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Ermita De La Hiedra (Ruinas)

Ermita De La Hiedra (Ruinas)

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Poligono 35, 142, 41450 Constantina, Sevilla, España
Capilla Iglesia
7.8 (11 reseñas)

La Ermita de la Hiedra se presenta ante sus visitantes no como un templo activo, sino como un evocador testimonio del pasado en estado de ruina. Situada a las afueras de Constantina, en la provincia de Sevilla, este monumento ofrece una experiencia dual: por un lado, un profundo valor histórico y arquitectónico que fascina a los amantes del arte y la historia; por otro, un estado de abandono que puede generar decepción. Su análisis revela una joya patrimonial que lucha contra el paso del tiempo y la negligencia.

Un Legado Arquitectónico de Gran Valor

Los orígenes de esta ermita se remontan al siglo XIV, con un marcado estilo gótico-mudéjar que aún se puede intuir en sus restos. A pesar de su estado, la estructura conserva elementos de un valor artístico incalculable. Sin duda, la pieza central que sobrevive con mayor dignidad es su portada principal. Fechada en el año 1570, esta entrada es un magnífico ejemplo del Renacimiento, atribuida por algunos expertos al círculo de Hernán Ruiz II, una figura clave en la arquitectura andaluza de la época. La portada se articula con un arco de medio punto cuya rosca está decorada con labores de ferronías. A sus lados, dos medias columnas toscanas sostienen un entablamento clásico con triglifos y metopas, culminando en una hornacina que en su día albergó una imagen. Este portal, a pesar de la erosión, sigue siendo un poderoso recordatorio de la importancia que tuvo el edificio.

Más allá de la portada, el visitante puede identificar los restos de lo que fue un recinto amurallado que protegía el conjunto. En el interior, aunque la mayor parte de la estructura ha sucumbido, se mantiene en pie el ábside de la iglesia primitiva. Esta estructura de planta cuadrada se abre mediante arcos apuntados que conectaban con la nave principal, hoy desaparecida. Todavía se pueden observar en los muros las huellas de la antigua cubierta a dos aguas, permitiendo imaginar la volumetría original del templo. Estos elementos, junto a los restos de una espadaña de curioso trazado asimétrico y una poterna o puerta secundaria, componen un conjunto que, aunque fragmentado, sigue narrando una rica historia.

El Contraste: El Estado de Abandono

La principal crítica y advertencia para futuros visitantes es el pésimo estado de conservación de la ermita. Las opiniones son unánimes en este punto: el mantenimiento es nulo y la estructura se encuentra en un estado ruinoso crítico. Las cubiertas han desaparecido por completo y gran parte de los muros se han derrumbado, dejando el interior a merced de los elementos. Este deterioro progresivo ha llevado a que la asociación Hispania Nostra la incluya en su Lista Roja del patrimonio en peligro, una alerta sobre el riesgo inminente de su desaparición total.

Esta situación tiene una consecuencia directa en la experiencia de la visita. El recinto se encuentra cerrado al público, posiblemente por motivos de seguridad y porque parece haber alguien viviendo en las inmediaciones. Los visitantes solo pueden contemplar las ruinas desde el exterior o a través de una puerta metálica que impide el paso. Para muchos, esta limitación es una fuente de frustración, ya que impide una conexión más cercana con la historia del lugar y reduce la visita a una observación distante.

¿Merece la Pena la Visita?

La respuesta a esta pregunta depende en gran medida de las expectativas del visitante. Para aquellos que buscan una iglesia en funcionamiento donde consultar horarios de misas, este evidentemente no es el lugar. Para quienes esperan un monumento restaurado y accesible, la visita puede resultar decepcionante. El avanzado estado de deterioro es un factor innegable que ha llevado a algunos a considerar que el desplazamiento no mereció la pena.

Sin embargo, para otros, el encanto reside precisamente en su estado actual. Las ruinas poseen una belleza melancólica y evocadora. El paseo para llegar hasta ellas, a través de un sendero frondoso paralelo al río Hueznar, es en sí mismo una experiencia agradable. Además, el lugar está envuelto en un halo de misterio, alimentado por leyendas locales que hablan de pasadizos secretos que conectarían la ermita con el castillo de Constantina. Incluso se menciona la presencia de un cuidador "peculiar", con supuestas habilidades extrasensoriales, un detalle que añade una nota de color y misticismo al relato del lugar.

  • Lo positivo:
  • Incalculable valor histórico y artístico (gótico-mudéjar y renacentista).
  • Impresionante portada de 1570, de gran calidad artística.
  • Entorno natural agradable para un paseo.
  • Atmósfera romántica y legendaria.
  • Lo negativo:
  • Estado de ruina extremo y peligro de derrumbe.
  • Nulo mantenimiento y abandono institucional.
  • Recinto cerrado, no se puede acceder al interior.
  • Puede ser una decepción para quien espere un monumento conservado.

la Ermita de la Hiedra es un lugar de contrastes. Es un monumento que clama por una intervención urgente para salvar el valioso patrimonio que aún atesora. Aunque no es una de las iglesias activas de la comarca, su importancia histórica es fundamental. La visita es recomendable para historiadores, fotógrafos, y viajeros que saben encontrar la belleza en la decadencia y que entienden que, a veces, las piedras en ruinas cuentan historias más poderosas que los muros restaurados.

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