Capilla de Santa Ana

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Pl. Sta. Ana, 1A, 33500 Llanes, Asturias, España
Iglesia Iglesia católica
7.4 (9 reseñas)

Ubicada en la histórica Plaza de Santa Ana, justo en el límite exterior de la antigua muralla medieval, la Capilla de Santa Ana se presenta como un testimonio de la profunda vinculación de Llanes con el mar. No es un templo más en el paisaje asturiano; es el corazón espiritual de la comunidad marinera, la sede de la Cofradía de Pescadores de la villa y un edificio que encapsula siglos de devoción, peligros y sustento ligados al Cantábrico. Su historia es la historia del Gremio de Mareantes, una poderosa organización que desde el siglo XIII rigió la vida marítima y pesquera de la zona, cuya principal actividad era la lucrativa pesca de ballenas. Este gremio, como símbolo de su estatus e independencia, erigió su propia capilla, un lugar de culto y reunión que hoy, aunque con dificultades, sigue en pie.

Un Legado Construido en Piedra y Fe

Los orígenes del templo se remontan al siglo XV, cuando era conocido bajo la advocación de San Nicolás, uno de los santos protectores de la gente de mar. La estructura que observamos actualmente, sin embargo, es en gran parte fruto de una importante reconstrucción del siglo XVII, con restauraciones posteriores en el siglo XVIII y una más reciente en el año 2000 que ha permitido su conservación. Desde 2018, la capilla ostenta el reconocimiento de formar parte del Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, un título que subraya su valor histórico y arquitectónico.

Su arquitectura es sobria y funcional, como corresponde a un edificio levantado por y para trabajadores del mar. Presenta una nave única de planta cuadrada, con una cabecera recta reforzada por robustos contrafuertes exteriores que le confieren una gran solidez. Un pequeño pórtico a los pies da acceso al interior, coronado por una sencilla espadaña de estilo asturiano. Al entrar, si se tiene la fortuna de encontrarla abierta, se percibe un ambiente de recogimiento. La nave está cubierta por una bóveda de cañón que descansa sobre una línea de imposta moldurada, guiando la vista hacia el ábside donde se encuentra el retablo principal.

Tesoros de Devoción Marinera

El interior de la Capilla de Santa Ana alberga elementos que la hacen única. El retablo de madera que preside el altar data del siglo XVIII y en él se encuentran las imágenes de los tres patronos del templo: Santa Ana, protectora principal y patrona de los marineros; San Telmo, patrón de los navegantes; y San Nicolás, la advocación original de la capilla. La decoración se complementa con el elemento más distintivo y emotivo del lugar: varias maquetas de barcos de madera, exvotos colgados del techo o situados a los pies del altar. Estas ofrendas, dejadas por marineros en agradecimiento por haber sobrevivido a un temporal o por una buena campaña de pesca, son un recordatorio tangible de la fe y la esperanza depositadas entre estos muros.

El Gran Inconveniente: La Dificultad de la Visita

A pesar de su innegable valor histórico y cultural, la Capilla de Santa Ana presenta un desafío considerable para cualquier visitante o feligrés: su accesibilidad. Una queja recurrente, y el principal punto negativo señalado por quienes se acercan a conocerla, es que la capilla permanece cerrada la mayor parte del tiempo. Varios testimonios confirman la frustración de llegar hasta la plaza y encontrar sus puertas cerradas, incluso en plena temporada alta como el mes de agosto. Esta situación convierte la visita a su interior en una cuestión de suerte más que de planificación.

Esta falta de apertura regular tiene una consecuencia directa para quienes buscan información sobre Iglesias y Horarios de Misas. Resulta prácticamente imposible encontrar un calendario fijo de celebraciones litúrgicas. Fuentes especializadas en horarios de misas confirman que no se celebran oficios de forma regular en la capilla, lo que la convierte más en un monumento visitable ocasionalmente que en un templo con una vida parroquial activa y predecible. Para quienes deseen asistir a un servicio religioso, es más recomendable consultar los horarios de misas en Llanes para otros templos como la Basílica de Santa María de la Asunción, que sí mantiene una programación constante.

La Celebración de Santa Ana: El Alma de la Capilla

Si existe un momento en el que la Capilla de Santa Ana cobra vida y muestra todo su esplendor, es durante sus fiestas patronales, cada 26 de julio. Este día, la comunidad marinera de Llanes honra a su patrona con una de las celebraciones más auténticas y vistosas de la región. Los actos incluyen una misa solemne en la capilla, pero el punto culminante es la procesión marinera, conocida localmente como la "sablea". La imagen de la santa es portada a hombros por los marineros desde su capilla hasta el puerto, acompañada por mujeres que entonan cantos tradicionales al son de las panderetas. Allí, la imagen es embarcada en un pesquero engalanado para la ocasión y llevada en procesión por el mar, seguida por el resto de la flota. Esta festividad no solo es la mejor oportunidad para ver la capilla abierta y en su máximo apogeo, sino también para comprender la profunda devoción que la comunidad pesquera siente por su patrona y su templo.

Un Entorno con Encanto Propio

Aunque no se pueda acceder al interior de la capilla, su exterior y la plaza que la acoge merecen una visita. Situada en una tranquila zona peatonal del casco antiguo de Llanes, junto al barrio de la Moria, la Plaza de Santa Ana ofrece un remanso de paz. El entorno, con su fuente pública y sus edificios de piedra bien conservados, invita a un paseo sosegado, especialmente en las épocas de menor afluencia turística, cuando la soledad del lugar permite evocar su pasado marinero con mayor intensidad. La propia capilla, con su estampa rústica y su historia palpable, es un excelente punto de partida para recorrer la parte más antigua de la villa y descubrir los vestigios de su muralla medieval.

En definitiva, la Capilla de Santa Ana es una joya del patrimonio llanisco, cargada de historia y simbolismo. Su conexión con la Cofradía de Pescadores y el Gremio de Mareantes la convierte en un lugar fundamental para entender la identidad de Llanes. Sin embargo, el visitante debe ser consciente de la alta probabilidad de encontrarla cerrada. Es un lugar para admirar por fuera, para disfrutar de su entorno y, con algo de fortuna o planificando el viaje para el 26 de julio, para descubrir los tesoros que guarda en su interior.

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