Ermita de la Virgen de Peñarroya
AtrásUbicada de forma singular dentro de los muros del Castillo de Peñarroya, la Ermita de la Virgen de Peñarroya constituye un centro de devoción y un punto de interés histórico-artístico notable en Argamasilla de Alba. Este templo no es una construcción aislada, sino que forma parte de un conjunto monumental que incluye la fortaleza medieval, el embalse a sus pies y sirve como antesala al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. La experiencia de los visitantes suele estar marcada por esta integración única de arquitectura religiosa, militar y paisaje natural.
El interior del santuario es uno de los aspectos más valorados por quienes se acercan a conocerlo. Se trata de un templo barroco del siglo XVIII que alberga elementos artísticos de gran interés. Los comentarios destacan la presencia de dos frescos a los lados del altar mayor, así como un llamativo retablo de estilo churrigueresco que preside el espacio. Además de la ermita principal, en el patio de armas se conserva una pequeña capilla del siglo XII, testimonio de la larga historia de culto en este lugar. Esta riqueza ornamental interior contrasta con la sobriedad defensiva del castillo, creando una atmósfera especial que impacta a muchos de los visitantes.
Valoración de los visitantes y aspectos prácticos
La percepción general del lugar es muy positiva, con una calificación media de 4.4 estrellas. Los visitantes no solo aprecian el valor religioso y artístico de la ermita, sino también las vistas panorámicas del embalse y el entorno. Es considerado un excelente punto de partida para explorar el parque natural, recomendándose dedicarle tiempo suficiente antes de continuar la ruta hacia las lagunas. Sin embargo, no todo son ventajas. Una crítica recurrente, y de carácter práctico, es la falta de sombras en la zona de aparcamiento, un inconveniente considerable, especialmente durante los meses más calurosos del año. Este detalle, aunque menor, afecta la comodidad de la visita.
La devoción compartida y los días de culto
Una de las mayores particularidades de esta ermita es la devoción que suscita la Virgen de Peñarroya, patrona de dos localidades: Argamasilla de Alba y la vecina La Solana. Esta titularidad compartida da lugar a una tradición única: la imagen de la Virgen no reside permanentemente en el santuario. Permanece cuatro meses al año en su ermita del castillo, cuatro meses en la parroquia local de Argamasilla de Alba y otros cuatro en La Solana. Este ciclo de traslados marca el calendario de Iglesias y Horarios de Misas más importante de la región.
Para los fieles y visitantes interesados en los actos litúrgicos, es fundamental conocer las fechas de las romerías, ya que no existen horarios de misas semanales fijos como en una parroquia urbana. Los eventos principales son:
- Último domingo de abril: Se celebra la romería que traslada la imagen de la Virgen desde el Castillo de Peñarroya hasta Argamasilla de Alba. Durante esta jornada se celebran diversos actos religiosos, incluyendo una misa a la llegada de la imagen al pueblo.
- Sábado siguiente a la feria de septiembre: La imagen realiza el camino inverso, desde Argamasilla de Alba de vuelta a su santuario en el castillo.
- Traslado a La Solana: Al día siguiente de su regreso al castillo, la Virgen es llevada a La Solana, donde permanecerá otros cuatro meses. El regreso desde La Solana al castillo se produce el lunes siguiente a San Antón, en enero.
Estos días de romería son los momentos de mayor actividad religiosa, con una afluencia masiva de devotos. La devoción es tal que existe una lista de espera de varios años para poder portar la imagen de la patrona. Fuera de estas fechas, la capilla interior del castillo suele estar abierta al público en un horario de 10:00 a 18:00, permitiendo la visita, aunque para consultar los horarios de misas específicas es recomendable contactar con la oficina de turismo o la parroquia de Argamasilla de Alba.
Un enclave con historia y leyenda
La historia de la ermita está indisolublemente ligada a la del Castillo de Peñarroya, una fortaleza del siglo XIII que perteneció a la Orden de San Juan. La leyenda sobre el origen de la devoción se remonta a la Reconquista, en el año 1198. Se cuenta que, tras la toma del castillo por las tropas cristianas, un prisionero musulmán reveló el lugar donde se ocultaba una imagen de la Virgen para salvar su vida. La talla fue encontrada y en su honor se construyó una primera capilla, conocida como la ermita del Despeñadero. Aunque la imagen original se perdió durante la Guerra Civil, la devoción ha perdurado y se ha fortalecido a lo largo de los siglos, convirtiendo el santuario actual, de estilo barroco, en el corazón espiritual de la comarca. El conjunto, por tanto, ofrece una visita que trasciende lo puramente religioso, invitando a un recorrido por la historia, la leyenda y la tradición de la zona.