Ermita de la Virgen de la Peña
AtrásUn Legado de Fe y Fuego en Tierras Altas
La Ermita de la Virgen de la Peña se asienta en el punto más elevado de San Pedro Manrique, Soria, funcionando no solo como un centro de devoción, sino como el epicentro de una de las tradiciones más singulares y ancestrales de España. Este templo es inseparable del famoso rito del "Paso del Fuego", una conexión que le confiere un carácter único y una atmósfera que los visitantes describen como mágica y especial. Su historia es un testimonio de resiliencia, marcada por la destrucción y la posterior reconstrucción, que ha dejado una huella visible en su arquitectura.
Historia y Arquitectura: Entre el Románico y el Barroco
Los orígenes de la ermita se remontan a los siglos XII o XIII, una época de la que hoy solo queda un vestigio tangible: su portada original. Este arco de medio punto con arquivoltas es una ventana directa al pasado románico del templo, un elemento que sobrevivió a un derrumbe que redujo a escombros el resto de la estructura. La reconstrucción, llevada a cabo en el siglo XVII, dio lugar al edificio que vemos hoy, de aspecto robusto y fabricado en sillarejo y mampostería. Al acceder a su interior, la atención se dirige inevitablemente hacia el altar mayor, una destacada pieza de estilo barroco que contrasta con la sobriedad exterior y la antigüedad de su portada, creando un diálogo arquitectónico a través de los siglos.
Aspectos Positivos de la Visita
- Patrimonio Cultural Único: La ermita es el escenario de la fiesta del Paso del Fuego, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural. Vivir esta celebración en la noche de San Juan, cada 23 de junio, es una experiencia inolvidable. El anfiteatro de piedra a sus pies, construido para acoger a los miles de espectadores, subraya la importancia de este evento.
- Valor Histórico y Arquitectónico: La combinación de su portada románica original con el interior barroco ofrece un interesante recorrido visual por la historia del arte religioso español. Es un lugar que condensa siglos de fe y tradición.
- Entorno y Atmósfera: Situada en lo alto de la localidad, ofrece un entorno precioso y vistas panorámicas. Visitantes y lugareños la describen como un lugar "mágico" y "especial", cargado de una energía particular, especialmente durante las fiestas de San Juan.
- Acceso al Evento Principal: La entrada al recinto para presenciar el Paso del Fuego es gratuita y no requiere invitación, lo que facilita que cualquier visitante pueda ser parte de esta tradición.
Puntos a Considerar Antes de la Visita
- Falta de Información sobre Horarios: Uno de los principales inconvenientes para el viajero es la dificultad para encontrar información clara y accesible sobre los horarios de misas o los horarios de apertura regulares de la ermita fuera de las festividades. Quienes deseen visitar el interior para apreciar su altar barroco o asistir a un servicio religioso, pueden encontrarse con las puertas cerradas. La planificación de una visita con fines estrictamente religiosos o turísticos internos se complica, siendo recomendable intentar contactar con la parroquia local o la oficina de turismo para obtener datos precisos.
- Enfoque en una Fecha Concreta: La mayor parte de la fama y actividad de la ermita se concentra en la noche del 23 de junio. Si bien una visita en cualquier otra época del año permite disfrutar de la tranquilidad y el valor histórico del lugar, la experiencia es radicalmente distinta y se pierde el componente cultural vibrante que la hace tan conocida.
- Accesibilidad: Al estar en la parte más alta del pueblo, el acceso puede suponer un pequeño reto para personas con movilidad reducida, aunque el esfuerzo se ve recompensado por el entorno.
El Corazón del Rito: El Paso del Fuego
No se puede hablar de la Ermita de la Virgen de la Peña sin profundizar en el rito que acoge. Cada solsticio de verano, a medianoche, los "pasadores" de San Pedro Manrique cruzan descalzos una alfombra de brasas incandescentes preparadas con miles de kilos de leña de roble. La tradición, cuyo origen se pierde en el tiempo y se asocia a rituales celtíberos de purificación y prueba de valor, se celebra en honor a la Virgen de la Peña y a San Juan Bautista. La ermita no es solo un telón de fondo; es un participante activo, observando desde su posición privilegiada cómo sus fieles perpetúan una costumbre que ha sobrevivido a siglos de historia, convirtiendo a este templo en un verdadero patrimonio religioso y etnográfico vivo.
En definitiva, la Ermita de la Virgen de la Peña es mucho más que una de las iglesias en Soria; es un símbolo de identidad para San Pedro Manrique. Su atractivo reside en esta dualidad: por un lado, es un tranquilo lugar de culto con una rica historia arquitectónica; por otro, es el escenario vibrante de un rito pagano-cristiano que atrae a curiosos de todo el mundo. Para el visitante, la clave está en decidir qué faceta desea conocer, aunque el verdadero valor del lugar reside en la indisoluble unión de ambas.