Ermita da Mota

Ermita da Mota

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15819, La Coruña, España
Capilla Iglesia
9.2 (47 reseñas)

La Ermita da Mota, situada en la parroquia de Santo Estevo do Campo, en el municipio de Arzúa, es mucho más que un simple lugar de culto; representa un punto de encuentro entre la naturaleza, la devoción popular y tradiciones que se han mantenido vivas a lo largo de los siglos. Su valoración general es notablemente positiva, pero como cualquier enclave con una fuerte personalidad, presenta facetas que atraen a unos visitantes y pueden suponer una desventaja para otros.

Un Refugio en Plena Naturaleza

Uno de los aspectos más elogiados de la Ermita da Mota es su entorno privilegiado. Ubicada en una "carballeira" (robledal), ofrece un espacio de sombra y frescor que se agradece enormemente, sobre todo en los meses de verano. Visitantes la describen como un "refugio de relax" tras una caminata, un lugar tranquilo ideal para desconectar. Este ambiente la convierte en una parada frecuente para ciclistas y senderistas que recorren la zona, algunos de ellos siguiendo una variante del Camino de Santiago del Norte que pasa por sus inmediaciones. Frente a la ermita, una fuente de agua fresca completa la estampa de este pintoresco paraje, que se complementa con un sencillo "cruceiro" de piedra, típico de la geografía gallega.

La propia historia del robledal está ligada a las costumbres locales. Se cuenta que los árboles fueron plantados por los vecinos bajo la creencia de que si un roble crecía fuerte, el hijo de quien lo había plantado se libraría del servicio militar. Esta ermita, de construcción humilde y rústica en piedra que data del siglo XVIII, se integra perfectamente en el paisaje, transmitiendo una sensación de armonía y sencillez que muchos consideran su mayor atractivo.

El Corazón de la Tradición: Romerías y Celebraciones

Si bien su entorno natural invita a la calma, la Ermita da Mota se transforma completamente durante sus festividades. Aquí es donde el concepto de Iglesias y Horarios de Misas cobra un sentido diferente. No es un templo con servicios religiosos regulares; su vida litúrgica se concentra en tres romerías anuales que atraen a multitud de fieles y visitantes de toda la comarca. Estas celebraciones son el verdadero motor del lugar.

Las fechas clave son tres:

  • La "Mota Pequena" (24 de agosto): En honor a San Bartolomé, esta romería se ha vuelto cada vez más popular, en parte por coincidir con la época estival y la presencia de turistas y emigrantes retornados. Durante esta fiesta, existía la tradición de pasar un cuchillo-espada de madera del santo por la garganta de los fieles para curar el bocio ("lobiños"), una dolencia antiguamente común en la zona.
  • La "Mota Grande" (21 de septiembre): Es la fiesta principal, dedicada a San Mateo. Considerada por los lugareños casi como "una religión", su importancia es tal que muchos no dudan en pedir el día libre en el trabajo para asistir. Esta celebración, que podría datar del siglo XVII, congrega a familias enteras que disfrutan de una comida campestre en el robledal, y cuenta con música de gaiteros y orquestas.
  • La romería de San Simón (28 de octubre): Es la última del año y cierra el ciclo festivo de la ermita.

Los Horarios de Misas en la Ermita

Quienes busquen un horario de misas semanal se encontrarán con que la ermita no ofrece este tipo de servicio. Las celebraciones religiosas se limitan a las romerías. Por ejemplo, durante las fiestas de San Mateo y San Bartolomé, es habitual que se oficie una misa rezada sobre las 12:30 y una misa solemne posterior, en torno a las 13:30. Por lo tanto, la visita desde una perspectiva puramente litúrgica debe planificarse en torno a estas fechas específicas. La falta de misas en Arzúa de forma regular en esta capilla es un dato crucial para el visitante religioso.

Aspectos a Considerar Antes de la Visita

A pesar de su encanto innegable, existen ciertos inconvenientes que los potenciales visitantes deben tener en cuenta. El más recurrente, señalado por varias personas, es que la ermita suele estar cerrada fuera de los días de celebración. Esto impide apreciar su interior, que alberga un retablo barroco del siglo XVIII con imágenes de San Pedro, la Asunción y San Pablo. La imposibilidad de acceder al templo puede ser una decepción para quienes se acercan con la intención de conocerla por dentro.

Otro punto es la falta de información centralizada. Al ser un centro de devoción popular más que una parroquia formal, no dispone de una web o canal de comunicación oficial que anuncie eventos o posibles cambios de horario, dependiendo en gran medida de la cartelería local o de portales de fiestas regionales.

En definitiva, la Ermita da Mota no es una iglesia convencional. Su valor reside en su atmósfera, su perfecta simbiosis con la naturaleza y la vibrante energía de sus fiestas campestres. Es un destino ideal para quienes buscan paz, un entorno natural para descansar o la experiencia auténtica de una romería tradicional gallega. Sin embargo, para aquellos cuyo interés principal es la visita arquitectónica interior o la asistencia a una misa regular, la experiencia podría resultar incompleta si no se planifica coincidiendo con sus festividades.

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