnífica techumbre de madera de tradición mudéjar. Este artesonado, con una armadura de limas moamares de planta octogonal, es de un valor excepcional y existen pocos ejemplos comparables en la región. La nave única, de factura más sencilla, fue una ampliación posterior realizada en el siglo XVII, tal y como reza una inscripción en la portada que fecha la obra en 1660.
Exteriormente, el edificio es sobrio, construido en mampostería con refuerzos de sillar en las esquinas. El elemento más decorativo es su portada de acceso en el muro sur, un arco de medio punto flanqueado por pilastras que sostienen un frontón triangular con una hornacina. La ermita se encuentra a los pies de las ruinas del Castillo de la Raya o de Martín González, una fortaleza del siglo XV que acentúa el carácter fronterizo e histórico del paraje.
Aspectos Positivos para el Visitante
Visitar la Ermita de Nuestra Señora de la Torre es una experiencia que atrae principalmente a los interesados en la historia, la arquitectura y la tranquilidad. Estos son sus puntos más fuertes:
- Valor Histórico y Simbólico: Pocos lugares encarnan de forma tan literal la unión entre dos reinos históricamente enfrentados. La historia de la ermita como monumento a la paz es su principal atractivo. Es un lugar que invita a la reflexión sobre las fronteras y la convivencia.
- Joya del Arte Mudéjar: El artesonado de la cabecera es, sin duda, el mayor tesoro del templo. Para los amantes del arte y la arquitectura, poder contemplar esta estructura de madera tan bien conservada, especialmente tras la restauración completada en 2022, es un motivo de peso para acercarse.
- Entorno y Paisaje: Situada en un entorno rural y despoblado, junto a las ruinas de un castillo, la ermita ofrece un ambiente de paz y aislamiento. Es ideal para una escapada tranquila, realizar fotografías y disfrutar de rutas de senderismo por los campos de la zona.
- Tradición y Romería: La ermita cobra vida especialmente durante la romería de San Marcos, que se celebra en torno al 25 de abril. Esta festividad es la mejor oportunidad para ver el templo abierto y en pleno uso, participando de una tradición local muy arraigada.
Desafíos y Aspectos a Mejorar: El Problema de las Iglesias y Horarios de Misas
A pesar de sus notables virtudes, un potencial visitante debe ser consciente de ciertas dificultades y carencias que pueden condicionar su experiencia. El principal inconveniente, común en muchas iglesias abiertas para visitar en entornos rurales, es la falta de información y la accesibilidad limitada.
El mayor obstáculo es, sin duda, la gestión de los horarios de misas. No existe un calendario de misas fijo y público para la ermita. Las celebraciones litúrgicas son excepcionales, generalmente limitadas a la romería de San Marcos y quizás a algún otro evento especial a lo largo del año. Por lo tanto, para el feligrés que desee asistir a una misa dominical o cualquier otro servicio religioso, esta ermita no es una opción fiable. Consultar los horarios de misas es una tarea prácticamente imposible a través de internet o guías turísticas convencionales. La recomendación es informarse directamente en el Ayuntamiento de Pozuel de Ariza o preguntar a los vecinos del pueblo, pero sin garantías de encontrarla abierta fuera de fechas señaladas.
Esta falta de un horario de apertura regular es también un problema para el turista cultural. La ermita permanece cerrada la mayor parte del tiempo, lo que puede generar frustración si se viaja hasta allí expresamente para ver su aclamado interior. La reciente restauración, que ha supuesto un esfuerzo económico importante para las administraciones, debería ir acompañada de un plan de visitabilidad que garantice un acceso mínimo y publicitado, aunque sea con cita previa o en horarios restringidos durante los fines de semana.
Además, al ser un monumento aislado, carece por completo de servicios básicos para el visitante, como aseos, puntos de información o venta de recuerdos. Es un lugar para visitar de forma autosuficiente, llevando todo lo necesario. la experiencia es muy gratificante si se logra acceder al interior, pero el viaje puede resultar decepcionante si solo se puede contemplar el exterior tras encontrarla cerrada.
Final
La Ermita de Nuestra Señora de la Torre o de San Marcos es una joya patrimonial que merece ser conocida y valorada. Su historia como símbolo de paz, su excepcional techumbre mudéjar y el enclave paisajístico en el que se encuentra la convierten en un destino muy especial. Sin embargo, la gestión de su apertura y la ausencia casi total de servicios religiosos regulares son sus grandes puntos débiles. Es un lugar altamente recomendable para historiadores, amantes del arte y senderistas, pero quienes busquen un lugar para la práctica religiosa habitual o una visita turística convencional sin planificación previa deben moderar sus expectativas y tratar de confirmar su apertura antes de desplazarse.