Capilla de San Blas y de la Magdalena
AtrásUbicada en la parroquia de Santa María de Darbo, la Capilla de San Blas y de la Magdalena es una construcción de piedra que, a primera vista, podría pasar desapercibida por sus reducidas dimensiones y su austera sencillez. Sin embargo, este pequeño templo es un denso compendio de historia, resiliencia y devoción, reconocido como patrimonio municipal de Cangas. Su doble advocación a San Blas, protector de las gargantas, y a Santa María Magdalena, ya nos da una pista sobre la riqueza de su pasado y la complejidad de las tradiciones que alberga.
Su apariencia es notablemente antigua, con rasgos que algunos expertos asocian a un posible origen prerrománico. La estructura, de nave rectangular y ábside cuadrado, junto a sus sencillas puertas de arco de medio punto y las estrechas aspilleras que perforan sus muros, evocan una época de construcciones defensivas y funcionales. No obstante, la historia documentada de la capilla es un relato de destrucción y renacimiento que define su carácter actual.
Una Historia Marcada por la Nobleza y la Reconstrucción
Las referencias históricas nos transportan a finales de la Edad Media, cuando en este lugar existía una cofradía de notable importancia. A ella pertenecieron figuras de gran relevancia en la nobleza gallega, como Paio Gómez de Soutomaior. Este personaje histórico no fue una figura menor; fue embajador del rey Enrique III de Castilla ante la corte del Gran Tamerlán en Persia alrededor del año 1403, una misión diplomática de alcance internacional en pleno siglo XV. La vinculación de tan ilustre caballero a esta cofradía subraya el prestigio del que gozaba la capilla en sus orígenes. De hecho, en el testamento de su hijo, Sueiro Gómez de Soutomaior, datado en 1485, se encuentra una mención explícita a la «confraría da madalena de morraco», consolidando la importancia del culto a la Magdalena en este preciso lugar.
A pesar de su noble linaje y arraigo, la capilla sufrió un duro revés a finales del siglo XVI. Por orden directa del arzobispo de Santiago, Don Xoán de Sanclemente, el templo fue demolido. Las razones exactas de esta drástica decisión se pierden en los pliegues de la historia, pero no fue el final de su existencia. A principios del siglo XVII, la comunidad local, demostrando un fuerte apego a su lugar de culto, la reconstruyó en el mismo emplazamiento. Lo más destacable es que la reconstrucción se llevó a cabo siguiendo fielmente las trazas y el estilo de la edificación original, un acto de preservación que nos permite hoy apreciar su esencia medieval.
Detalles Arquitectónicos que Cuentan una Historia
Más allá de su estructura general, son los pequeños detalles los que otorgan a la Capilla de San Blas un carácter único. En los remates de la nave y el ábside se pueden observar unas curiosas figuras que han sido descritas como "místicos arietes" o "carneiros" (carneros en gallego). Estas representaciones zoomórficas, poco comunes, podrían tener un significado simbólico o apotropaico, destinado a proteger el templo. Las aspilleras, esas aberturas verticales y estrechas, refuerzan la sensación de estar ante una construcción muy antigua, casi una fortaleza espiritual. Estos elementos, combinados con la robustez de sus muros de piedra, hacen que una visita a la capilla sea un pequeño viaje en el tiempo.
La Experiencia del Visitante: Entre la Devoción y la Incertidumbre
Para el visitante o feligrés contemporáneo, la Capilla de San Blas y de la Magdalena presenta una dualidad. Por un lado, es un lugar de indudable encanto, un refugio de paz ideal para la reflexión y para conectar con siglos de historia y fe. Su pequeño tamaño crea una atmósfera íntima y acogedora. Por otro lado, y este es su principal punto débil, la información sobre su actividad litúrgica es escasa y de difícil acceso.
Aquellos que buscan un horario de misas en Cangas encontrarán un desafío particular con esta capilla. No parece tener un calendario de celebraciones regulares, como misas de diario o una misa dominical fija. Las búsquedas de misas hoy en esta capilla suelen ser infructuosas. La información disponible, tanto en portales especializados como en fuentes locales, confirma que el templo permanece cerrado la mayor parte del año, abriendo sus puertas principalmente para eventos muy específicos.
La Romería de San Blas: El Corazón de la Capilla
La vida de la capilla cobra su máximo esplendor durante la fiesta en honor a San Blas, cada 3 de febrero. En esta fecha, el lugar se transforma con una popular romería que atrae a numerosos devotos de toda la comarca. El evento central es la misa solemne, que se celebra con gran participación, y el tradicional rito de la bendición del pan. Esta festividad es el momento clave para experimentar la vitalidad de la capilla y la devoción que suscita. Fuera de esta celebración anual, la posibilidad de encontrarla abierta para el culto es muy limitada.
- Puntos Positivos:
- Alto valor histórico y arquitectónico: Un edificio con orígenes medievales, vinculado a la nobleza gallega y con una fascinante historia de supervivencia.
- Ambiente único: Su pequeño tamaño y su estilo rústico ofrecen un espacio de paz e introspección, alejado de las grandes iglesias.
- Importancia cultural: La romería del 3 de febrero es un evento de gran tradición y arraigo popular, que muestra la fe viva de la comunidad.
- Patrimonio reconocido: Su estatus como patrimonio municipal asegura su protección y resalta su valor para la localidad.
- Puntos a Mejorar:
- Falta de horarios de misas: Es el principal inconveniente. La ausencia de un calendario de misas regular y público dificulta la planificación para fieles y visitantes.
- Accesibilidad limitada: La capilla permanece cerrada la mayor parte del tiempo, lo que impide disfrutar de su interior fuera de la festividad de San Blas.
- Información escasa: Resulta complicado encontrar un contacto directo o información actualizada sobre posibles aperturas extraordinarias o eventos.
Recomendaciones para los interesados
Para quienes deseen visitar la Capilla de San Blas y de la Magdalena, es fundamental tener en cuenta su particular funcionamiento. Si el interés es puramente arquitectónico o histórico, se puede visitar su exterior en cualquier momento, apreciando su singular emplazamiento en el Camiño Vello de San Roque. Sin embargo, para aquellos que buscan asistir a una celebración religiosa, la planificación es clave. La mejor, y casi única, opción es organizar la visita en torno al 3 de febrero. Para cualquier otra fecha, se recomienda encarecidamente contactar con la parroquia principal de Santa María de Darbo o con la Diócesis de Tui-Vigo para consultar si existe algún horario de misas especial o alguna apertura programada. No se debe asumir que se encontrará abierta al llegar, pues la norma general es que sus puertas estén cerradas.