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Ermita de la Ascensión

Ermita de la Ascensión

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50200 Ateca, Zaragoza, España
Capilla Iglesia
8.6 (9 reseñas)

Ubicada a unos cuatro kilómetros del núcleo urbano de Ateca, en la provincia de Zaragoza, la Ermita de la Ascensión se presenta como un destino de múltiples facetas. Construida en el siglo XVII, esta edificación de arquitectura popular, sencilla y encalada, trasciende su función religiosa para convertirse en un notable punto de referencia paisajístico y recreativo. Sin embargo, una visita a este lugar revela una realidad compleja, marcada tanto por la belleza de su entorno natural como por las cicatrices de eventos recientes y el comportamiento de algunos de sus visitantes.

Un Balcón a la Naturaleza y al Deporte

El principal atractivo de la Ermita de la Ascensión, destacado de forma unánime por quienes la visitan, son sus extraordinarias vistas panorámicas. Desde su emplazamiento en la Sierra de Armantes, se domina un paisaje que abarca el valle del Jalón, la silueta del Moncayo y una orografía particular que un visitante describió como el "far West atecano". Este escenario convierte el lugar en un destino predilecto para los amantes de la fotografía y para aquellos que simplemente buscan un espacio de calma y contemplación. El entorno, definido como "naturaleza en estado puro", invita a la desconexión.

Además de su valor paisajístico, la zona es muy apreciada por deportistas. Varios usuarios mencionan que el recorrido hasta la ermita es "muy recomendable" para la práctica de BTT (bicicleta de montaña), ofreciendo rutas que combinan el desafío físico con la recompensa de unas vistas espectaculares. El lugar está equipado con algunas comodidades básicas que mejoran la experiencia, como bancos para descansar y un cobertizo que sirve de refugio en caso de tormenta, un detalle práctico para senderistas y ciclistas.

Las Sombras del Entorno: Incendio y Civismo

No todo es idílico en el paraje de la Ascensión. Una de las críticas más recurrentes y significativas hace referencia a las secuelas del gran incendio forestal que afectó a la zona de Ateca en el verano de 2022. Este suceso, que calcinó miles de hectáreas, ha dejado una huella visible en el paisaje, y algunos visitantes expresan la "lástima" que produce ver el entorno afectado por el fuego. Aunque la naturaleza muestra signos de recuperación, la imagen del monte quemado es un recordatorio constante de la fragilidad del ecosistema.

Otro punto negativo, que depende directamente de la acción humana, es la falta de civismo. Un visitante relató haberse llevado hasta doce latas de cerveza abandonadas junto a las parrillas y los bancos. Este comportamiento incívico empaña la belleza del lugar y supone un problema para la conservación de un espacio que es de disfrute común. Este aspecto es un llamado de atención para futuros visitantes sobre la importancia de mantener la limpieza y el respeto por el entorno natural.

Accesibilidad y Ambiente Interior

En cuanto a su acceso, la ermita puede percibirse como un lugar algo apartado. Un comentario escueto la califica de estar "muy lejos", lo que sugiere que llegar hasta ella requiere un esfuerzo, ya sea a pie, en bicicleta o en vehículo. Esta distancia, si bien puede ser un inconveniente para algunos, es precisamente parte del atractivo para senderistas y ciclistas que buscan rutas con cierto grado de exigencia. Por otro lado, un comentario positivo y simple pero muy diciente, afirma que "se está muy fresquito dentro", lo que convierte al interior del templo en un agradable refugio, especialmente durante los calurosos días de verano.

Vida Religiosa y Horarios de Misas

Como lugar de culto católico, la Ermita de la Ascensión tiene una función espiritual específica, aunque no comparable a la de las parroquias locales con actividad diaria. No existen horarios de misas regulares o semanales en esta ermita, como sí ocurre en la Iglesia de San Francisco o en la Parroquia de Santa María de Ateca. La vida litúrgica de la ermita se concentra en una fecha clave: el Día de la Ascensión.

Ese día se celebra una tradicional romería en la que los vecinos de Ateca suben hasta el templo. La jornada incluye la celebración de una misa solemne, seguida de actos populares como el reparto de sangría y el característico baile de la escoba. El evento más singular es la formación de un castillo humano de tres pisos que da una vuelta completa alrededor de la ermita ondeando un pendón, una tradición de gran arraigo en la localidad. Por lo tanto, para quienes deseen participar en una de estas celebraciones eucarísticas, es imprescindible consultar horarios de misas y fechas específicas vinculadas a esta festividad, ya que fuera de esta romería, la ermita permanece generalmente como un lugar de visita silenciosa y contemplativa más que de culto activo.

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