Capilla de San Pelayo
AtrásLa Capilla de San Pelayo, situada en la parroquia de Trasona, en las inmediaciones de Avilés, es una de esas construcciones que, a pesar de su tamaño modesto, condensa una notable carga histórica y un profundo significado para la comunidad local. No se trata de un templo monumental, sino de un espacio de culto íntimo y austero que ha sobrevivido al paso de los siglos, a conflictos bélicos y que hoy se erige como un punto de interés tanto para los peregrinos del Camino de Santiago de la Costa como para los amantes de la arquitectura religiosa y las tradiciones populares.
Su valor reside precisamente en su capacidad para contar una historia a través de su piedra, sus formas y las actividades que acoge, ofreciendo una experiencia que va más allá de la simple observación arquitectónica. Es, en esencia, un testimonio vivo de la fe y la cultura de la comarca avilesina.
Una Arquitectura con Carácter: Entre el Barroco y el Churrigueresco
El principal atractivo visible de la Capilla de San Pelayo es, sin duda, su arquitectura. Datada principalmente en el siglo XVII, la estructura exhibe añadidos decorativos de principios del siglo XVIII que le confieren una personalidad única. Al observarla desde el exterior, se percibe una construcción sobria y sólida, pero es en la fachada principal donde se concentran los detalles más elaborados. La portada, adintelada, está enmarcada por una moldura de orejas, un recurso característico del barroco que aporta un toque de elegancia y movimiento al conjunto.
Sin embargo, el elemento más distintivo es el remate superior de la fachada. Se trata de una cornisa ondulante, con los extremos acabados en espirales y una cruz central, que pudo haber sustituido a una espadaña más primitiva. Este tipo de ornamentación, dinámica y cargada de expresividad, se relaciona con el gusto churrigueresco que imperó a finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. Este detalle no es menor, pues evidencia la evolución del templo y su adaptación a las corrientes artísticas de la época, convirtiéndolo en un pequeño catálogo de estilos.
Junto a la capilla, la presencia de una fuente totalmente restaurada complementa el conjunto, aportando un elemento pintoresco y funcional que evoca tiempos pasados, cuando estos espacios eran centros neurálgicos de la vida social y espiritual del pueblo.
Un Tesoro en su Interior: El Famoso Belén de Trasona
Si bien su exterior es notable, uno de los mayores reclamos de la Capilla de San Pelayo se manifiesta durante la Navidad. En esta época, el austero interior se transforma por completo para albergar un fantástico y detallado Belén que ocupa todo el espacio disponible. Esta tradición, mantenida por los vecinos de Trasona, convierte a la capilla en un punto de visita obligada en la ruta de belenes de la comarca.
El nacimiento no es una simple representación; es una recreación a escala del propio pueblo de Trasona, incluyendo réplicas de sus edificios más emblemáticos, como el Palacio de los Rodríguez de León o el antiguo Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Es un homenaje a la Trasona rural de antaño, con sus hórreos, paneras, fuentes y costumbres. Este evento cultural y religioso demuestra que la capilla no es una pieza de museo, sino un espacio vivo, un punto de encuentro que fortalece la identidad y los lazos de la comunidad. Para cualquier visitante, especialmente en el periodo navideño, la experiencia de contemplar este Belén popular es, sin duda, el mayor atractivo del lugar.
Aspectos a Considerar: El Reto del Acceso y la Búsqueda de Horarios
Pese a sus numerosos puntos positivos, los potenciales visitantes deben afrontar un desafío significativo: el acceso al interior de la capilla. Como han señalado algunos viajeros, es habitual encontrarla cerrada fuera de eventos específicos como la festividad de San Pelayo o la temporada navideña. Esta limitación puede generar cierta frustración, especialmente para los peregrinos del Camino de Santiago que desearían hacer un alto para la reflexión o simplemente admirar su interior.
Esta situación plantea una pregunta clave para muchos fieles: ¿cuáles son los horarios de misas? La realidad es que, al no ser una iglesia parroquial, la Capilla de San Pelayo no cuenta con un calendario regular de celebraciones litúrgicas. Encontrar información sobre Iglesias y Horarios de Misas para esta capilla específica es una tarea compleja. Portales especializados y la propia web del Arzobispado no suelen detallar los servicios de capillas tan pequeñas. La recomendación más práctica para quien desee asistir a una misa o asegurarse de encontrarla abierta es contactar con la parroquia principal de la zona, la Iglesia de San Vicente de Trasona, de la cual depende. Este es un punto crucial a planificar antes de la visita para evitar una decepción.
Lo Positivo y lo Negativo en Perspectiva
- A favor: Su notable valor arquitectónico, con una fachada barroca y detalles churriguerescos que la hacen única en la zona. Su papel central durante la Navidad con el Belén popular, una tradición que atrae a numerosos visitantes y muestra el dinamismo de la comunidad. Y su ubicación en el Camino de Santiago de la Costa, ofreciendo un punto de interés histórico y espiritual para los peregrinos.
- En contra: La principal desventaja es su limitada accesibilidad. La capilla permanece cerrada la mayor parte del tiempo, lo que impide disfrutar de su interior y de su ambiente de recogimiento. La falta de información clara y accesible sobre los horarios de misas y apertura obliga a los interesados a realizar una investigación previa, contactando con la parroquia local, lo cual puede ser un inconveniente.
la Capilla de San Pelayo es una joya escondida que ofrece mucho más de lo que su humilde apariencia sugiere. Es un lugar con una rica historia, marcada por su destrucción parcial durante la Guerra Civil y su posterior restauración en 1942. Es un centro de devoción a San Pelayo, a quien tradicionalmente se le pedía por la salud del oído. Y, sobre todo, es el corazón de una tradición navideña que la llena de vida cada año. Para el visitante dispuesto a aceptar el reto de sus horarios restringidos, la recompensa es descubrir un rincón auténtico de la cultura asturiana, un pequeño templo que custodia grandes historias.