Capilla de San Roque
AtrásLa Capilla de San Roque, en San Martín del Rey Aurelio, es mucho más que un simple edificio religioso; se erige como un punto de referencia tanto espiritual como paisajístico para la comunidad local y sus visitantes. Su emplazamiento no es casual, se encuentra en un lugar privilegiado, el Mirador de San Roque, ofreciendo una atalaya natural sobre el paisaje asturiano. Esta dualidad define en gran medida la experiencia de quien se acerca a conocerla, presentando un balance de atractivos notables y ciertos inconvenientes prácticos que conviene tener en cuenta.
La historia de este templo parece hundir sus raíces profundamente en el tiempo. Aunque reformada en el siglo XVII, como atestigua una inscripción de 1683, existen teorías que sugieren un origen mucho más antiguo, posiblemente prerrománico, en torno al siglo IX. Originalmente bajo la advocación de San Julián, su patronazgo cambió a San Roque, un santo popularizado en la región por la influencia de los peregrinos del Camino de Santiago. Esta herencia histórica le confiere un carácter especial, siendo un ejemplo de la arquitectura religiosa rural asturiana, de formas sencillas y economía de materiales, con su característico pórtico de madera y columnas de piedra que resguardan una portada con arco de medio punto.
Un Centro de Devoción y Tradición Popular
Uno de los mayores valores de la Capilla de San Roque es su profundo arraigo en la vida de la comunidad. No es un monumento inerte, sino un espacio vivo, descrito por los propios feligreses como una "capilla de pueblo, bien cuidada y querida por sus parroquianos". Este afecto se manifiesta de forma especialmente visible durante las fiestas patronales, que se celebran a mediados de agosto. Durante estos festejos, la capilla se convierte en el epicentro de una de las tradiciones más sentidas de la zona.
La celebración incluye la subida de la imagen del santo en procesión desde la localidad de Blimea, un acto que congrega a numerosos vecinos y demuestra la devoción popular. Culminado el acto religioso, la tradición da paso a un evento social y cultural muy asturiano: la rifa o subasta de productos caseros, como "roscas" y "casadielles". Este acto, conocido en Asturias como la "puya'l ramu", es mucho más que una simple venta; es un ritual comunitario donde el dinero recaudado tradicionalmente se destinaba al mantenimiento del templo y, hoy en día, a sufragar los gastos de las propias fiestas. Participar o presenciar este momento permite comprender la importancia del templo como catalizador de la identidad y la cohesión social del lugar.
Un Balcón Privilegiado con Vistas Espectaculares
El otro gran atractivo de la Capilla de San Roque es, sin duda, su ubicación. Situada en el mirador homónimo, ofrece unas vistas panorámicas que han sido calificadas por los visitantes como "espectaculares". Desde este punto elevado, se puede contemplar una amplia extensión del Valle del Nalón, un paisaje donde se mezclan el verde de las montañas asturianas con la herencia de un pasado minero. Para quienes llegan en vehículo, la existencia de un amplio aparcamiento público en las inmediaciones es un punto muy a favor, facilitando el acceso y permitiendo disfrutar del entorno sin preocupaciones.
Este emplazamiento convierte a la capilla no solo en un destino para fieles, sino también para amantes de la fotografía, el senderismo o simplemente para aquellos que buscan un lugar tranquilo desde donde admirar la belleza natural de la comarca. Es un espacio que invita a la contemplación, ya sea de índole espiritual o puramente estética, y que justifica la visita por sí mismo, independientemente de las creencias personales.
Puntos a Considerar: El Desafío de los Horarios de Misas
A pesar de sus múltiples virtudes, la Capilla de San Roque presenta un inconveniente significativo que puede generar frustración entre los visitantes: la dificultad para encontrarla abierta. Varios testimonios confirman que es habitual que la capilla permanezca cerrada fuera de los actos litúrgicos programados o de las fiestas patronales. Este hecho limita considerablemente la posibilidad de conocer su interior, donde se alberga un retablo, y de apreciar plenamente su valor como lugar de culto.
Este problema se ve agravado por la falta de información clara y accesible sobre los horarios de misas. Al ser una capilla dependiente de una parroquia mayor, como la de Santa María de las Nieves en Blimea, no suele tener una programación de misas regular y fija como las iglesias principales. La información sobre las Iglesias y Horarios de Misas en este tipo de templos rurales es a menudo escasa en internet, lo que obliga a los interesados a realizar una labor de investigación previa.
¿Cómo Intentar Conocer los Horarios?
- Contactar con la Parroquia de Blimea: La opción más fiable es intentar contactar directamente con la Parroquia de Santa María de las Nieves en Blimea, de la cual depende la capilla. Su teléfono, según datos del Arzobispado de Oviedo, es el 985 67 00 63. Ellos podrán proporcionar la información más actualizada sobre posibles celebraciones en San Roque.
- Visitar durante las Fiestas: La apuesta más segura para encontrar la capilla abierta y en pleno apogeo es planificar la visita durante las fiestas de San Roque en agosto.
- Flexibilidad: Si se visita fuera de estas fechas, es recomendable hacerlo con la mentalidad de que el principal atractivo podría ser el entorno y las vistas exteriores, considerando el acceso al interior como un extra afortunado.
En definitiva, la Capilla de San Roque es un lugar con un encanto innegable, que combina patrimonio histórico, fervor popular y un entorno natural impresionante. Su valor comunitario es altísimo y su ubicación es un regalo para la vista. Sin embargo, el visitante debe ser consciente de que el acceso a su interior no está garantizado. La planificación, especialmente si el interés principal es religioso o arquitectónico, es fundamental para evitar la decepción de encontrar sus puertas cerradas. Es una visita muy recomendable, pero que exige ajustar las expectativas a la realidad de una capilla rural, viva y querida, pero con un ritmo propio y no siempre abierto al público general.