Don Justos Kathedrale
AtrásUbicada en la Calle de Antonio Gaudí, en Mejorada del Campo, se erige una estructura que desafía toda lógica arquitectónica y convencional: la conocida como Catedral de Justo. Este no es un templo cualquiera; es el proyecto vital de un solo hombre, Justo Gallego Martínez, quien dedicó más de 60 años de su existencia a construir, con sus propias manos y sin conocimientos formales de arquitectura, un edificio monumental como acto de fe. Su historia es el principal atractivo y, a la vez, la clave para entender las virtudes y carencias de este lugar único.
Una Obra de Fe y Materiales Reciclados
La génesis de la catedral se remonta a 1961. Justo Gallego, tras superar una tuberculosis que le obligó a abandonar el monasterio donde se formaba como monje, prometió construir un templo en honor a la Virgen del Pilar si sanaba. Cumplió su promesa con creces, iniciando la construcción en un terreno heredado de su familia. Lo más asombroso del proyecto no es solo la escala, con una gran cúpula de 35 metros, torreones que alcanzan los 60 metros y más de 2.000 vidrieras, sino los materiales empleados. La estructura se ha levantado principalmente con materiales reciclados y donaciones: ladrillos sobrantes de fábricas cercanas, bidones de gasolina, neumáticos viejos y todo tipo de chatarra que Justo transformaba en elementos constructivos. Esta particularidad convierte al edificio en un ejemplo temprano y radical de arquitectura sostenible, aunque nacido de la necesidad y no de una corriente estilística.
El resultado es un espacio que impresiona por su magnitud y por el ingenio de sus soluciones constructivas. Columnas hechas con bidones rellenos de hormigón, cúpulas elaboradas sin grúas y vidrieras creadas con fondos de botellas de colores. Para el visitante, recorrer su interior es una experiencia sobrecogedora, un testimonio tangible de la perseverancia humana. La fama del lugar creció exponencialmente, atrayendo la atención de medios internacionales como el New York Times y siendo objeto de campañas publicitarias y documentales.
El Futuro de la Catedral: Entre la Legalización y la Continuidad
Justo Gallego falleció en noviembre de 2021, legando su obra inacabada. Antes de su muerte, donó el edificio a la ONG Mensajeros de la Paz, liderada por el Padre Ángel, con el deseo de que la finalizaran y la convirtieran en un lugar de encuentro abierto a todos. Esta decisión marcó un punto de inflexión crucial. La organización asumió el reto de preservar el legado de Justo, lo que implica una tarea titánica: legalizar la construcción. Durante décadas, la catedral existió en un limbo legal, sin planos oficiales, licencias ni supervisión de arquitectos.
Mensajeros de la Paz contrató a la firma de ingeniería Calter para realizar una evaluación estructural completa. Sorprendentemente, los estudios demostraron que la estructura principal era sólida, un testamento a la intuición y el trabajo meticuloso de Justo. Actualmente, un equipo de profesionales trabaja en la elaboración de los planos necesarios y en la adaptación del edificio para cumplir con las normativas de seguridad, permitiendo así su uso público sin riesgos. Este proceso es fundamental para garantizar su supervivencia a largo plazo.
Realidad Litúrgica: ¿Es un lugar para encontrar Horarios de Misas?
Aquí reside la principal advertencia para los potenciales visitantes que buscan un centro de culto activo. A pesar de su nombre y apariencia, la Catedral de Justo no es una iglesia consagrada por la diócesis católica. Por lo tanto, no forma parte del circuito parroquial y en ella no se celebran misas regulares. Quienes busquen información sobre iglesias y horarios de misas en la zona deben saber que este no es el lugar adecuado para asistir a la misa del domingo o a servicios litúrgicos ordinarios. Su propósito, especialmente bajo la nueva gestión, se orienta más a ser un centro social y de espiritualidad abierto a personas de todas las creencias y también a no creyentes, un espacio de acogida y oración en un sentido amplio.
Aspectos a Considerar Antes de la Visita
Si bien el proyecto de legalización está en marcha, es importante que los visitantes sean conscientes de que gran parte del edificio conserva su estado original de "obra en construcción". Esto implica:
- Estado Inacabado: Muchas áreas presentan acabados rudimentarios, materiales expuestos y andamiajes. No se debe esperar el pulido y la perfección de una catedral convencional.
- Seguridad: Aunque se ha determinado que la estructura es viable, es fundamental seguir las indicaciones y no acceder a zonas restringidas. La visita es, en esencia, a una obra arquitectónica singular, no a un templo terminado.
- Accesibilidad: La naturaleza artesanal de la construcción puede presentar desafíos para personas con movilidad reducida.
El acceso suele ser gratuito, aunque se aceptan y agradecen donaciones para contribuir a los enormes costes de mantenimiento y finalización del proyecto. La visita ofrece una oportunidad única para maravillarse ante lo que una persona, movida por una fe inquebrantable, fue capaz de lograr a lo largo de toda una vida. No es un destino para quienes buscan una iglesia cercana con un programa litúrgico establecido, pero sí es una parada indispensable para quienes aprecian el arte marginal, la arquitectura insólita y las historias de superación humana.