Ermita de Monte Marío
AtrásLa Ermita de Monte Marío, cuyo nombre oficial es Iglesia de Santa María del Pilar y San José, se erige en Béjar como una pieza arquitectónica singular y cargada de una profunda historia personal. Su presencia en el parque forestal de Monte Mario no pasa desapercibida; su estilo, una evocación directa del románico lombardo, transporta a quien la observa a un rincón del norte de Italia, una sensación inesperada en plena provincia de Salamanca.
Una Arquitectura con Alma Veronense
La primera impresión al contemplar este templo es de sorpresa. Su diseño, obra del arquitecto bejarano Tomás Rodríguez Rodríguez, se inspira directamente en uno de los edificios más emblemáticos de Verona: la Basílica de San Zenón. Esta elección estilística la convierte en una construcción única en la región, alejándose de las convenciones arquitectónicas locales para ofrecer una visión neorrománica italiana. La estructura destaca por su nave única y, sobre todo, por su imponente torre de reloj exenta. Esta torre, unida al cuerpo principal por un pasadizo cubierto, se eleva cinco pisos, culminando en un capitel que domina el paisaje circundante. El exterior, revestido con placas de piedra, y su rosetón central, refuerzan esa conexión visual con su modelo veronés.
Aunque el acceso a su interior es a menudo incierto, las crónicas detallan la existencia de valiosos elementos artísticos. Entre ellos se encuentran los mosaicos del maestro Isidro Roig, de los Talleres Padrós de Barcelona, y una escultura de la Virgen del Pilar creada en 1965 por el artista Francisco Rallo Lahoz. Estos detalles, lamentablemente ocultos para muchos, completan la rica propuesta estética del templo.
La Historia de un Homenaje
La construcción de esta iglesia en Béjar está intrínsecamente ligada a una historia de amor y pérdida. Fue un encargo del industrial textil Emilio Muñoz García, una figura clave en la historia local, como un monumento a la memoria de su hijo, Mario Emilio Muñoz Díaz, fallecido a los 22 años durante la Guerra Civil. El propio paraje donde se asienta el templo es parte de este homenaje. La zona, antes conocida como El Tomillar, fue reforestada por el propio Emilio Muñoz entre 1935 y 1938, creando el parque forestal que hoy lleva el nombre de su hijo: Monte Mario.
Las obras del templo comenzaron en 1963 y se prolongaron hasta su inauguración el 27 de septiembre de 1975. Emilio Muñoz no llegó a ver su obra finalizada, pues falleció en 1966, pero su legado perdura en esta construcción que, durante años, fue escenario de importantes celebraciones para la comunidad bejarana. La dedicación a la Virgen del Pilar y a San José completa el círculo familiar y devocional que impulsó este proyecto tan personal.
La Experiencia del Visitante: Luces y Sombras
Para quien se acerca a conocer este patrimonio religioso, la experiencia es un cúmulo de contrastes. Hay aspectos indudablemente positivos que hacen que la visita merezca la pena, pero también existen importantes inconvenientes que deben ser considerados.
Puntos a Favor
- Ubicación y Vistas: Situada en un punto elevado, la ermita es visible desde la entrada a Béjar y ofrece unas vistas panorámicas excepcionales de la ciudad y su entorno. La subida, ya sea a pie por su escalinata o en coche, se ve recompensada con un paisaje notable.
- Singularidad Arquitectónica: Es, sin duda, su mayor atractivo. Encontrar una réplica tan fiel del románico italiano en Castilla y León es una rareza que fascina a los aficionados a la arquitectura y la historia del arte. Es un lugar sumamente fotogénico.
- Entorno Natural: El parque de Monte Mario que la rodea, fruto de la reforestación impulsada por su mecenas, proporciona un entorno tranquilo y agradable para pasear, complementando la visita cultural.
Aspectos a Mejorar
El principal problema que enfrentan los visitantes es la incertidumbre. Una de las consultas más habituales antes de acudir a un templo católico es sobre los horarios de misas o de apertura. En el caso de la Ermita de Monte Marío, la realidad es que frecuentemente se encuentra cerrada al público. Numerosos testimonios de visitantes relatan la decepción de llegar hasta allí y no poder acceder al interior, perdiéndose así los mosaicos y la atmósfera que se le presume.
A esta dificultad de acceso se suma un preocupante estado de conservación. Las reseñas y observaciones directas apuntan a un descuido generalizado, con presencia de pintadas y una sensación de abandono que desmerece la belleza del edificio. Esta situación genera una imagen agridulce: la de una joya arquitectónica que no recibe el mantenimiento que su valor histórico y artístico requiere. Aunque su estado en Google se cataloga como "OPERATIONAL", la experiencia práctica de muchos sugiere que esta operatividad se limita a la existencia del edificio, no a su plena función como lugar de culto o visita turística abierta y cuidada.
¿Es Posible Asistir a Misa?
La información sobre la celebración de una misa dominical o cualquier otro servicio religioso en la Ermita de Monte Marío es escasa y poco fiable. La percepción general es que el templo se cerró al culto regular hace años. Aquellos interesados en los horarios de misas en Béjar deberán buscar alternativas en otras parroquias de la ciudad, como la Parroquia de San Juan Bautista o la propia Parroquia del Pilar y San José, que tiene su sede en otra dirección del municipio, lo que puede generar confusión. Es fundamental no confundir esta ermita histórica con el templo parroquial activo.
En definitiva, la Ermita de Monte Marío es una visita casi obligada por su singularidad y su emotiva historia. Es un lugar que cautiva desde el exterior, un pedazo de Verona en Béjar que cuenta una historia de familia y memoria. Sin embargo, el visitante debe ir preparado para una experiencia potencialmente incompleta, donde la contemplación exterior y las vistas pueden ser la única recompensa, a la espera de que este notable edificio reciba la atención y el cuidado necesarios para devolverle todo su esplendor y abrir sus puertas de forma regular.