Capilla de los Mártires San Cosme y San Damián
AtrásUbicada en el núcleo rural de Coro, en el concejo de Villaviciosa, la Capilla de los Mártires San Cosme y San Damián se erige como un testimonio arquitectónico de gran valor histórico, aunque no exento de desafíos en cuanto a su estado y accesibilidad. Este templo, adscrito estilísticamente al románico tardío y rural, data probablemente de la segunda mitad del siglo XIII y fue reconocido oficialmente por su importancia al ser declarado Bien de Interés Cultural en el año 1994. Este estatus de protección subraya su relevancia dentro del rico patrimonio de las iglesias en Asturias, una región pródiga en monumentos religiosos.
Una Joya del Románico Rural Asturiano
La capilla presenta una estructura sencilla pero representativa de su época. Consta de una planta rectangular con una sola nave de dimensiones reducidas y una cabecera cuadrada. Ambos espacios están separados por un arco de triunfo apuntado, un elemento que ya anticipa la transición al gótico, sostenido sobre jambas con impostas sencillas. Uno de los detalles ornamentales más característicos, aunque discreto, es un zócalo decorado con dientes de sierra en la base del arco. La nave se cubre con una armadura de madera, mientras que la cabecera lo hace con una bóveda de cañón apuntado, soluciones constructivas habituales en las iglesias y horarios de misas de las zonas rurales de la época, donde los recursos eran más limitados que en los grandes centros monásticos o urbanos.
El exterior es igualmente sobrio. Destaca su espadaña empedrada, con un arco de medio punto que alberga la campana. Un elemento distintivo es el pórtico en forma de "L" que protege la fachada frontal y el lateral derecho. Este añadido posterior, probablemente del siglo XVII, ha contribuido a la conservación de las dos portadas de acceso. La estructura del pórtico es mixta: la parte frontal está cerrada por un muro enfoscado, mientras que el lateral se apoya en pilares de madera, ofreciendo un refugio rústico a los visitantes. Las portadas son sencillas, la principal con arco de medio punto y la sur con un diseño similar.
Tesoros en su Interior y un Relato de Supervivencia
A pesar de su modesto exterior, el interior de la capilla alberga piezas de notable interés. Entre ellas se encuentra una talla románica de Santa Lucía del siglo XIII, una Virgen de las Reliquias del siglo XV y dos imágenes de los santos titulares, San Cosme y San Damián. Una de estas tallas de los mártires data del siglo XVII, mientras que la otra es una réplica del siglo XX que sustituye a una original perdida durante la Guerra Civil Española. Este hecho resalta un capítulo importante en la historia del templo: a diferencia de su vecina, la iglesia de Santo Tomás de Coro, la capilla se salvó de ser quemada durante el conflicto debido a que la escuela estaba anexa al edificio. Las imágenes fueron sacadas y esparcidas por los campos, pero pudieron ser recuperadas posteriormente por los vecinos, un acto que demuestra el profundo arraigo de la capilla en la comunidad local.
Los Santos Patronos: Médicos y Mártires
La dedicación del templo a San Cosme y San Damián no es trivial. Estos dos hermanos, médicos de profesión en el siglo IV, son célebres en la tradición cristiana por ofrecer sus servicios de manera desinteresada, sin aceptar pago alguno. Su fe los llevó al martirio bajo las órdenes del emperador Diocleciano, siendo torturados y finalmente decapitados. Su historia de caridad y sacrificio los convirtió en patronos de médicos y cirujanos, y su devoción se extendió ampliamente por toda Europa, llegando a lugares como esta pequeña capilla en el corazón de Asturias.
La Experiencia del Visitante: Entre el Encanto y el Abandono
Visitar la Capilla de los Mártires es una experiencia de contrastes. Por un lado, ofrece la oportunidad de conectar con un pedazo de la historia medieval asturiana en un entorno de gran tranquilidad. Visitantes han descrito el lugar como un remanso de paz, ideal para una parada reflexiva, hasta el punto de sentarse bajo su soportal a descansar. La sencillez de su arquitectura y su integración en el paisaje rural asturiano son, sin duda, sus mayores atractivos.
Sin embargo, los potenciales visitantes deben estar preparados para ciertos inconvenientes que afectan significativamente la experiencia. El principal obstáculo es el acceso. No existe una señalización clara y el camino para llegar es una senda de tierra empinada y algo oculta, que parte de una curva en la carretera AS-332. El entorno, en ocasiones, puede estar cubierto de vegetación, lo que dificulta aún más la llegada. Este aislamiento, que por un lado preserva su atmósfera, por otro se convierte en una barrera para muchos.
El segundo punto negativo, y quizás el más preocupante, es su estado de conservación. Las opiniones de quienes la han visitado recientemente coinciden en señalar que el mantenimiento es muy mejorable. Se aprecian zonas con la pintura desconchada y un deterioro visible en los elementos de madera del pórtico. Este aparente descuido desmerece un edificio declarado Bien de Interés Cultural y deja una sensación agridulce, la de estar ante un tesoro patrimonial que no recibe toda la atención que merece.
Información Práctica: Horarios de Misas y Cómo Llegar
Dada su condición de capilla rural y su estado actual, no se publicitan horarios de misas de forma regular. Es muy probable que las celebraciones litúrgicas sean excepcionales, limitándose a festividades patronales o eventos especiales. Quienes busquen asistir a una eucaristía en la zona deberán consultar los horarios de misas en Villaviciosa en las iglesias parroquiales principales, como la de Santa María de la Anunciación. Para obtener información específica sobre esta capilla, se recomienda contactar con las parroquias de Villaviciosa o la archidiócesis, ya que es la única vía fiable para conocer si hay algún acto programado.
- Dirección: Caserio Moratin, 3, 33310, Coro, Villaviciosa, Asturias, España.
- Coordenadas: 43.4554168, -5.4050775
- Acceso: Camino de tierra empinado y de difícil localización desde la carretera AS-332.
- Estado: Operativa, pero con deficiencias de mantenimiento.
En definitiva, la Capilla de los Mártires San Cosme y San Damián es una visita recomendada para amantes de la historia, el arte románico y los lugares con un encanto auténtico y apartado del bullicio turístico. No obstante, es imprescindible ir con una mentalidad abierta, consciente de las dificultades de acceso y del estado de conservación mejorable del edificio. Es una pequeña joya que lucha por sobrevivir al paso del tiempo y a una cierta indiferencia, esperando ser redescubierta y valorada en su justa medida.