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Ermita de Las Mártires.

Ermita de Las Mártires.

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22006 Huesca, España
Iglesia Iglesia católica
8 (2 reseñas)

Situada sobre un cerro a las afueras de Huesca, al otro lado del río Isuela, la Ermita de Las Mártires se erige como un testimonio silencioso de la historia y la devoción de la ciudad. No es un templo céntrico ni de fácil acceso inmediato, sino un lugar que requiere una intención para ser visitado, ofreciendo a cambio un ambiente de recogimiento y una conexión tangible con el pasado religioso de la región.

Su propia existencia está ligada a la tradición del martirio de las santas Nunilo y Alodia, dos hermanas que, según la tradición, fueron ejecutadas en este mismo lugar en el año 851 por negarse a renunciar a su fe cristiana bajo el dominio musulmán. Este acto de fe es el pilar sobre el que se sustenta la identidad de la ermita, convirtiéndola en un punto de referencia dentro del patrimonio religioso de Huesca.

Un Legado de Fe y Martirio

El edificio actual, de un estilo barroco sencillo, data del siglo XVIII, pero se construyó sobre los cimientos de una estructura medieval anterior, lo que demuestra la persistencia de la veneración en este cerro a lo largo de los siglos. La historia, sin embargo, no está exenta de matices. Existe una tradición local alternativa que sitúa el martirio de las santas en un pozo ubicado en la calle del Salvador, en el casco urbano de Huesca, un detalle que añade una capa de interés y debate histórico para quienes profundizan en las leyendas de la ciudad.

La Experiencia del Visitante: Entre la Devoción y la Incertidumbre

Uno de los aspectos más destacables y positivos de la Ermita de Las Mártires es el esmero con el que se conserva su interior. Este cuidado no proviene de una institución distante, sino del trabajo dedicado de una vecina que, según testimonios locales, ha velado por el templo durante más de sesenta años. Esta dedicación personal asegura que, cuando se puede acceder, el interior se encuentra en un estado impecable, un hecho que contrasta con el de muchos otros lugares históricos.

Aquí reside, precisamente, su principal inconveniente para el visitante o feligrés. La información sobre los horarios de misas o un régimen de visitas regular es prácticamente inexistente. La ermita permanece cerrada la mayor parte del tiempo, lo que puede generar frustración en quienes se desplazan hasta allí con la esperanza de conocerla por dentro o asistir a un servicio religioso. Las aperturas suelen estar ligadas a festividades concretas, como el día de Santa Águeda, momento en el que se ofician varias misas en Huesca en este emblemático lugar. Recientemente, el templo ha sido sometido a obras de consolidación y reparación para superar la Inspección Técnica de Edificios (ITE), lo que ha permitido su reapertura para estas celebraciones puntuales tras años de cierre.

Consejos para la visita

Para aquellos que buscan un horario de misas en iglesias de la zona, es fundamental entender que la Ermita de Las Mártires no funciona como una parroquia convencional. Quienes deseen visitarla deben tener en cuenta lo siguiente:

  • Falta de horarios fijos: No espere encontrar la ermita abierta en un día cualquiera. La visita al interior depende de eventos especiales o de la posibilidad de coincidir con la persona encargada de su cuidado.
  • Consultar fuentes locales: Antes de planificar la visita, es aconsejable consultar con la Diócesis de Huesca o la oficina de turismo local por si hubiera alguna apertura programada.
  • Valorar el entorno: El viaje hasta el cerro no será en vano aunque encuentre la ermita cerrada. El lugar ofrece un espacio de tranquilidad y vistas panorámicas, además de la oportunidad de visitar el cementerio anexo.

El Entorno: Historia y Contemplación

La ermita no está sola en su cerro. Junto a ella se encuentra el antiguo cementerio de Las Mártires, el primer camposanto construido a las afueras de la ciudad en el siglo XIX. Aunque fue reemplazado posteriormente por el cementerio actual, este lugar sigue siendo un espacio cargado de memoria histórica, no solo por sus tumbas antiguas, sino también por su trágico papel durante la Guerra Civil Española, cuando se utilizó para enterramientos y se localizaron fosas comunes. Esta proximidad añade una atmósfera solemne y reflexiva al conjunto, un lugar donde el silencio invita a la contemplación tanto de la fe como de la historia más terrenal de la ciudad.

En definitiva, esta iglesia en Huesca es un destino con una dualidad marcada. Por un lado, es un enclave de gran riqueza histórica y espiritual, un lugar de martirio y devoción mantenido con un cariño excepcional. Por otro, su acceso limitado y la ausencia de información clara sobre horarios de misas la convierten en un objetivo complicado para el visitante casual. Es un lugar recomendado para historiadores, peregrinos pacientes y aquellos que buscan un rincón de paz alejado del bullicio, conscientes de que la recompensa principal puede ser la experiencia del entorno y la historia que emana de sus muros, más que la certeza de poder cruzar su puerta.

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