Colegiata de Santa María la Mayor
AtrásLa Colegiata de Santa María la Mayor en Calatayud es uno de esos monumentos cuyo valor histórico y arquitectónico es innegable, pero cuya experiencia de visita presenta claroscuros significativos que cualquier potencial visitante debería conocer. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte destacada del conjunto de Arquitectura mudéjar de Aragón, esta iglesia se erige sobre una antigua mezquita, un hecho que subraya su profunda raigambre histórica desde la reconquista de la ciudad en 1120. A pesar de su importancia y de haber reabierto en 2022 tras una larga restauración de doce años, su situación actual es compleja, habiendo enfrentado cierres temporales posteriores, por lo que es fundamental verificar su estado de apertura antes de planificar una visita.
Un Tesoro Arquitectónico con Valor Incalculable
El principal atractivo de la Colegiata reside en su extraordinaria mezcla de estilos. El elemento más icónico es, sin duda, su torre de planta octogonal, considerada uno de los ejemplos más importantes y altos del mudéjar aragonés. Junto a ella, la portada renacentista de estilo plateresco, tallada en alabastro por maestros como Juan de Talavera y Esteban de Obray, ofrece un contraste estilístico de gran belleza. Del periodo mudéjar original se conservan también el ábside y el claustro, elementos que cimentaron su reconocimiento internacional.
En el interior, el templo se despliega como una iglesia de planta de salón, con tres naves de igual altura que generan una sensación de amplitud. Visitantes que han podido acceder destacan la calidad de la sillería del coro, el órgano y una cuidada decoración barroca. Además del espacio principal de culto, el complejo alberga un pequeño museo de arte sacro y un claustro que, aunque de dimensiones modestas, complementan la visita. Para quienes buscan una experiencia más profunda, se valora positivamente la opción de realizar visitas guiadas, a menudo gestionadas a través de la oficina de turismo local, que proporcionan un contexto detallado y enriquecedor. También existe la posibilidad de un recorrido autoguiado mediante códigos QR para quienes prefieren explorar a su propio ritmo.
Aspectos Críticos: La Problemática Subida a la Torre
Pese a su esplendor, la Colegiata presenta un punto de fricción importante que ha generado críticas contundentes: la experiencia de subir a su famosa torre. Diversos testimonios describen la ascensión como una aventura poco grata. El motivo principal es la presencia de una considerable colonia de murciélagos ratoneros, una especie protegida que habita en la estructura desde hace siglos. Si bien su valor ecológico es innegable, su presencia se traduce en una experiencia sensorial negativa para los visitantes.
Las críticas se centran en un fuerte olor a guano (excrementos de murciélago), la presencia de animales muertos en el recorrido y una sensación general de falta de higiene y mantenimiento en las escaleras. Un visitante llegó a calificar el espacio como "la casa de Batman", describiendo una subida apresurada entre chillidos y aleteos. Para agravar la situación, la recompensa al llegar a la cima es limitada, ya que los muros altos del campanario obstruyen considerablemente las vistas panorámicas de Calatayud, un hecho que decepciona a quienes esperan una recompensa visual por el esfuerzo.
Consideraciones Prácticas y
Otro factor a tener en cuenta son los horarios de misas y de visita, que algunos visitantes han calificado como muy limitados, lo que requiere una planificación cuidadosa. La información sobre los horarios de apertura puede variar, y el sitio web oficial menciona cierres temporales, por lo que es imprescindible consultar las fuentes más actualizadas antes de desplazarse.
En definitiva, la Colegiata de Santa María la Mayor es un monumento esencial para comprender el arte mudéjar y la historia de Aragón. Su belleza arquitectónica es indiscutible y justifica su fama. Sin embargo, no es una visita exenta de inconvenientes. La experiencia en la torre es un serio punto en contra que puede empañar la percepción global del monumento. Por ello, se recomienda a los potenciales visitantes acudir con las expectativas adecuadas: disfrutar de la magnificencia de la iglesia en Calatayud, su portada, su interior y su claustro, pero ser muy cautelosos o directamente evitar el ascenso a la torre hasta que se mejoren sus condiciones de salubridad y acceso.