Ermita de la Virgen de Morillo
AtrásLa Ermita de la Virgen de Morillo se presenta como un destino de dualidades en el valle de Broto. No es la típica parroquia a la que uno acude buscando el calendario de misas en Huesca, sino un hito en el paisaje que exige un esfuerzo físico notable para ser alcanzado. Su valor reside tanto en su historia, datada en el siglo XVIII, como en la experiencia de la ascensión y las recompensas panorámicas que ofrece, aunque con importantes matices para el visitante.
El principal atractivo, y a la vez el mayor desafío, es su acceso. La ermita está enclavada a unos 1450 metros de altitud, lo que obliga a una caminata exigente. Los visitantes y senderistas experimentados señalan que la ruta desde Broto, señalizada como PR-HU 128, implica superar un desnivel de aproximadamente 500 metros en unos 3 kilómetros de recorrido. Este dato es crucial: no es un paseo familiar apto para todas las edades, y varios testimonios advierten sobre la dificultad de realizarlo con niños pequeños. La entrada no es accesible para sillas de ruedas, un factor determinante para personas con movilidad reducida.
La ruta y sus dos caras
Una de las características más interesantes del trayecto es la posibilidad de elegir entre dos senderos, lo que permite realizar un recorrido circular. Existe una ruta más directa y empinada, conocida como el camino de Sarratieto, y otra más tendida y larga, en zigzag, llamada camino de la Caña. Esta última, al ser menos abrupta, es la preferida para la romería anual y también es utilizada por ciclistas de montaña para sus descensos. La elección entre una y otra dependerá del nivel de preparación física y del tipo de experiencia que se busque.
Un tesoro a puerta cerrada
Una vez superado el esfuerzo de la subida, el visitante se encuentra con una construcción de piedra de factura rústica, reedificada en el año 1780 bajo el reinado de Carlos III, como atestigua una inscripción en su puerta. Sin embargo, aquí surge la principal decepción para muchos: el interior de la ermita no es visitable de forma habitual. Permanece cerrada durante casi todo el año. Esto la descarta como una opción para quienes buscan una visita cultural o religiosa centrada en la arquitectura interior, el arte sacro o un momento de recogimiento dentro del templo. La búsqueda de un horario de misas para esta ermita resultará infructuosa, ya que no cuenta con celebraciones litúrgicas regulares.
La única excepción a esta norma es el día 1 de mayo. En esa fecha, los vecinos de Broto suben en romería para celebrar una misa en honor a la virgen, siendo esta la única oportunidad del año para que el público general pueda acceder a su interior. Durante esta festividad, se cantan los gozos a la Virgen y, tras la misa, los asistentes comen en los alrededores, convirtiendo el evento en una jornada de convivencia y tradición.
Las vistas: la verdadera recompensa
Si bien el acceso al interior es limitado, el consenso es unánime en cuanto a la espectacularidad del entorno. Las vistas desde la ermita son descritas como impresionantes y la verdadera recompensa al esfuerzo. Desde este punto elevado se domina todo el valle de Broto, ofreciendo una panorámica excepcional del pueblo y de las montañas circundantes, como la entrada a Ordesa. Un detalle particular y muy valorado es la perspectiva única que se obtiene de la cascada del Sorrosal, que desde esta altura, según los visitantes, revela una curiosa forma de corazón que no es apreciable desde abajo.
Además, para los más aventureros, la ruta no termina en la ermita. A unos quince minutos adicionales de ascenso se encuentra la Punta Mayo, un mirador que eleva aún más la experiencia visual y ofrece un panorama si cabe más completo del Pirineo aragonés.
¿Para quién es recomendable la Ermita de la Virgen de Morillo?
Este destino es ideal para:
- Senderistas y aficionados a la montaña con una buena condición física que busquen rutas con un desnivel considerable.
- Amantes de la fotografía de paisajes, que encontrarán en sus vistas un motivo de peso para la visita.
- Personas que disfrutan de lugares poco masificados y rutas alternativas a los circuitos más turísticos de la zona.
- Interesados en las tradiciones locales, que pueden planificar su visita para coincidir con la romería del 1 de mayo.
Por el contrario, no es una visita adecuada para:
- Familias con niños muy pequeños o personas no acostumbradas a caminar por montaña.
- Visitantes con movilidad reducida.
- Aquellos cuyo interés principal sea visitar una iglesia por su valor artístico interior o para asistir a un acto religioso, ya que la ermita permanece cerrada la mayor parte del tiempo.
En definitiva, la Ermita de la Virgen de Morillo es más un destino de naturaleza y deporte que un centro de culto activo. Quienes la aborden con la mentalidad de un excursionista que busca un reto y una recompensa paisajística, encontrarán una de las mejores atalayas del valle. Quienes busquen una iglesia en Broto con servicios religiosos regulares, deberán dirigir sus pasos a la iglesia parroquial del pueblo.